LIBROS

Crónicas de un viaje que persigue un pensamiento

Se editó "Una vuelta al tercer mundo" de Juan Pablo Meneses.

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"El sueño tercermundista es convertirnos en un souvenir". Foto: Difusión

"La crónica es un género literario físico que requiere caminar, moverse, estar en la calle. Tomarle el pulso al mundo desde lo que no solemos ver", afirma a El País vía mail el periodista chileno Juan Pablo Meneses, fundador de la Escuela de Periodismo Portátil y autor del libro Una vuelta al tercer mundo, que acaba de llegar a Uruguay a través de Penguin Random House.

Este, su séptimo libro, reúne las crónicas de un viaje que llevó a Meneses por 10 ciudades del tercer mundo tras la búsqueda utópica de un pensamiento global tercermundista, que al final —alerta spoilers— no aparece. "Eso es mi Moby Dick", cuenta el escritor. "El primer mundo nos tiene convencidos de que estamos en un estrato inferior. Esa falacia histórica, que se basa en índices económicos, ha hecho que los países tercermundistas crean que el éxito es ser primermundista", explica. "Y eso buscan nuestros países, hacerse ricos, y solos, sin que exista una identidad tercermundista".

Por eso, la luz que guía este viaje es imaginar ese pensamiento y las características que tendría, si existiera. "Pero no existe, ni creo que exista jamás. Aunque debo reconocer que me he visto imaginando que en algún momento me escribirá un grupo de jóvenes y me dirán: Meneses, hemos leído el libro, y estamos comenzando a crear un pensamiento global tercermundista", confiesa.

Una vuelta al tercer mundo comienza en Buenos Aires, en pleno fervor por el nombramiento de Jorge Bergoglio como Papa, y sigue hasta el Vaticano, donde construye una imagen que, aunque parezca que no, es tercermundista. Sigue por Cndido Godói, el famoso pueblo brasileño de gemelos donde se supone que Josef Mengele hizo experimentos genéticos hace décadas; y va hasta Dakar, la ciudad senegalesa que dio origen al rally más importante del mundo, y hoy lo ve a enorme distancia.

El libro también va por la frontera de India y Pakistán, por Kuala Lumpur, por Vietnam, y por Chiapas (México) siguiendo los rastros del Subcomandante Marcos. Retrata las luchas de las cholitas voladoras (un fenómeno extrañísimo y casi surreal) en Bolivia, lo que quedó de la mina y de los mineros chilenos que una vez fueron famosos, y un viaje en el buque escuela de la marina ucraniana.

Pero el capítulo más fuerte transcurre en Addis Abeba, "la capital mundial de la hambruna", a la que Meneses llega con la intención de comer en los restaurantes más caros de todo el planeta y, más allá, de enfocar desde otro punto de vista al hambre. "Tengo claro que para hablar del hambre no es necesario mostrar un ejército de niños desnutridos llorando por comida. Es más, estoy muy en contra de esa forma de pornopobreza en la que caen muchos cronistas, a los que yo llamo cronistas miseria, y que sólo nos lleva a pensar que no estamos tan mal y que debemos cuidar lo poco que tenemos", asegura en referencia a eso.

Además, está convencido que el deber de un cronista es mostrar todo lo que se pueda "desde la primera línea de fuego, donde se libran las batallas".

Si tiene que pensar en lo más duro de su viaje, sin embargo, no se detiene en una ciudad. "Lo que me llamó más la atención es ver cómo en el tercer mundo se transforman nuestras miserias en un espectáculo turístico para el primer mundo. Es como si ahí estuviera lo único rescatable de nuestros problemas", dice, y asegura que eso le pasó en las 10 paradas de esta recorrida.

"Me pasó en el caso de los mineros chilenos, no piensan en cómo hacer que esa desgracia nunca más se repita y recorrer el mundo dando ese mensaje. Quieren que les hagan una película en Hollywood, que los lleven a Disney, hacer de la mina un parque temático y ganar dinero como los rugbistas uruguayos que cayeron en la cordillera. El sueño tercermundista es convertirnos en un souvenir", asegura sin filtros.

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