LOGAN

Los viejos lobos también se jubilan

La última película de Hugh Jackman como Wolverine.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Logan. Foto: Difusión

La primera vez que Hugh Jackman se calzó las garras de Logan (el mutante conocido en ciertos ambientes como Wolverine), era un actor desconocido con un increíble parecido de cara con Clint Eastwood y una prometedora presencia en cámara.

Era, a fines del siglo pasado, apenas otro actor australiano (nació en Sydney en 1968) con papeles en la televisión de su país y algún éxito teatral en Londres y listo para dar el salto a Hollywood. Desde entonces, ha seguido en esa franquicia tan exitosa (la de los X-Men), estuvo nominado a un Oscar (por Les Miserables) condujo la ceremonia en 2009, ganó cuatro Tony y condujo una de sus ceremonias, un trabajo por el que ganó, encima, un Emmy.

Además hizo de un Capitán Hook que canta Nirvana (en Peter Pan) y trabajó para directores importantes como Woody Allen (en Scoop), Dennis Villeneuve (La sospecha), Christophe Nolan (El gran truco) y Baz Luhrman (Australia).

Y, como si ya no fuera suficiente tuvo tiempo de filmar una publicidad en Piriápolis y hacerse socio del Club Nacional de Football con visita a un palco del Gran Parque Central incluida. Eso sí, seguramente no esté enterado de que el fin de semana pasado se suspendió el partido de su equipo con River Plate .

Si no puede ver el video, haga click aquí.

Ahora, 17 intensos años después de convertirse en un hombre X, se estrenó mundialmente Logan, su despedida de ese mutante que lo volvió una de las grandes estrellas del cine mundial.

Jackman actuó en las tres primeras películas de los X-Men, en otros dos envíos exclusivos de Wolverine y en X-Men: Días del futuro pasado de 2014. Su participación en la franquicia aportó 2.700 millones de dólares a la industria de Hollywood.

Dirigida por James Mangold, Logan muestra al personaje (que habrá dejado de llamarse Wolverine pero no perdió las uñas metálicas) avejentado, lleno de cicatrices y en plan retiro trabajando como chófer de limusinas, un destino poco apropiado para un superhéroe con sus superpoderes. La acción transcurre en un 2029 bastante parecido a nuestro presente y Logan es uno de los últimos mutantes que quedan en aquel mundo.

Está huyendo con su mentor Charles Xavier (Patrick Stewart en la que es también su última visita al personaje) y con un niña (la española Dafne Keen) con una ferocidad y un poder letal que sugieren que puede ser hija del pobre Logan. Lo es como indefectiblemente lo indican esas púas que le salen de los nudillos cada vez que se enoja. Como si él no tuviera suficientes problemas.

Los persiguen los habituales villanos antimutantes, una pandilla de temer encabezada esta vez por un sádico mercenario (Boyd Holbrook) al que alienta un científico loco (Richard E. Grant). Por ahí andan otros mutantes (el debilucho Calibán que interpreta Stephen Merchant, por ejemplo), incluyendo un montón de niños víctimas de otro fallido experimento belicista y a los que Logan, su hija y Xavier deben ayudar a cruzar la frontera.

"La película es oscura y enérgica," le dijo Jackman a The New York Times. "Como personaje, Wolverine está cansado y acabado. En esta película lo encontramos en uno de los puntos más bajos de su vida. Debe de lidiar con la pregunta de cuáles son los daños colaterales de una vida de ser Wolverine. Y, por supuesto, también se pregunta quién es él".

A diferencia de las otras X-Men, un universo que abarca 10 películas y tiene unas cuantas en desarrollo, Mangold (que ya había dirigido Wolverine: inmortal) apostó a separarse del aire infantil de la franquicia.

Si no fuera por las uñas y algunas explosiones tirando a exageradas, Logan bien podría ser un western, una idea que queda en evidencia con las citas explícitas e implícitas a El desconocido, aquella de George Stevens con Alan Ladd como un justiciero que defiende a un niño y a su madre de la villanía local. También hay referencias a Los imperdonables de Clint Eastwood y el propio Jackman ha señalado la presencia del tono de El luchador, aquella con Mickey Rourke que no era un western. La apariencia, sin embargo, es de una de cowboys.

"Lo que le dije a mis colaboradores es: hagan de cuenta que esta no es una película de superhéroes", le dijo Mangold a la revista Total Film. "Se trataba de ver cómo hacer funcionar esta historia como una película de un hijo haciéndose cargo de su padre. Es un hombre perseguido y viven una vida de fugitivos. Entonces alguien aparece y le dice Esta es tu hija. Si no tuviéramos to- do eso de superpoderes, ¿cómo podríamos hacer que la historia funcione como una pieza de personajes?".

Con esas intenciones el resultado final terminó siendo más para adultos que para niños. Mangold, de hecho, decidió sacrificar una calificación para todo público al servicio de la historia: en Uruguay es prohibida para menores de 18 años.

El director, quien coescribió el guión recupera, de algu-na manera, aquel espíritu tirando a independiente de su primera película, Tierra de policías, y ya visitó el western en la remake de El tren de las 3:10 a Yuma.

Jackman, que actualmente filma The Greatest Showman en la que hace del empresario circense PT Barnum, parece decidido a dejar el más rentable de sus personajes. Aunque de alguna manera Wolverine lo deja a él: a los 49 años está un poco grande para el público objetivo de una franquicia de superhéroes.

"El personaje va a seguir", le dijo a The New York Times. "Alguien va a retomarlo, eso es seguro". Eso, le dijo al Times, no le preocupa: "a menos que lo agarre Daniel Day Lewis y gane el Oscar por ese papel, no tengo ningún problema con que lo haga otro".

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