CARNAVAL 2017

El equilibro que rompió un Pitufo

Don Timoteo fue la mejor murga de 2017.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Don Timoteo mezcló tradición con corazón y así ganó. Foto: El País

Su regreso a los escenarios se hizo esperar una década, pero cuando vovió al Collazo, pisó firme e hizo saltar la banca.

Así es la magia de Edú "Pitufo" Lombardo, uno de los más grandes directores de la historia de Carnaval, que con la coronación de 2017 sumó un nuevo primer premio a los ya obtenidos en 1988 y 1989 con Falta y Resto, 1991, 1998, 2000 y 2002 con Contrafarsa, 1996 con La Gran Muñeca y 2007 con Asaltantes con Patente.

El arte de "Pitufo", acompañado en la faz creativa por Marcel Keoroglian y Pinocho Routin, detuvo el tiempo y permitió recrear el sonido y ritmo de las murgas de antaño, en un alucinante viaje sonoro que entremezcló la cadencia y melancolía del tango, la fuerza imparable el rock and roll y la pujanza de los nuevos ritmos callejeros, en una síntesis que no tuvo límites y encontró la belleza en los acordes del imaginario urbano uruguayo.

La victoria de Don Timoteo no fue fácil.

Enfrente estuvo la imponente murga de San Carlos, La Clave, que dio una histórica batalla y estuvo a un paso de arrebatar el premio, al punto que solo ver la respuesta que daba en las planillas a cada embate de la ganadora, en especial en la liguilla, donde obtuvo el mimo puntaje, resultó una aventura emocionante.

Pero el fallo fue justo y Don Timoteo abrió la ventaja en el rubro esperado: las voces, arreglos corales y musicalidad.

Inversamente, el rubro de textos fue ganado por La Clave, una circunstancia que entreveró las aguas y trasladó la definición al resto de los jueces, quienes con pequeñas diferencias marcaron una ínfima ventaja de ocho puntos.

Don Timoteo tuvo a su favor los rubros de vestuario y maquillaje, mientras que La Clave se quedó con la puesta en escena y la visión global del rubro de coreografías.

Sin embargo, la diferencia entre una y otra va más allá de las matemáticas: mientras que La Clave apuntó a la razón, con una propuesta que habló sobre el deterioro de las relaciones interpersonales, el debilitamiento de la cultura en detrimento de la globalización y las revoluciones virtuales en las redes sociales, Don Timoteo jugó su carta ganadora directo al corazón, hablando del valor materno en las distintas etapas de la vida, los afectos, el amor, la familia, educación, derechos y las oportunidades que va presentando la vida.

Y aunque las dos se sacaron chispas a lo largo del concurso, la suerte estuvo del lado de Dionisos, que ganó la pulseada a Apolo en los descuentos.

Ambas disputarán ahora un segundo round al momento de la entrega de menciones, donde competirán las principales ternas: saludo, retirada, cuplés, libretos, figuras, puesta en escena y propuestas estéticas, en una contienda que será recordada por años y respaldada por el altísimo nivel artístico.

Quinteto.

Pero la velada entre Don Timoteo y La Clave tuvo un invitado de lujo: La Gran Muñeca.

Si bien terminó más de 40 puntos por detrás de su antecesora, supo estar en la consideración del público durante los cuarenta días del Carnaval. Una vez más, combinó excelencia coral y de libretos, lo que se ve reflejado en las puntuaciones.

Su cuplé "Libertadores de América" fue uno de sus puntos altos y así lo hizo saber el jurado. No obstante, quedó el sinsabor con el cuplé de la tenencia de los hijos por parte de padres separados, que mereció estar entre los seleccionados.

El cuarto premio fue para Los Patos Cabreros, que fueron de menos a más en el concurso, obteniendo su mejor puntuación en la liguilla, a la que llegó con las cartas echadas y sin chance real. Pese a su buen espectáculo, estuvo distante de la definición.

Otra buena campaña hizo La Trasnochada, aunque sus libretos razonablemente no fueron bien evaluados. Igual mereció mejores calificaciones en su coro y visión global, teniendo en cuenta sus buenas performances de segunda rueda y liguilla.

Entre las diez finalistas, otra vez fue postergada La Mojigata, que sufrió un excesivo castigo a su coro y no fueron suficientemente ponderados sus libretos. Las expectativas de las nuevas generaciones también quedaron truncas con el magro séptimo puesto de Cayó la Cabra, que tuvo un muy buen comienzo, pero se deshilachó en la liguilla.

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