Monte Carlo estrena hoy a las 22.30 la serie “Historia de un clan”

Familia perversa a la conquista de los uruguayos

Guillermo Francella estuvo en Uruguay para lanzar El clan, película de Pablo Trapero que lo encuentra en un rol protagónico dramático, y allá fue el público a ver qué tal puede interpretar un comediante a Arquímedes Puccio, un villano.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Awada como Arquímides, Darín como Alejandro.

Y Francella lo hace bien, como también Peter Lanzani en la piel de su hijo Alejandro. Pero tiene una competencia muy dura: en paralelo al estreno del largometraje sobre la familia que en la década de 1980 hizo del secuestro extorsivo un negocio en Argentina, se estrenó Historia de un clan, que Monte Carlo Televisión pone en pantalla para Uruguay a partir de hoy a las 22.30.

Si esta ficción (que interpreta libremente la historia real) no se lleva una buena parte de los Premios Martín Fierro el próximo año, será un error de esos imperdonables. Pero probablemente pase, y finalmente el público uruguayo podrá entender por qué una miniserie consigue varios galardones.

Historia de un clan, que va los jueves a las 23.00 por el canal de cable TNT, es obra de Underground de Sebastián Ortega y dirigida por Luis Ortega. Y sin exagerar, es brillante. Respetando la estética y la banda sonora de la Argentina de los ochenta, muestra el lado más perverso de una trama que en la vecina orilla conocen bien, y la sostiene con sus actores.

Alejandro Awada es Arquímedes Puccio, uno muy distinto al de Francella. Mientras que a éste se lo calificó de rígido, poco expresivo, Awada es lo contrario. Habitual actor de reparto en televisión, aquí toma el protagonismo y no lo suelta. Encarna a un ser despreciable, sin escrúpulos ni moral y con una fijación por el sexo que aparece en los momentos menos apropiados (teniendo en cuenta los matices de esta historia, parecen ser todos). Basta con un gesto para que se entienda lo que quiere decir.

Junto a él están Chino Darín como Alejandro Puccio y Nazareno Casero como Daniel (quizás el más flojo del reparto); Cecilia Roth como su mujer y las poco conocidas María Soldi y Rita Pauls como sus hijas.

Entre ellos y los secuaces de Arquímedes (destaca Tristán, el comediante; préstenle atención) construyen una trama tan perversa y repulsiva que termina ganándole al televidente, desde el morbo, la curiosidad o algún otro costado.

Porque este grupo de villanos (activos o pasivos) se ganan algo de simpatía con parlamentos dignos de ser atesorados, entablando esa relación de misterioso afecto con la audiencia. Hoy van por la uruguaya. B. F.

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