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Val Kilmer retrata su vida y el cáncer que lo alejó del cine en película que llegó a Cannes

"VAL" se estrenó el miércoles en el Festival de Cannes y permite un acceso íntimo al estado de salud y la vida actual del actor de "Top Gun"

Val Kilmer. Foto: Difusión
Val Kilmer. Foto: Difusión

El actor estadounidense Val Kilmer tardó meses en reconocer en 2017 que padecía cáncer de garganta, pero ha dejado de negar esa enfermedad: su documental autobiográfico, VAL, se estrenó este miércoles en Cannes y ofreció un inédito acceso a su estado de salud y su intimidad.

De la operación y el posterior tratamiento de quimioterapia y radioterapia le quedó un tubo de traqueotomía que le impide hablar con normalidad, pero el intérprete, estrella de Top Gun junto a Tom Cruise, ya no se esconde.

El documental se apoya en las numerosas cintas de video que grababa de pequeño con su familia y que luego hizo en sus rodajes. Testimonios del despertar de su carrera cinematográfica, que también tuvo entre sus hitos el biopic de Jim Morrison, The Doors (1991), o Batman eternamente (1995).

"La película responde a la pregunta de muchos cinéfilos de por qué ha dejado de hacer cine. Aporta una respuesta fuerte y emocionante. Es un filme sobre el cine y la familia", dijo de ella el delegado general del festival, Thierry Frémaux, en su proyección dentro de la sección Cannes Première.

"Ahora que tengo dificultades para expresarme, quiero contar mi historia más que nunca", admite el intérprete en su película, que en esa mezcla de imágenes del pasado y actuales captura su esencia sin vetar su fama de actor difícil y perfeccionista.

El documental está dirigido por Ting Poo y Leo Scoot, coproducido por sus hijos, Mercedes y Jack, y protagonizado también por ambos, porque ese legado audiovisual muestra desde cómo conoció a la madre de estos, la también actriz Joanne Whalley, hasta su divorcio.

Mercedes Kilmer y Jack Kilmer en el Festival de Cannes. Foto: AFP
Mercedes Kilmer y Jack Kilmer en el Festival de Cannes. Foto: AFP

Todavía adolescente, Kilmer fue el primero en ser aceptado en la reputada escuela artística Juilliard de Nueva York y siempre había querido ser actor. Se ve a sí mismo como alguien "sensible e inteligente, con alma de payaso", y esa descripción es fiel a su retrato documental.

El público todavía asocia su imagen pública a esos filmes con los que se hizo famoso y a él no le importa beneficiarse económicamente de esa nostalgia.
"Para mucha gente vender fotos de cuando hacías Batman es tocar fondo, pero me permite encontrarme con mis fans. No me siento humillado", dice el actor, de 61 años y conocido también por su participación en Escape salvaje de 1993, o Song to Song (2017).

Kilmer admite que aunque el tubo de traqueotomía es lo primero que se percibe de él en la actualidad y le hace tener aspecto de enfermo terminal, no cree en la muerte y está convencido de que la enfermedad le ha cerrado puertas que "a lo mejor no eran oportunidades".

VAL enseña también que está dispuesto a endeudarse para sacar adelante proyectos en los que cree, como la obra teatral Citizen Twain, y es ante todo el cumplimiento del deseo del autor de grabar desde hace años una película sobre la actuación.

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