TELEVISIÓN

Cocinar más allá de la televisión

MasterChef, un fenómeno que se extiende y también alcanza a internet.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
MasterChef. Foto: Difusión

En el Uruguay de hoy es imposible estar ajeno al fenómeno que ha generado la versión local de MasterChef. Marca un rating sin precedentes para una producción local, acapara la atención de miles de televidentes, hace que los participantes que van quedando fuera de competencia recorran varios programas de Canal 10 y que la publicidad del show esté en la calle, en la radio y en cualquier lugar.

Pero ni siquiera se reduce al universo televisivo, ese del que antes cualquiera podía distanciarse o bien cambiando de canal, o bien renunciando a tan amado y odiado aparato electrónico. Los lunes de noche y los martes por la mañana, en Twitter está todo el mundo hablando de lo mismo: que si Martín tuvo una mala actitud, que si Nicolás la rompió, que el guisito no alcanza, que el arroz no aparece, que cómo se fue Silvia si era la mejor de todas.

Seguramente bares, peluquerías y mesas de familia tengan las mismas charlas al respecto, porque el producto es de calidad y eso trae obvias consecuencias.

Y todo eso llevó a Canal 10 a repensar el potencial de su sitio web, partiendo de una base clara: si hay 5.000 personas diarias que ven en vivo la programación por internet, los lunes a las 21.00, cuando comienza MasterChef, la cifra se duplica y se traduce en casi un punto de rating, según dijo el gerente de programación Alejandro Cattaneo en entrevista con El Empresario.

Semejante éxito hizo que el canal, como la mayoría de los canales abiertos uruguayos, cargue de inmediato los programas completos para que queden a disposición del público las 24 horas del día, los siete días de la semana. Parece una facilidad necesaria para estos tiempos de contenidos on demand aptos para cualquier dispositivo, y que en este caso, además, tiene una variante con "escenas" fragmentadas. Ahí están el chajá arriesgado de Amparo, las lágrimas de Lourdes o el mal momento de Martín: secuencias extraídas de cada episodio y presentadas así, cortitas y al pie, directas, como contemplando las necesidades de todo público, el más fanatizado y el curioso que solamente quiere ponerse al día con lo que se comenta.

Pero MasterChef fue generando un universo paralelo en la web, con una cantidad de contenidos exclusivamente online y que son anunciados cada lunes durante la emisión del programa, como para mantener la llama encendida varios días. Y todo con el mismo nivel.

La tele no es todo.

Aprovechando el estudio, el carisma de los participantes, y las actividades que los llevan a diferentes lugares, en la web hay bloques de "Detrás de cámara": un micro sobre una clase de cocina sin gluten, pero también lo que no se ve en las pruebas y en las eliminaciones, eso que siempre es divertido de espiar.

Y el otro complemento perfecto es el recetario, donde Sergio Puglia, Lucía Soria y Laurent Lainé aprovechan para hacer lo que mejor les sale, que es cocinar. Hay recetas más o menos complicadas, a las que se le agregan los tips de Tomás Bartesaghi que es el que presenta ingredientes raros o aconseja las mejores maneras de hacer arroz o conservar las aceitunas, por ejemplo.

Son agregados, satélites de un show central que no tienen espacio en televisión pero que mantienen saciado al público desde otra plataforma, que es la que hoy hay que atender y que seguramente seguirá nutriéndose de cara a la segunda temporada, que ya toma forma.

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