OJO DE PLÁSTICO

Esquina de tango y ballet

Entre abril y julio de 1917, justo un siglo atrás, Montevideo fue escenario de dos hitos que sin duda no estaba en condiciones de aquilatar. El 19 de abril de 1917 en la confitería La Giralda se estrenaba La Cumparsita, que este año festeja su centenario en todos los formatos: artes visuales, concierto, espectáculos de teatro, ballet, musical. Aquel año, unas semanas después que naciera el himno de los tangos, la compañía de Ballets Rusos, de Diaghilev, llegaba por segunda vez a la capital uruguaya, donde actuó entre el 25 de julio y el 5 de agosto.

Su figura principal, Vaslav Nijinsky, considerado el mayor bailarín del mundo, volvería a Montevideo ese año, para dar una función a beneficio de la Cruz Roja (era plena Primera Guerra), siendo la última vez que el célebre artista de la danza bailó en una sala teatral.

Se cruzaron así, en dos esquinas de la Plaza Independencia, el nacimiento del tango más famoso del mundo, y los últimos pasos en el escenario de aquel prodigio del baile, cuyo salto en extensión se asemejaba a un vuelo. Dos artistas que innovaron, uno creando el himno de los tangos, el otro con coreografías audaces, que marcaron época, y con un talento para la danza que lo convirtió en leyenda. Y los dos hechos se cruzaron ahí, en aquella Plaza Independencia que todavía no estaba coronada con Artigas y su caballo.

Hoy La Cumpartista vuelve a ocupar el protagonismo que otorga la cronología, y a partir de ella se evoca también a su autor, en un abanico de propuestas artísticas que van más allá del tango y la música, para abarcar exposiciones, cine y montajes audiovisuales. Aquel Montevideo de un siglo atrás recibía a los mayores artistas del espectáculo del mundo, mientras sus artistas creaban obras inmortales. Mientras Matos Rodríguez estrenaba su seductor tango, Diaghilev llegaba con sus ballets que no solamente innovaban en la danza, sino también con escenografías y vestuarios de vanguardia, que difundían en Uruguay los hallazgos de las innovaciones estéticas europeas de principios de siglo. Un ejemplo de cómo estar al tanto de lo que pasa en el mundo, y crear algo bien propio, son cosas que suelen ir en paralelo. Un ejemplo que conviene no perder de vista, ni en este ni en otros aniversarios.

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