Entrevista

Woody Allen habla de su nueva película y de cómo está pasando los días de pandemia

El director estadounidense presentó "Rifkin's Festival" en el Festival de San Sebastián y aprovechó para charlar con periodistas sobre las polémicas alrededor suyo y por qué no quiere escribir más

Woody Allen
Woody Allen y su fotógrafo Vittorio Storaro en el rodaje de "Rifkin's Festival"

La situación de emergencia sanitaria mundial le impidió acudir en persona a presentar la película inaugural del 68° Festival de Cine de San Sebastián, Rifkin's Festival, pero Woody Allen concedió entrevistas por videoconferencia desde Nueva York, donde dice que se pasa el día “deambulando” por su casa y esperando tiempos mejores.

“Estoy deseando que la vida vuelva a ser lo que era y espero que me pille vivo", dijo el director de Dos extraños amantes o Blue Jasmine entre casi medio centenar de títulos que lo sitúan como uno de los grandes del cine, pese a la controversia que le persigue en los últimos años a raíz del auge del movimiento #Metoo por una acusación de abusos sexuales de la que fue exonerado judicialmente hace dos décadas.

Preguntado por este asunto, Allen alega falta de tiempo -la entrevista apenas dura 10 minutos- para ahondar en un tema tan farragoso y del que ya dio cuenta en su libro autobiográfico A propósito de nada, publicado hace unos meses.

“Es una historia muy larga, necesitaríamos media hora solo para eso, pero está todo en mi libro explicado de forma muy clara y espero que también divertida”, sostiene.

España parece haberse convertido en un refugio para el cineasta neoyorquino, después de que la industria en Estados Unidos le haya dado la espalda: su anterior película, Un dá no fue distribuida y ésta, que ha podido financiarse gracias al respaldo de la catalana Mediapro, tampoco tiene fecha en el horizonte.

Aún sin fecha de estreno en Uruguay, Rifkin's Festival cuenta el viaje precisamente al Festival de San Sebastián de una pareja, ella (Gina Gershon) es representante de un director francés con un ego insoportable (Louis Garrel) y él (Wallace Shawn) un escritor hipocondríaco y bloqueado en el que se proyecta la sombra del propio Allen. En la fotografía vuelve a estar el italiano Vittorio Storaro, quien le dio el aspecto a las últimas películas del director.

La película está salpicada por las más explícitas referencias cinéfilas en Woody Allen: el alter ego del director sueña cada noche con una escena de película reinterpretada por él y su esposa. Algunas de ellas son El ciudadano de Orson Welles y Persona de Ingmar Bergman.

El cineasta qué más rédito artístico ha sacado a su conocida hipocondria confiesa que no lleva nada bien esta situación.

“Soy un cobarde, tengo miedo de contagiarme, he estado encerrado en mi casa durante meses”, afirma. “Al principio no salíamos nada, luego pequeños paseos de una hora, pero no eran divertidos porque todo estaba cerrado y te daba miedo, te cruzabas con alguien y mirabas un poco por encima del hombro por si se acercaba demasiado”.

Dice que ahora la situación ha mejorado bastante.

Los neoyorquinos han hecho un gran trabajo para eliminar el virus, y ahora afecta a menos del 1%, puedes pasear, con mascarilla y con cuidado... Aun así no es lo mismo, estoy deseando que la vida vuelva a ser lo que era y espero que me pille vivo”.

El covid-19 ha interrumpido el ritmo de trabajo de Allen, habituado a estrenar una película al año. Sus planes eran rodar este verano en París, un guion que sigue en espera, junto a una obra de teatro para Broadway que tampoco podrá estrenar ya que los teatros estarán cerrados al menos todo este año.

“No quiero escribir más, no quiero acumular guiones en el cajón”, afirma, "me paso el tiempo deambulando por la casa, aunque soy meticuloso, me afeito a diario, hago mis ejercicios, toco el clarinete, pero la mayor parte del tiempo deambulo por la casa".

Preguntado por el reciente cambio de reglamento en los premios Óscar para exigir que las candidatas a mejor película cumplan unos criterios mínimos de inclusión y diversidad racial, Allen dice aplaudir la finalidad pero ve “difícil” su consecución.

“No puedes forzar a un artista a escribir de determinada manera, es un objetivo loable pero muy difícil de llevar a cabo”, considera. “Yo cuando escribo no estoy pensando en si hay una cuota suficiente de diversidad o si estoy trasladando el mensaje adecuado, escribo desde mi corazón y desde mi instinto, pero insisto en que me parece que lo que impulsa esa decisión es saludable”.

Allen ganó cuatro Oscar: mejor guion y dirección por Dos extraños amantes y mejor guion por Hannah y sus hermanos y Blue Jasmine.

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