Primera rueda

Concurso: La Mojigata pasó por el Teatro con otro libreto de oro

Además se vio un original libreto de la comparsa Valores; y a Tabú y Sinvergüenzas por debajo de lo esperado

La Mojigata 2019. Foto: Twitter @teatrodeverano
La Mojigata 2019. Foto: Twitter @teatrodeverano

La murga La Mojigata dio otra clase magistral acerca de cómo elaborar un libreto de alto vuelo, constituyéndose en una de las propuestas de vanguardia de la temporada.

El espectáculo se divide en dos ideas centrales —la política y la búsqueda de la felicidad— realizadas a través de escenas cortas, que se van encadenando vertiginosamente a través de un relato que combina humor, crítica corrosiva, áspera y profunda, más una serie de caricaturas afinadas sobre la realidad y sus protagonistas.

Pero la política, conceptualmente, en este repertorio, va mucho más allá de la sátira sobre la clase dirigente. Explora las acciones humanas, analiza nuestras conductas contradictorias y no deja títere con cabeza para describir, ácidamente, los entretelones de un sistema en el que conviven intereses, ideologías y relaciones de poder.

Las ráfagas de humor se instalan desde el arranque, con los cuplés sobre la usura y las mafias.

Sigue un extenso bloque sobre la felicidad y sus modos de búsqueda. Vuelven sobre sus pasos para hablar de los políticos de turno y otra vez corren el eje hacia la ideología, para tomar la fiebre los discursos instalados en el imaginario. Aquí aparecen dos cuplés sobresalientes: el de la reconciliación de los opuestos y el de la negociación con el sistema, que prometen rayar a gran altura entre el conjunto de los que buscan desnudar la realidad.

A diferencia de años anteriores, donde La Mojigata era fuertemente elogiable en los libretos, pero dejaba flancos abiertos en áreas como el coro o la escena, esta vez hay un trabajo mucho más logrado en lo global.

Es cierto que veremos unas cuantas con mejor coro y, tal vez algunas con mejor vestuario. Pero no menos real es que, en estos rubros, el grupo capitalizó el trabajo ascendente de años anteriores, y presentó una propuesta mucho más sólida, que además de ratificar su rumbo, le abre una sensible mejor perspectiva en el concurso.

A segunda hora actuó la sociedad de negros y lubolos Valores, que tuvo un muy buen debut.

El grupo toma el legado de la comparsería palermitana —pero ahora de la mano de una nueva generación—, planteando un riquísimo relato acerca de nuestra sociedad actual.

La trama combina el mundo imaginativo y real, donde un personaje llega a una ciudad oscura y descolorida a causa de la pérdida de valores, y comienza la reconstrucción mediante un diálogo con la Luna.

Hubo deleite musical, una gozada orquesta que puso un ritmo ágil, una cuerda de tambores que transitó al compás de los repiques acentuados y un desarrollo escénico que, sin descollar, cuido con detalles sutiles los ojos de los espectadores.

La apertura de la etapa contó con la participación de la revista Tabú, que tuvo un espectáculo dispar, alternando elementos de alta elaboración con otros de notorio menor rendimiento.

La propuesta se denomina Brujas y tiene dificultades para alcanzar buena comunicación a través de sus textos. Hay escenas largas, sin humor, y escasamente comunicativas, a pesar de las sobresalientes actuaciones de la genial Mariana Escobar, una de las artistas más completas del carnaval, a quien secundan Vicky Rodríguez y Luciana Passoti.

En cambio, hay una excelente performance musical, coral, escénica y coreográfica, elementos que pueden impulsar al alza las aspiraciones del grupo en el concurso, teniendo en cuenta que dichos rubros son los más importantes de la categoría.

A tercera hora actuaron los parodistas sanduceros Sinvergüenzas, que también mostraron altibajos. A su favor, lograron plantarse muy bien en escena, pero las parodias fueron de más a menos. La primera, Cyrano de Bergerac, tiene buen arranque, pero su final se desdibuja un poco. La segunda está muy jugada al chiste y carece de efectividad.

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Grave sanción a Doña Bastarda

La noche del Teatro de Verano tuvo, además, el anuncio de una dura sanción a la murga Doña Bastarda, una de las mejores propuestas que han pasado hasta el momento en su categoría.

La sanción, de 72 puntos, es una de las más importantes de los últimos años en materia de puntajes, y echa por tierra las aspiraciones del grupo a los lugares de privilegio en el certamen.

La penalidad obedeció al uso excesivo de ejecución de la guitarra. En la categoría de murgas, los elementos de percusión son de uso libre, mientas que los de cuerdas o vientos están limitados.

Según informó el presidente del jurado, Ramiro Pallares, el jurado constató la posible infracción al momento de la actuación y al día siguiente realizó un chequeo del tiempo, en conjunto con los delegados de Daecpu, que representan los intereses del grupo.

Doña Bastarda fue invitada a hacer sus descargos, pero, según Pallares, declinó de hacerlo, dando por válida la acción del jurado.

A los 72 puntos por esta infracción, deben sumarse otros 10, aplicados el mismo día de su actuación, por exceder el tiempo máximo de actuación, que es de 46 minutos.

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