ENTREVISTA

Walter Tejblum, director de "Shalom Taiwán": "es una historia totalmente universal"

El realizador y guionista de la comedia "Shalom Taiwán" cuenta cómo surgió realizar esta historia filmada en Buenos Aires, Nueva York y Taiwán.

Walter Tejblum en Oriente. Foto: Facebook Walter Tejblum
Walter Tejblum en Oriente. Foto: Facebook Walter Tejblum

Con una larga carrera como productor de cine y director de documentales, el argentino Walter Tejblum cuenta cómo surge la historia de Shalom Taiwán, comedia que se estrenó la semana pasada en Uruguay.

—¿Cómo surge esta película sobre un rabino que tiene que irse a Nueva York y Taiwán para salvar una sinagoga?

—Surgió por un viaje que hice a Oriente que no era laboral. Allí me crucé con un rabino que tenía el carácter estético que después interpretó Fabián Rosenthal en la película. Esa singularidad de ver a un rabino así me impactó mucho y determinó en mí la inquietud de mostrar ese choque visual y estético, porque en Oriente no hay hombres con barba. Le saqué una foto a ese rabino en medio de una muchedumbre oriental, y lo que se distinguía era él con su camisa blanca y barba frente a la cámara. Cuando volvía en el avión me quedé pensando, escribí un par de cosas y me parecía que merecía una historia. A partir de esa historia y algunos vínculos personales míos, produjo en mí un combo para desarrollar esta historia que parecía una locura.

Imagen de la película"Shalom Taiwan". Foto: Difusión
Imagen de la película"Shalom Taiwan". Foto: Difusión

—Como director venías dirigiendo documentales, ¿por qué hacer una comedia?

—No es que quería hacer una comedia, soy productor desde hace muchos años y sí, hice algunos documentales, pero la película surgió por estas casualidades que surgieron en el viaje. Si como productor le cuento todo lo que me pasó a un guionista, parece una cuestión muy irrealizable pero en mí, esos factores de cercanía y esas piezas como de dominó que fui juntando, me dije: tengo que hacer una película con esto. Así surgió hacer la película.

—Al rabino Aaron lo conocemos en un momento de quiebre y de a poco vamos conociendo su historia, ¿siempre tuviste presente iniciar la película así?

—Decidí determinar la forma de contar la historia desde ese quiebre, porque cuando conozco al rabino genuino digamos, también era una situación de quiebre, entonces me pareció interesante empezar desde ahí. Además, desde el producto audiovisual me parece mucho mejor relatar una intriga desde algún momento y después ver qué pasa. Fue una decisión de guion, estética y hasta de montaje de la película.

—Llega a Taiwán y tiene que enfrentarse a tres pruebas, representadas por cada uno de los posibles donantes para su sinagoga.

—Claro, previo el rabino Aaron viajó a Nueva York, entonces te muestra como un pez en el océano porque está en un barrio judío ortodoxo y ahí es uno más. Eso está hecho porque quería mostrar el choque de su individualidad en Taiwán. Entonces un hombre que en Brooklyn es uno más entre miles, en Taiwán está absolutamente solo y es totalmente singular en ese mundo.

—¿Cómo fue filmar la película?

—El proceso de rodaje fue una semana en Nueva York, después filmamos tres semanas en Buenos Aires y en Taiwán estuvimos casi cuatro semanas. Recorrimos todo el mundo con la producción de la película y lo más loco es que rodamos una película que no sufrió modificaciones en el proceso productivo. Además las piezas de dominó las íbamos juntando, porque fuimos a Taiwán al final del rodaje y teníamos que tener las actuaciones de aquellos personajes, porque hay actores taiwaneses en la película. Hoy pensar en hacer la película, es como de otro mundo con la pandemia. Y es una película que se terminó de filmar a fines de 2018, pero si veo desde ahora para atrás, fue solo un año que el mundo cambió, que es otro.

—Aaron, además de estar con este problema de dinero, tiene un problema grande con su familia que demanda más presencia suya. Esa es otra historia dentro de la gran trama, y que influye en la resolución de la película.

—Por supuesto, no quiero spoilear la película pero en ese vínculo de pareja también es donde se desarrolla una historia, porque Aaron está a cargo de una sinagoga, y tal vez la responsabilidad que tiene el matrimonio no estaba programada de forma inmediata, entonces hay una relación de pareja que se desarrolla en la película.

—Pese a tratarse de un microcosmos como es la comunidad judía, el humor es entendible para todo público.

—La película, si bien es a través de una parte de la comunidad judía ortodoxa, la película es totalmente abierta, porque el rabino tiene los mismos problemas que cualquier otra persona. El rabino es un emprendedor y cualquiera que lo sea sabe que hay muchas dificultades. Ese emprendimiento que realiza como rabino le determina un montón de situaciones y también las personas con las que se encuentra en Taiwán son personas que no están determinadas como pertenecientes de la comunidad judía, entonces la película es una historia totalmente universal. Apunta a la universalidad del ser humano en sus vínculos.

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