Crítica

La fascinación de las palabras y las imágenes

Se estrenó "Una serena pasión", lo último de Terence Davies

Cynthia Nixon
Cynthia Nixon en Una serena pasión

Como con otros tantos directores, Uruguay está en falta con Terence Davies, seguramente el más personal cineasta británico de los últimos 50 años y el más cercano a la tradición de gran maestro del cine. Desde 1983 ha realizado ocho largometrajes de los que acá se han visto seis, lo que no está mal aunque siempre en la fugacidad de algún festival de Cinemateca Uruguaya. El estreno de hoy de su última película Una serena pasión debe ser saludado como una nueva oportunidad de reengacharse con un cine exquisito.

Aunque algunas de sus películas ya habían acreditado orígenes librescos (The House of Mirth sobre novela de Edith Wharton; The Neon Bible sobre novela de John Kennedy Toole; Sunset Song sobre novela de Lewis Grassic Gibbon), Una serena pasión es su primer biografía literaria: es la vida de la poeta estadounidense Emily Dickinson. Está escrita y dirigida por Davies lo que la vincula con otros proyectos en los que acaparaba los dos rubros: The Long Day Closes y Voces distantes, imágenes quietas aunque en esos casos referían a sus recuerdos o su propio universo.

Una serena pasión tiene el mismo tono contemplativo de toda su filmografía, una obra construida sobre travellings lentos y retratos de familia, por simplificar bastante. Parte del encanto lo aporta Cynthia Nixon (lejísimo de su Miranda de Sex and the City) quien construye una pieza actoral única; la suya es una de las grandes actuaciones en muchísimo tiempo.

Dickinson además de una gran poeta (un detalle del que sus contemporáneos no se percataron) era una mujer independiente en un mundo masculino y ese es un tema fundamental en la película. A pesar de no haber salido de los confines de su casa familiar de Amherst, Massachussets, su espíritu rebelde la llevó a contradecir algunas normas impuestas para el sexo femenino. Una de ellas era escribir compulsivamente una obra de casi 2.000 poemas de los que apenas una docena (y toqueteados por manos masculinas) fueron publicados mientras ella vivía. Su poesía lidia con la mortalidad y la soledad en frases cortas y precisas.

La película la presenta en su juventud (interpretada por Emma Bell) como la marginada de un estricto colegio religioso y luego en su vida adulta rodeado de un padre afectuoso (¡Keith Carradine!), una madre demasiado sumisa (Joanna Bacon con una tristeza dolorosa) y una hermana buena (Jennifer Ehle). Por allí rondan un hermano y su esposa y una amiga liberal con la verborragia y el filo de Oscar Wilde. Los diálogos de todos los personajes son adultos, serios aunque sarcásticamente ocurrentes. La Guerra Civil estadounidense es otra presencia resumida en sus cifras más crueles. Es un drama profundo.

Con una parsimonia que puede ofender a espíritus ansiosos, Davies va armando esa vida enigmática. Lo hace apoyado en la fotografía de Florian Hoffmeister (con quien ya había trabajado en The Deep Blue Sea) quien ilumina con la tenue luz natural de aquellos tiempos en una película que transcurre, en gran parte, en las habitaciones de la mansión Dickinson. La imagen está plagada de referencias pictóricas entre Rembrandt y Vermeer, dos citas habituales en los visuales de las películas del director.

Perfil
Terence Davies
Terence Davies
Nacióen Liverpool en 1945
ObraSu primer película es un corto en 1976
DatoEn Uruguay se exhibieron seis de sus ocho películas

En Of Time and the City pintó un retrato de la Liverpool de su infancia

Estilísticamente, Una serena pasión es puro Davies: los movimientos de cámara pausados, los planos medios y un limitado uso de los planos y contraplanos. La excelencia es más notoria en un traveling circular que revela más de las costumbres de la época que mil palabras; en una pudorosísima ensoñación sexual y en una elipsis armada con movimiento de cámara y efectos especiales, un recurso similar al del travelling lateral que se volvía un flashback de Voces distantes, imágenes quietas. Sólo esos tres momentos (y hay más porque es una película llena de instantes que se vuelven favoritos para los cinéfilos) alcanzan para distanciar Una serena pasión de cuanto cine haya visto en los últimos tiempos. Es una película que exige un compromiso.

A eso hay que sumar el uso del sonido (los suspiros, los jadeos que revelan una opresión) y una música que construye climas y pinta, también, una época. Está marcada por fragmentos de la poesía de Dickinson que dialogan con las imágenes.

Y temáticamente, a pesar de que es su primera bio-pic, tambien es puro Davies, un director obsesionado con el tiempo, los núcleos familiares y la irrecuperabilidad del pasado. Esos cuartos oscuros, esa escalera que lleva al mundo de princesa literaria y encantada en el que vive la protagonistas, son detalles que remiten, a otras películas con sus escenarios fantasmales de un tiempo pasado a los que solo se accede en un tracking lento, imperceptible.

Igual que la preciosa Sunset Song, Una serena pasión es, además, una semblanza de una mujer en tiempos aciagos para las mujeres. Que son aquellos, sí, pero también son estos.

Ficha
A Quiet Passion
Una serena pasión
OrigenReino Unido, 2016
Escrita y dirigida porTerence Davies
ConCynthia Nixon, Keith Carradine, Jennifer Ehle

Su estreno mundial fue en el Festival de Berlín de 2016

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