Liguilla

Concurso: Yambo Kenia, una vez más candidata en el candombe

Tabú, Curtidores de Hongos y Momosapiens tuvieron una buena liguilla

Yambo Kenia. Foto: Twitter @teatrodeverano
Yambo Kenia. Foto: Twitter @teatrodeverano

A primera hora actuó la revista Tabú, con un espectáculo de buen nivel, donde las mayores virtudes se encuentran en su planteo técnico. Es un trabajo brillante en materia de puesta en escena, vestuario, música, interpretación y solistas, por más que la historia puede no ser la más atrapante de la categoría.

El cuerpo de baile tiene un cuidado trabajo y una exigente ejecución, pese a que en la noche de ayer hubo algún desajuste circunstancial en un par de cuadros. A dicha área habrá que prestar especial atención en la noche de los puntajes, ya que el rubro de danza es a el que los coeficientes le asignan la mayor incidencia.

A nivel de textos se expresan los momentos menos efectivos, a pesar de que anoche hubo una ganancia en el humor. En tanto, hay una agradable elaboración de las canciones, que son las que van narrando un trabajo concebido mayoritariamente con la estética de un musical.

Si bien hay otras propuestas con mejor llegada a través de sus parlamentos, entiendo que, hasta el momento, Tabú puede llevar una leve ventaja sobre La Compañía, quedando a la espera de House para ver cuál de las dos se gana el favoritismo para la noche de fallos.

El segundo turno correspondió a la comparsa Yambo Kenia, que reafirmó un excelente trabajo, bastante similar a la ejecución de sus dos ruedas anteriores, aunque algunos planos sonoros estuvieron un poco superpuestos e impidieron la comprensión de los candombes iniciales.

El grupo dirigido artísticamente por Leonardo Preziosi tiene un argumento potente, llevado adelante con un intenso ritmo de escena y excelente musicalidad. Narra breves biografías candomberas de una serie de mujeres pioneras en la lucha por los derechos civiles, la política y las artes, con un inmejorable sentido didáctico, ya que las elegidas no son, precisamente, personalidades muy conocidas en nuestra cultura.

Una vez más sobresalieron las interpretaciones de Eduardo Da Luz, las composiciones de Juan Steiner y los trabajos vocales de Claudia Robaina y Javier Rodríguez.

Lo hecho en las tres ruedas le permiten a Yambo Kenia ser un protagonista principal en la definición de la categoría más reñida del 2019, conjuntamente con Tronar de Tambores. Se espera la actuación de otro grupo con chance, Sarabanda, para realizar la opinión definitiva del que parece ser el género de más difícil dilucidación del 2019.

A tercera hora actuó la murga Curtidores de Hongos, que hizo la mejor de sus tres pasadas, en el marco de un espectáculo cuya progresión a lo largo de las ruedas se caracterizó por la realización de pequeños ajustes. Fueron positivos, porque le permitieron ir potenciando sus fortalezas y reduciendo algunas de sus debilidades.

Tóxico es un buen espectáculo, cuya mayor virtud está en un área esencial: la de coro y música, donde los dirigidos y arreglados por Mauro Coselino deberían aspirar a las máximas calificaciones. En materia de libretos, se trata de una propuesta fundamentada, con una idea de corte humanista, cuyo desarrollo es más que convincente, a pesar de que no todos sus momentos rinden al mismo nivel.

En esta tercera rueda vale destacar la buena actuación de Diego Bello en sus monólogos humorísticos, que fueron un factor importante para dotar al trabajo de vigor y continuidad.

Los puntos fuertes son la presentación, despedida, salpicón, canción final y el cuplé sobre los extranjeros, al tiempo que el cuplé de los bebés es el que otorga menores dividendos. La mayor desventaja se presenta en el rubro de vestuario. En cambio, la puesta en escena y el nivel de interpretación están en sintonía con las altas expectativas.

No se perfila como uno de los grupos para la definición, pero los ajustes realizados y el desarrollo sostenido de una propuesta inteligente, crítica y bien plantada en el análisis de la actualidad, le dan a Curtidores de Hongos sobradas chances de escalar posiciones dentro del grupo de perseguidoras.

El cierre de la etapa fue con los parodistas Momosapiens, que presentaron un trabajo de buen nivel, con parodias elaboradas de modo ingenioso y siempre apuntando al humor, por más que en esta tercera rueda la devolución de la platea estuvo más tibia en la primera mitad —donde realizaron Clemente Estable— en comparación con la segunda, en la que presentaron Cenicienta, con la risa cotizando en alza.

El espectáculo tiene un texto sumamente creativo. Es por eso que sus aspiraciones en materia de concurso se fundamentan en la eventual obtención de un muy buen puntaje en este rubro, que es el de mayor incidencia de todos, además de ser calificado por dos jurados.

No obstante, si la evaluación de los libretos se basa en el rendimiento rueda a rueda, la chance parece menos clara, ya que el grupo concentró su mejor impacto en la presentación de la primera rueda y, en menor medida, en sus dos rondas restantes.

La parodia Clemente Estable —que ayer estuvo con un poco menos de ritmo en escena— puede aspirar a integrar la terna de mejores. Cenicienta, que ayer mostró un buen crecimiento, se caracteriza por un trabajo colectivo, donde también predominan las habituales ocurrencias disparatadas de los libretistas Horacio Rubino y Enrique Vidal.

A nivel técnico, el grupo superó la ejecución de la puesta en escena y el rendimiento musical, sobre todo si se compara con la primera rueda, donde hubo pequeños desajustes. Sobresalieron las actuaciones de Rubino, Vidal, Daniel Torres, Maximiliano Azambuja y Paul Fernández, al tiempo que Javier Fernández realizó una excelente interpretación vocal.

En la cuenta regresiva hacia la noche de fallos, la ilusión de Momosapiens, que arrancó más alta de lo que terminó durante el transcurso, sigue vigente gracias a la calidad de sus libretos.

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