EL REGRESO DE DAREDEVIL

Un enmascarado como metáfora de la Justicia

Vuelve el superhéroe ciego e idealista: Daredevil.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Foto: Difusión.

La primera temporada de Daredevil —cuya segunda vuelta comienza hoy con 13 nuevos capítulos en Netflix— fue un espléndido y violento examen de este personaje, un eterno segundón en el universo de Marvel hasta que el guionista y dibujante Frank Miller lo revitalizó haciendo lo que siempre hace: sumando escenas (muy) violentas y agregándole al personaje un costado introspectivo y sombrío, casi depresivo.

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Cuando el universo cinematográfico de Marvel —una constelación de películas interconectadas entre sí— se delineó, este personaje no fue tenido en cuenta para integrarlo. Curioso, si se piensa que personajes bastante menos populares como Falcon y Pantera Negra sí están. La "compensación" fue una serie de televisión para el brillo de Daredevil, que Netflix produjo y presentó el año pasado.

Ahí, Daredevil —el alter ego encapuchado del abogado idealista y ciego Matt Murdock— luchaba por objetivos muy concretos y terrenales. Tan concretos y terrenales que se podría decir que Daredevil era un militante político, casi. Uno muy ágil y fuerte, pero militante político al fin. Porque el encapuchado se la pasa toda la primera temporada tratando de parar al villano Kingpin (un soberbio Vincent D'Onofrio) que quiere desplazar a mucha gente de la zona de Hell's Kitchen para un lujoso emprendimiento inmobiliario.

Por supuesto, la remozada zona planificada no tendría lugar alguno para quienes vivieron ahí, sino que estaría destinada para gente de mucho mayor poder adquisitivo. "Gentrificación", que le dicen. Un proceso que se da en muchas ciudades del mundo, uruguayas incluidas.

La nueva temporada no tendrá, según lo que se sabe hasta ahora, ese cariz político y social. Esta vez, la lucha de Daredevil tendrá un carácter más filosófico, uno que tiene que ver con la ética. Porque para la segunda temporada aparecerá otro personaje de Marvel, uno que ya es bastante conocido aunque no está entre los más convocantes: Punisher. Este personaje que ha sido llevado al cine dos veces, una vez con Dolph Lundgren y otra con Thomas Jane, será interpretado por Jon Bernthal, y es uno de los personajes más interesantes del universo de Marvel, porque le presenta a Daredevil el mismo dilema que Ras Al Ghoul a Batman: ¿qué hacer respecto a un hombre que decide que él es el mejor intérprete y ejecutor de la Justicia? Porque Punisher no se anda con chiquitas: él mata a los criminales sin esperar a apelaciones de abogados o veredictos de jueces.

Si de por sí el carácter "heroico" de Daredevil es relevante, el hecho de que Murdock sea —justamente— abogado, debería dar pie para encarnizados enfrentamientos no sólo físicos, sino también filosóficos. Atrás del enfrentamiento entre Daredevil y Punisher está el antiguo (¿irresoluble?) conflicto político sobre quién tiene derecho a ejercer la fuerza, incluso la mortal. Si el Estado parece incapaz de detener la criminalidad y su violencia, ¿se justifica que un individuo (o un grupo) tome las armas y empiece a ejecutar a los criminales en la calle? La respuesta dependerá en buena medida de la ideología de cada uno, pero también del contexto, de las relaciones de poder, de la transparencia de los poderes del Estados y otros factores.

En la segunda temporada de Daredevil, sin embargo, la respuesta dependerá de la capacidad del héroe ciego de enfrentarse a un tipo muy entrenado, muy capaz en las tareas de aniquilación, con un pasado militar y sin ningún respeto por la ley. Además, en esta nueva temporada aparecerá otro personaje ambiguo: Elektra, una mujer que además de letal es tan atractiva que hasta un ciego puede percibir su belleza.

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