Crítica

Vimos "Había una vez en Hollywood" y es la mejor película de Tarantino en mucho tiempo

Leonardo Di Caprio y Brad Pitt en medio de una historia nostalgiosa sobre Los Angeles en 1969 con el clan Manson en la vuelta y el final de una era del cine

Pitt DiCaprio
Brad Pitt y Leonardo Di Caprio testigos y protagonistas del fin de un tiempo en Hollywood

Quentin Tarantino es el último director de cine. Filma en celuloide (un capricho que comparte con otro gran director, Christopher Nolan); su productora se llama A band apart (como una película de Jean-Luc Godard) y en su cine siempre está el cine ya sea como una tradición narrativa, un escenario, un asunto, una anécdota o una metáfora. Sus nueve películas están repletas de citas a otros directores (no siempre los más prestigiosos) y son relecturas de géneros en algunos casos bastardos.

Pero ninguna de sus películas es más cinéfila que Había una vez en Hollywood. Es nostalgiosa sobre un cine que ya no se hace, sus estrellas y sus paisajes. Es su mejor obra en mucho tiempo: quizás desde Jackie Brown y eso fue en 1997.

La película, que se estrena este jueves en Uruguay, gira alrededor de un actor de Hollywood llamado Rick Dalton (Leonardo DiCaprio) y su doble de riesgo, chofer, amigo y cadete Cliff Booth (Brad Pitt). Dalton no está en su mejor momento: aunque tuvo algunos papeles en el cine (en uno de ellos mataba con un lanzallamas a un montón de nazis) y un programa de éxito (Bounty Law), ahora sobrevive como villano invitado en series ajenas. Es un daño colateral del fin de una era.

La posibilidad (propuesta por el agente que interpreta Al Pacino) de ir a filmar a Italia spaghetti westerns, parecería ser una salida más o menos digna al estancamiento de su carrera. “Es el final, mi amigo”, le dice Rick a Cliff. “Ya fui”. Y al ratito agrega: “ya nadie sabe quién carajo soy”. Cliff, como todo comentario le aconseja "no llorar frente a mexicanos".

Igual, no la llevan tan mal. Se pasan viendo series en la mansión de las colinas de Hollywood y tienen vecinos nuevos: Roman Polanski y su esposa Sharon Tate (Margot Robbie). Rick es consciente de la ironía de que vivan al lado el pasado (él) y el futuro (ese polaco “que un día va arruinarlo todo”, dice Steve McQueen en un momento de la película) del cine.

Por ahí andan, además, unas muchachas que responden y adoran a un tal Charles Manson y es sabido que eso solo significó problemas para todos los implicados. Su presencia en la película es tan inquietante como siempre suelen ser los nuevos tiempos aunque no necesariamente tienen que ser así de feos y violentos.

La historia se concentra en unos pocos días: primero, el 8 y el 9 de febrero de 1969, y después salta al 8 y 9 de agosto, la noche del asesinato de Tate que estaba embarazada de ocho meses.

Todo, como siempre, en las películas de Tarantino transcurre en un universo cinematográfico en el que ficción y realidad pueden llegar a ser la misma cosa. No es una transcripción fidedigna de hechos históricos sino, como queda claro desde el título, es una suerte de fábula personal. 

Aquellos eran tiempos difíciles para el cine, que estaba cambiando su paradigma adecuándose a los tiempos: 1969 fue el año de Perdidos en la noche, lo que en su momento parecía una buena noticia. Pero la mirada de Tarantino es nostalgiosa hacia un tiempo que se termina y hay un cariño hacia sus personajes y hacia el cine que representan.

Es también una historia de amor a Los Angeles, aquí reproducida con fidelidad y detalle analógicos. Una hermosa escena refleja la ciudad en sus anuncios de neón y toda la película es como un paseo por una olvidada.

Surgido a mediados de la década de 1990 cuando concretó una trilogía destacadísima (Perros de la calle; Tiempos violentos y Jackie Brown), Tarantino se ha concentrado en repasar su cinefilia y recuperar géneros americanos, en muchos casos, apropiados por otros países. Así hizo spaghetti westerns (Django sin cadenas, más cerca de Sergio Corbucci que de Sergio Leone), exageradas aventuras de guerra (Bastardos sin gloria), películas de artes marciales (los excesivos dos volúmenes de Kill Bill) y hasta un western teatral filmado en 70 milímetros (Los ocho más odiados).

Aunque desparejo como cualquier creador caprichoso, Tarantino ha construido una carrera sólida y que siempre genera expectativa. Había una vez en Hollywood es su película más taquillera.

Es que acá está todo lo que se espera de él. Una banda de sonido curada con refinamiento (en su versión en Spotify incluye 34 canciones); una narración que combina clasicismo y nueva ola (lo que explicita en el montaje de algunas escenas); héroes y antihéroes y pies sucios femeninos en primer plano. Es su película más personal.

Tarantino —quien anunció que se va a retirar después de su décima película o a los 60 años (tiene 56)— nunca hizo una serie, ni nunca filmó en digital, dos características que afianzan esa idea, caprichosa quizás, de que es el último director de cine.

Había una vez en Hollywood es una película melancólica por un cine que ya nadie va a hacer. Y también por eso es una película brillante como una marquesina de cine. Y, se sabe, nunca hubo nada más lindo que eso.

Ficha
Había una vez en Hollywood * * * * *
OrigenEstados Unidos 2019
Título originalOnce Upon a Time in Hollywood
Estreno15 de agosto, 2019

Escrita y dirigida por: Quentin Tarantino. Director de fotografía: Robert Richardson. Editor: Fred Raskin. Con: Brad Pitt, Leonardo DiCaprio, Margot Robbie, Dakota Fanning, Luke Perry, Al Pacino, Mike Moh, Lena Dunham, Damian Lewis, Bruce Dern, Kurt Russell, Timothy Olyphant, Michael Madsen, James Remar, Brenda Vaccaro. Duración: 160 minutos.  

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