CUARTA ETAPA

Concurso: Cyranos y Doña Bastarda abrieron la temporada de espectáculos originales

Ambas propuestas pisaron fuerte en sus categorías; House y La Carpintera Roh tuvieron aciertos

Revista House en el Teatro de Verano. Foto: Twitter @teatrodeverano
Revista House en el Teatro de Verano. Foto: Twitter @teatrodeverano

La tercera noche del Concurso Oficial tuvo las destacadísimas actuaciones de los humoristas Cyranos y la murga Doña Bastarda, espectáculos que compartieron un camino común: enorme originalidad. 

Los dos lograron carcajadas.

Cyranos es un grupo especialista en el trabajo de escenas de corta duración, en las que desarrollan los más variados estilos de humor. Aparecieron situaciones, contrasentidos, juegos de palabras y hasta el humor de golpe corto y efecto inmediato que pauta el chiste, un recurso que había caído en desuso, pero que, lentamente, volvió a programarse en varios espectáculos de la categoría.

Las escenas de Cyranos giran en torno a un grupo de lechuzas que van haciendo de las suyas, dando los pies para la aparición de un conjunto de escenas sobresaliente: la televisión, la murga de los hijos de carnavaleros, las palabras y los medicamentos, “la Gorda”, que busca derribar los mitos y los cánones de belleza instituidos, y el cuadro de la lechuza atrapada en el tronco, con la que el grupo comenzó a preparar su despedida.

Además del texto, lo sobresaliente de la propuesta son las interpretaciones.
Esta temporada, si bien el elenco mantiene su integración, hay una mayor apuesta por las presencias individuales, que se codean con la brillantez.

Por lo expuesto, el grupo de Arteatro vuelve a ser un protagonista de lujo y está una vez más en condiciones de retener la corona.

doña bastarda

Murga

Al cierre, Doña Bastarda ratificó lo hecho el pasado año, con su espectáculo Un mito griego, que fue consolidándose en escena hasta rematar con otra de las grandes despedidas de la temporada.

La excelencia de la propuesta se vio empañada por la quita de puntaje tras exceder el tiempo de actuación, un error que puede costarle caro si, como parece, el grupo se ubica entre aquellas que finalmente estarán en la conversación. También tuvo importantes dificultades con la escenografía, aunque este rubro no puntúa en murgas.

La idea del planteo es un indicador de la audacia de sus máximos responsables. El resultado final, por su parte, denota conocimiento y talento para elaborar un show de alta calidad artística.

La inmensidad de la cultura griega obliga a los creativos del grupo a cortar grueso. Sin embargo, ello no es impedimento para proponer paralelismos útiles y coherentes una vez que el discurso de la murga se posiciona en la actualidad.

Estos se basan en un reducido conjunto de íconos. En primer lugar, la presentación propone una mirada generalista donde, por ejemplo, las alusiones a los dioses del Olimpo dan cuenta de la importancia de los relatos legendarios y del amplio abanico de personajes mitológicos, que son parte de la propia identidad y están presentes en todas las expresiones de la Antigua Grecia.

De Aristóteles reviven la retórica, para satirizar sobre los usos del lenguaje, a través de un divertidísimo cuplé que actúan Imanol Sibes y Marcel Keoroglian, artistas representantes de dos generaciones antagónicas. Tan antagónicas como los significados y códigos que se resignifican y mutan con el paso de los años, cambios que, disparatadamente, ven la luz en este contrapunto.

Del teatro griego eligen la comedia y la tragedia, que se lanzan por el túnel del tiempo de dos milenios y medio, hasta que aparecen transmutados en un ingenioso popurrí de crítica de actualidad. Solo que, ahora, los personajes de las antiguas epopeyas son los políticos de nuestro continente, que desfilan en este repertorio exhibiendo su lista de torpezas, macanas y contradicciones.

De la política y las artes del discurso toman el paralelismo más evidente: las campañas. Lo desarrollan con una fina ironía, donde un candidato, con aparente ingenuidad, presenta una batería de promesas para alcanzar un país de ensueños, aunque para lograrlo comience un endurecimiento de sus propuestas, en especial aquellas sobre la seguridad, donde adquieren relevancia las medidas más “duras”.

Doña Bastarda también se nutre de las pulsiones dionisíacas. Allí presenta un cuplé sobre la sexualidad, en el que un singular y desopilante grupo de varones entra en acción para interactuar y desafiar, por medio de la risa, al conjunto de normas y comportamientos sobre los cuales está edificada nuestra sociedad.

Finalmente, de la filosofía toman la Alegoría de la Caverna, de Platón, para trazar una crítica a los medios de comunicación, cuyos contenidos, a juicio de la murga, son una metáfora de aquellas sombras que mantenían al hombre encadenado y prisionero de su desconocimiento.

La despedida, por su parte, es una deliciosa pieza sobre la democracia y sus valores, ejecutada con el componente emotivo que resulta de oírla en la voz de los hijos de la generación que luchó por su recuperación.

house y la carpintera roh

Revista y candombe

La apertura de la etapa fue con la revista House y el espectáculo Azar, que mantuvo la línea humorística de años anteriores, a pesar de la partida de sus dos principales comediantes: Lucía Rodríguez y Germán Medina.

El trabajo tuvo una dinámica satisfactoria y una buena conexión entre sus cuadros hablados y musicales, con una destacada performance del cuerpo de baile. Si bien el humor y el rendimiento de sus cuadros no son totalmente parejos, y algunos de ellos tienen altibajos en los textos, los actores pisan firme y logran mantener el interés global.

De cara a su retorno, algunos ajustes en la duración podrán darle una mayor dinámica. Las áreas técnicas están cuidadas en detalle, permitiendo el lucimiento visual y musical, para redondear una propuesta con terreno para mejorar, pero que parte con una nota satisfactoria.

A segunda hora participó la comparsa La Carpintera Roh, con su espectáculo Libertad, que propone un contundente alegato acerca de las elecciones identitarias de los seres humanos, a partir de una historia en la que una persona enfrenta a su entorno ante la decisión de cambiar de género.

Se trata de un espectáculo de libretos arriesgados, aunque a la trama le costó mantener la comunicación con la platea, en especial en sus momentos centrales. Pese a algunos cuadros de poca efectividad, la resolución del argumento fue en alza y el trabajo pudo cerrarse de modo aceptable.

El espectáculo tuvo algunos problemas de entidad en el plano sonoro, por la superposición de los volúmenes, un punto en el que el grupo debe ser especialmente cuidadoso en la segunda rueda. Partiendo de la base de que la propuesta se narra de modo continuo, el texto de las canciones es importante para comprender la acción (a diferencia de otras propuestas de la categoría, donde las partes cantadas son un complemento o una ilustración de lo que proponen las escenas que dan pie a los candombes).

A nivel musical, el grupo adopta una línea melódica y dulce, por momentos un poco apagada, pero, de cualquier modo, agradable al oído. En tanto, la puesta en escena es la mayor fortaleza del grupo, consolidando un área donde el grupo suele ser destacado.

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