TELEVISIÓN

Despedida épica para una serie excepcional

Crítica de la sexta temporada de "Game of Thrones", que terminó el domingo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Estrella: Jon Snow es ahora la gran figura de esta serie. Foto: HBO

Domingo a domingo, Game of Thrones le deja tanta información para procesar al espectador que, aún para el más memorioso, pensar en lo que pasó en algún capítulo pasado es tarea ardua. Más cuando lo que pasa es impactante, removedor y tiene esa capacidad de quitar el aliento y arrancar aplausos que nadie nunca va a escuchar.

La sexta temporada tuvo todo eso, y aún así fue de las más flojas de la serie en comparación con las anteriores. Claro, los excepcionales David Bennioff y D. B. Weiss tuvieron que trabajar por primera vez sin texto base de George R. R. Martin, que igual siempre está ahí para pasar información, y tuvieron problemas con eso.

Nada grave, pero la continuidad de esta temporada fue extraña. En el primer capítulo Obara y las Serpientes de Arena asesinan al príncipe de Dorne, y eso recién se retoma en el último episodio. También Melissandre revela su verdadera identidad con un desnudo impactante por demás, que no tiene consecuencias después.

Ese problema se fue repitiendo en casi todos los episodios, que dejaban información pero sensación de gusto a poco. El desarrollo fue lento y hasta cansino en ciertas líneas argumentales, como las de Daenerys Targaryen, Arya Stark y un poco la de su hermano Bran.

En el medio, hubo algunos golpes fuertes que nos hacían recordar por qué Game of Thrones es una gran serie aunque lo que estuviera pasando no fuera del todo atrapante. La resurrección de Jon Snow, por supuesto; la cruel muerte de la madrastra y el medio hermano de Ramsay Bolton, el asesinato de los Khals a manos de la Khaleesi, el regreso de El Perro y, claro, la muerte de Hodor...

En una serie donde hay más muertes que cualquier otra cosa, la de este entrañable personaje es y posiblemente será la más dolorosa. ¿Qué necesidad, guionistas?

Esos sacudones y, como siempre, una fotografía magistral aplicada a locaciones espectaculares, mantuvieron al público atento a una temporada en la que las cosas transcurrían, sí, pero como en cámara lenta. Y en esa lentitud, el viaje astral de Bran a tiempos lejanos y la posibilidad de que se develara una teoría muy importante también fue un gancho efectivo.

Pero al final, los dos últimos episodios llevaron a la serie a su momento de máximo esplendor. Los episodios "La batalla de los bastardos" y "Vientos de invierno" son dos hitos en sí mismos en la televisión, que bastaron para borrar todo lo reprochable.

Final.

Pensados para la consagración absoluta de Jon Snow, los dos capítulos finales le han dado al público de Game of Thrones emociones que se agradecen. Ha sido una retribución grande a una audiencia tan fiel que, el domingo 19, le permitió a la serie ganarle la puja por el rating a la atrapante final de la NBA.

En el noveno, la historia se dividió entre Daenerys, que —una vez más— volvió a tomar el control, instauró la paz en Meereen y liberó a sus tres dragones; y Jon Snow, que se fue con su humilde ejército a recuperar Winterfell, estuvo a punto de morir aplastado pero no se rindió nunca, y terminó consiguiendo la victoria con una ayudita de sus amigos. Como si fuera poco, Ramsay desapareció del mapa para siempre. ¡Por fin!

En el décimo, ese triunfo le valió la consagración de Rey del Norte a pesar de su supuesta condición de bastardo, que al final no sería tal. La teoría de los fanáticos se confirmó, pues efectivamente el muchacho no es hijo de Ned Stark sino de su hermana Lyanna y de Rhaegar Targaryen, o sea que tiene sangre noble por todos lados y está destinado a montar uno de los dragones.

En la venganza de los Stark Arya fue al lugar donde ocurrió la Boda Roja y se convirtió en la gran heroína del episodio, en una serie que está cada vez más feminista. Aplausos por eso también.

En la otra punta del mundo Daenerys finalmente emprendió camino a Westeros para ir a buscar "su" trono, tras nombrar Mano de la Reina a Tyrion Lannister —emotivo momento— y de dejar a su amante abandonado en una muestra de apatía rotunda. Consiguió aliados (los Tyrell, Martell y parte de los Greyjoy) y tiene todo lo que necesita para triunfar.

Todavía no se enteró que en Westeros Cersei Lannister ideó una masacre que acabó con todos los religiosos radicales, con la reina Margaery y en consecuencia con su hijo Tommen, el hasta ahí rey. El eventual encuentro entre Cersei y Daenerys es apenas uno de los atractivos que quedaron planteados para la séptima temporada. Sólo queda esperar unos 10 meses.

Game of Thrones 6 [****]

Estados Unidos, 2016. Directores: Jeremy Podeswa, Daniel Sackheim, Jack Bender, Mark Mylod y Miguel Sapochnik. Guionistas: David Benioff y D. B. Weiss, basados en la saga "Canción de hielo y fuego" de George R. R. Martin. Música: Ramin Djawadi. Fotografía: Gregory Middleton CSC. Locaciones: Irlanda del Norte, España, Croacia, Islandia y Canadá. Con: Kit Harington, Emilia Clarke, Lena Headey, Peter Dinklage, Nikolaj Coster-Waldau, Maisie Williams, Sophie Turner, Iwan Rheon, Isaac Hempstead Wright, Liam Cunningham, Jonathan Pryce, Natalie Dormer. Episodios: 10. Estreno: Domingo 24 de abril. Final: Domingo 26 de junio. Canal: HBO.

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