COLUMNA FARANDULERA

Dejemos lugar al misterio

Pilar Stewart regresa con su ácida crítica de la moda, esta vez habla del nuevo tatuaje de Roberto Moar.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El excéntrico tatuaje de Moar. Foto: Instagram @roberto_moar

Antes de empezar voy a dirigirme a mis fans (ya sé que tengo pila, chicos) para decirles que sí, que una columna semanal es poco; basta de mandar mails al diario. No me quiero quedar sin temas interesantes de qué hablar; después se quejan de que sólo digo cosas que nada que ver, aunque para mí son re importantes.

Dicho esto, discutamos algo que me tiene mal hace días: el tatuaje de Roberto Moar. El conductor pasó por las manos de Nacho Debia, que últimamente se está dedicando a tatuar a famosos del tipo El Reja, El Gucci y Josema Giménez. Pila de glamour.

Ahora Robert tiene en su piel (y para siempre, darling) un reloj, unos auriculares, un micrófono y una rosa. Yo soy re pro tatuajes; es más, tengo uno súper delicado. ¿Pero una rosa? ¡¿Unos auriculares?! Please, hay cosas que no.

Es re importante ser sutiles con lo que nos hacemos; vean si no los tatuajes mini que se hizo Ana Inés Martínez. Bellos, muy. Y unos auriculares con un micrófono no estarían calificando como sutiles. Además, en la vida no hay que ser tan obvios. Si te vestís para matar en un boliche no usas escote, panza al aire y mini. De a una cosa a la vez, hay que dejar lugar al misterio.

Todo lo digo con la mejor; no es necesario llevar nuestra profesión tan incorporada para que nos reconozcan. No me tatué una percha, y sin embargo si me ven por la calle se re dan cuenta que soy fashionista. Tampoco es estético tatuarse caras (o nombres); es mejor un símbolo que resuma nuestra energía.

Además este tipo de tatuaje no da con Moar, no es creíble, me suena más a crisis de edad o de identidad. No sé, Cande Tinelli (diosa ella) está tatuadísima y lo encuentro súper auténtico, pero en este caso algo no cierra.

Igual, lo de siempre: estoy re a favor de que cada uno se exprese como es, porque al fin y al cabo de eso se trata la moda y, sobre todo, el estilo. Pero es mi trabajo señalar los desaciertos, y espero que les sirva. ¡Besitos!

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