Primera rueda

Concurso: La Venganza de los Utileros abrió el fuego del carnaval con muy buen nivel

Un resumen de lo que dejó la primera etapa del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas

El Teatro de Verano sigue recibiendo gran cantidad de público. Foto: Ariel Colmegna.

La murga La Venganza de los Utileros fue el punto más destacado de la primera noche de carnaval en el Teatro de Verano Ramón Collazo donde, a pesar del poco público, fue posible apreciar varios momentos de destaque.

La Venganza, que cerró la noche, llegó renovada en varias áreas técnicas y de su elenco, alcanzando un muy buen resultado global, reafirmando una vez más su originalidad en los libretos, que esta temporada se volvieron más picantes y profundos, explorando el costado reflexivo, a diferencia de temporadas anteriores, donde el repertorio estaba casi únicamente jugado al humor.

Sin embargo, la mayor superación estuvo en la faceta coral, porque tuvo pegada y muy buena selección musical, pese a que aún tiene terreno para alcanzar una segunda rueda más prolija y pareja.

La propuesta se denomina Tranquilo nosotros, y cuenta con variados recursos que van despegándose en una curva ascendente, pasando de temas mundanos y en apariencia superficiales, a otros mucho más profundos, donde el texto alcanza niveles de excelencia.

Los primeros momentos son breves: hay un cuplé sobre los cajeros, de rendimiento medio, le sigue otro sobre las barberías, un tercero sobre el Antel Arena, así como un interesante salpicón, cuyos remates alcanzaron una acorde respuesta humorística. Sin embargo, lo mejor está al final, con un momento sobre los hijos de la democracia y otro cuplé sobre los inmigrantes.

El primero aporta una mirada generacional, denunciando que algunas conductas de los políticos de turno, en Uruguay, pueden poner fin a la era progresista y generar descrédito en ciertos sectores de la población, a los que también advierte sobre el peligro de abandonar las utopías, ya que ellas dan paso a algunos liderazgos que pueden ser —a juicio del grupo— peores, como los de Argentina y Brasil.

En tanto, el cuplé de los inmigrantes, de sobresaliente factura, problematiza con humor una temática de actualidad, aportando una mirada ácida sobre qué tan hospitalarios podemos llegar a ser con quienes arriban a estas tierras en busca de un futuro mejor y si, efectivamente, como comunidad, apostamos y tendemos el brazo para su desarrollo.

En la globalidad, demostraron que tienen herramientas para pasar a competir en las ligas mayores de la categoría, aunque, por ahora, es difícil la comparación.

Más

Humorismo

La tercera hora correspondió a los humoristas Los Rolin, también debutantes, que tuvieron un resultado dispar.

La propuesta juega y asocia sus escenas con la temática del tiempo, a través de cuatro humoradas: el pozo, la peluquería, los cuadros y los vikingos. A su favor tienen un impecable cuidado técnico. Sin embargo, la devolución del público fue injustamente tibia, a pesar de la amplia batería de recursos estilísticos presentados.

Merecieron mayor respuesta. Poseen herramientas para un amplio terreno de mejoría, en especial de la mano de su principal figura, Martín Prado.

Primera hora

Más murga

Las primeros dos turnos fueron para murgas.  

La Martingala dejó una buena impresión con el trabajo Fragmentados, que mira y analiza las conductas y acontecimientos que dividen a los uruguayos, así como sus efectos más negativos. Se trata de un repertorio bien elaborado, lúcido, variado, rico en ideas, que cuenta con el mérito extra de fundamentarse con ejemplos tangibles de la realidad.

También puede criticarse la carencia de momentos con más golpe humorístico, aunque dicha ausencia no disminuye el interés, ya que el grupo tiene buen pulso en la platea, gracias a una musicalidad intensa y a una interpretación capaz de dirigirse al espectador de modo directo y enfático.

Los cuplés van adquiriendo espesor a medida que avanzan. Obtienen sus mejores dividendos en la segunda mitad, con los pasajes sobre los "desindignados" y otro buen momento sobre "la ansiedad", un trabajo original que denuncia que las grietas y distancias no son únicamente una categoría sociológica, si se toma en cuenta que en ellas hay individuos que sufren y se enferman.

Si la mirada juvenil del show tiene un toque de oscuridad y desencanto, también hay un remate esperanzador, que predica sobre la posibilidad de curar, zurcir y cohesionar aquello que está roto.

Para ello, los antídotos son la educación, la paz y la alegría, entre otros.
Es cierto que abordan una temática árida a la que le cuesta saltarse del renglón y, por momentos, volverse divertida. Pero no menos real es que se trata de una propuesta muy pensada, mejor articulada y bien defendida, que vale la pena ver, sobre todo para quienes gusten de los espectáculos de corte humanista.

La noche fue abierta por La Croata, que alternó momentos destacados con otros de menor elaboración.

Clasificó al carnaval en el último lugar, de modo que las expectativas eran moderadas. Visto desde esa perspectiva, el grupo cumplió.

No obstante, es una propuesta que tiene irregularidad, aunque también hay buenos hallazgos en el texto. Se destacaron el cuplé sobre los progres y buenas ráfagas de crítica de actualidad.

Vale el reconocimiento para su letrista, Pablo Yanavel, que siempre apuesta a elevar la mirada.

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