TELEVISIÓN

Una vieja fórmula que sigue vigente

Muchas series y películas sobre los viajes en el tiempo.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
McCormack protagoniza la nueva seria original de Netflix. Foto: Netflix

Son muchas las películas que han abordado con mayor o menor fortuna los viajes en el tiempo desde que H.G. Wells escribió La máquina del tiempo hace ya más de 120 años.

Este subgénero de la ciencia ficción ha estado presente en géneros tan distintos como la comedia, el drama y la acción. Es que desde que comenzó a andar La máquina del tiempo (George Pal, 1960), llegó el primer Terminator (James Cameron, 1984), o Marty McFly logró Volver al futuro (Robert Zemekis, 1985), el viaje en el tiempo significa una sola cosa: intentar modificar el pasado para tener un mejor futuro.

Como sucede en la nueva producción original de Netflix Viajeros. Esta serie protagonizada por Eric McCormack (el Will de la serie Will & Grace) trata sobre un grupo de personas cuyas conciencias viajan al pasado (a nuestros días), metiéndose en el cuerpo de personas que están a punto de morir. El fin es, como siempre, salvar a la humanidad de un futuro bastante complicado.

La historia de Viajeros por momentos recuerda la aventura distópica de Terry Gilliam, 12 monos, aunque sin llegar al resultado del antiguo integrante de Monty Python.

Días atrás se anunció que este año Netflix incluirá en su catálogo la serie de Televisión Española, El ministerio del tiempo, protagonizada por Rodolfo Sancho. Una historia que estrenará su tercera temporada este año y cuya trama es similar a la de Viajeros, aunque los españoles viajan por distintas épocas del tiempo.

En 2014 se estrenó Al filo del mañana, una película futurista en la que los protagonistas (Tom Cruise y Emily Blunt) tienen que realizar una complicada misión con la particularidad de que el día vuelve a empezar si uno de ellos dos muere.

Un caso similar es el de la película de Netflix, ARQ, protagonizada por Robbie Amell y Rachael Taylor. A diferencia de Al filo del mañana (donde habían varios millones para gastar) en este caso la historia se limita a lo que sucede dentro de un edificio (en parte por el escaso presupuesto de 2 millones de dólares), lo que termina reduciendo las posibilidades de una mejor historia. De esta forma el peso recae en el ingenio de su director Tony Elliot (conocido por el guión de la serie Orphan Black), para que le dé algunos giros a la trama.

Claro que Netflix no descubrió la pólvora con este género. Ya el año pasado, otro servicio de streaming, Hulu, emitió la miniserie 22.11.63, basada en la novela de Stephen King. Una historia sobre el profesor Jake Epping, quien viaja en el tiempo para intentar cambiar el asesinato del presidente John F. Kennedy en Dallas en esa fecha.

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