Critica

Pedro Almodóvar: Volverse un clásico y aún ser irreverente

“Julieta”, la nueva pelìcula de Almodovar confirma el genio del director español, quien vuelve a confeccionar un drama estilizado y contundente.

Julieta
Almodóvar. Foto: Difusión

Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma", decía la Agrado en su monólogo en Todo sobre mi madre. Almodóvar tan lejos y tan cerca de sus comienzos irreverentes de ya hace casi —uy— 40 años, hace tiempo que está en la categoría que siempre soñó: es un director personal y clásico. Y así es auténtico. Eso, después de todo, es tremenda irreverencia ante tanto pulular de modernos con aspiraciones y sin credenciales.

De Julieta, su última película, ha dicho que no intentó hacer un melodrama (un ropaje que le queda a medida como demostró en La flor de mi secreto o Hable con ella) sino un drama "seco". Su anterior película, Los amantes pasajeros era una comedia tan desmelenada como fallida y la antepenúltima, La piel que habito, es su mejor película, sí, pero era un thriller con toques fantásticos. La última vez que Almodóvar se aventuró en el drama fue en 2009 con Los abrazos rotos y su última visita explícita al mundo femenino, Volver, es de —uy— 2006.

Ya desde la primera toma —un primer plano de un pliegue de seda roja con forma de vulva— está claro que en Julieta, su vigésima película, Almodóvar ha vuelto para contar de esas mujeres en pleno ataque de nervios; las conoce como nadie desde Douglas Sirk, el gran melodramista del Hollywood clásico, a este tiempo. Y lo hace con un drama bello y, sí, duro y seco. Se permite llamarlo "un dramún", siempre que sea con respeto.

Es también una historia sobre el envejecer, una preocupación relativamente nueva en el director, y sobre algunos de sus intereses crónicos: la fragilidad o la fortaleza de los vínculos filiales, la culpa, la tristeza.

Es la historia —basada en tres relatos de la Nobel canadiense, Alice Munro— de Julieta, una señora grande que, a punto de iniciar el resto de su vida con el apuesto de su novio (Darío Grandinetti) se cruza con una amiga con noticias de Antía, la hija a la que no ve desde hace 12 años.

Desde ahí, la acción se divide en un largo flashback que empieza en la década de 1980 y en otros desarrollos de la trama en el presente cinematográfico. Hay un misterio por resolver, una mujer en conflicto, y un amor de madre irreconciliable con el dolor. La película, además, está puntuada por revelaciones que agregan un dato nuevo y ahondan la herida del drama. Es también un thriller.

Como la Rebecca de Alfred Hitchcock (que otra vez es una referencia en Almodóvar), Antía, esa hija, se vuelve, más allá de su escasa presencia en cámara, un obstáculo para seguir avanzando en la vida pero es su ausencia la que impulsa el derrotero de la historia.

Julieta está interpretada por dos actrices, Emma Suárez (como la Julieta joven) y Adriana Ugarte (como la Julieta madura aunque también la Julieta joven, lo que es difícil de explicar pero está resuelto con un montaje inspirado). En un secundario inquietante está Rosy De Palma.

Se lo puede acusar de artificioso, es cierto. Pero en el cine de Almodóvar, lo único realista son las sensaciones, los personajes transitan en un mundo exclusivo del cine. Lo mismo sucedía con los dramas clásicos: los diálogos tienden a lo literario, puede haber lugares comunes (y acá hay unos cuantos: enamorarse de un pescador que vive en una casa sobre el mar y es bondadoso encima, es un poco mucho), los primeros planos son hermosos, y la historia tiene giros inesperados de esos que pasarán en la vida pero más pasan en las películas.

El uso del color está en el centro del cine de Almodóvar y acá vuelve a lucirse con preciosismos y ocurrencias. La paleta es utilizada con fines dramáticos y va del rojo intenso y almodovariano (se ganó la denominación cromática a pura insistencia), salpicado de azul y unos grises que marcan el estado anímico de las escenas. El diseño de producción es impecable y la utilería está cargada de referencias culturales: por ahí hay un cuadro de Francis Bacon, un disco de Ryuchi Sakamoto, un retrato de Chavela Vargas. La estilización extrema puede resultar un lastre, es cierto.

Pero eso no pasa. La bravura de Almodóvar está intacta.

Julieta [*****]

España, 2016. Escrita y dirigida por Pedro Almodóvar basado en tres relatos de Alice Munro. Fotografía: Jean-Claude Larrieu. Música: Alberto Iglesias. Con: Emma Suárez, Adriana Ugarte, Rossy de Palma. Duración: 99 minutos. Estreno: 14 de julio.

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