SASTRE & OREIRO

Una uruguaya que también es rusa

Con Martín Sastre, el director del documental sobre la gira de Natalia Oreiro por Rusia, donde es ídola.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
En Uruguay no tenemos idea de la dimensión del fenómeno Oreiro en Rusia. Foto: Difusión

Desde sus inicios como artista, Martín Sastre ha jugado con figuras icónicas tan diversas como José "Pepe" Mujica (es el creador de su "perfume"), Alcides Ghiggia y hasta Eva Perón. En 2001, junto a sus socios del grupo artístico Movimiento Sexy, "festejó" el cumpleaños de Oreiro en el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires en 2001. La actriz acudió y años más tarde se convirtió en la protagonista de Miss Tacuarembó, el primer largometraje de Sastre.

Fue ese trabajo que cimentó la amistad entre Oreiro y Sastre. El documental Nasha Natasha es una contundente prueba de ello. El registro fue hecho entre 2014 y 2015 y transcurre en Montevideo, Buenos Aires y Rusia. Se estrenó el pasado 27 de junio en el Festival Internacional de Cine de Moscú, donde compite en la categoría documental.

Además, Nasha Natasha tendrá su estreno mundial en el Teatro Rossiya de Moscú, la sala de cine más grande de Europa, con la presencia de Oreiro y Sastre. La actriz acaba de terminar el rodaje de Gilda. No me arrepiento de este amor, donde encarna a la cantante de cumbia argentina que se convirtió en mito tras su muerte.

Fenómeno Natalia.

Nasha Natasha, significa "Nuestra Natalia" y es el nombre de algunos de los clubes de fans de Oreiro en Rusia. De ahí salió el nombre para la gira rusa de Oreiro el año pasado, y para la película también, explica Sastre a El País en Buenos Aires, donde estuvo realizando los últimos retoques de posproducción previo al festival, y cuenta que concretar el proyecto fue cumplir una promesa que le había hecho a su querida abuela Lala, quien falleció hace dos años. "Mi abuelo era ruso y el sueño de ellos era ir juntos a Rusia; nadie de la familia había podido volver. Cuando salió una posibilidad de filmar allá con Natalia, llamé a mi abuela que estaba muy enferma. Le pedí que se mejorara para que fuéramos a caminar por la Plaza Roja juntos. Ella falleció antes de poder concretar eso. Y con Natalia decidimos que teníamos que hacerlo porque se lo había prometido a Lala".

El documental aún no tiene fecha de estreno en Uruguay ni en Argentina. La banda sonora fue realizada por el compositor uruguayo Sebastián Mederos, quien hizo adaptaciones de canciones populares rusas tocadas por un cuarteto de tango uruguayo típico; y por otro lado muchas de las canciones de la faceta musical de Natalia fueron adaptadas para ser tocadas con instrumentos tradicionales rusos. "Toda la película toma la esencia de lo que es Natalia: un puente entre el Río de la Plata y Rusia", afirma Sastre.

—Sos de interesarte en fenómenos que hacen a la identidad o figuras con las que la gente se identifica. ¿Cómo fue la realización de esta película?

—Lo que más me llamó la atención es que pensé que era un fenómeno fan, pero no. Es un ícono popular. Hablaba con un camarógrafo ruso y le pregunté qué representaba Natalia para él: "Para nosotros es la Britney Spears rusa". Ahí caí que ellos la ven como propia. La ven como un fenómeno ruso. Obviamente saben que es uruguaya, pero el cónsul de Uruguay allá me decía que a veces no se acuerdan bien el nombre del país, pero le dicen: "Usted es el cónsul del país de Natalia Oreiro". Y el impacto que ella tiene es enorme. Nos pasaron cosas increíbles, como que nos cerraran el Museo Hermitage en San Petersburgo, para que vaya Natalia con su hijo a recorrerlo. Nos hicieron una función especial en el Teatro Bolshói con los dos bailarines principales porque, obvio, eran fans de Natalia. Realmente la dimensión del fenómeno es enorme.

—¿Es un fenómeno que abarca exclusivamente al público femenino?

—También hay hombres, pero lo que yo llamo el "ejército de Natalia" son en su gran mayoría mujeres. En el concierto de San Petersburgo, que era un estadio gigante, estaban todas con el gorrito rojo de "La Cholito" (el personaje que Oreiro encarnaba en la telenovela Muñeca brava). Yo nunca había visto la novela y durante la gira la vi, y aprendí un montón de cosas.

—¿Por qué creés que Natalia se convirtió en un ícono popular?

—En Uruguay no tenemos idea de la dimensión de esto y eso es lo que intenta responder la película: qué hace que Natalia sea un fenómeno en Rusia, y también ver qué es lo que hace que ella destaque.

—¿Cuántos viajes hicieron?

—La película son dos viajes: uno por Rusia por las 16 ciudades de la gira, y también es una película sobre la experiencia de vida de Natalia Oreiro. Con respecto al fenómeno, creo que hay algunos factores que ayudan a entenderlo un poco más.

—¿Cómo cuáles?

—Una periodista rusa a la que entrevistamos contaba que durante muchos años ellos no tuvieron ficciones en la televisión o el cine. Que lo que había eran historias muy propagandísticas sobre la identidad de la Unión Soviética, historias en función de un modelo político. Además, generalmente eran historias con hombres como protagonistas. Aún cuando las mujeres en Rusia cumplieron un papel fundamental y no sólo en la guerra —hubo muchas artistas y científicas destacadas— no había ficciones que hablaran del mundo de una mujer o de la vida y sentimientos de una mujer.

—¿Entonces Oreiro pasa a ser un ícono femenino?

—Con la apertura a Occidente, empiezan a llegar historias de mujeres muy edulcoradas, donde ellas se pasaban llorando. Entonces, a partir de la aparición de Natalia con Muñeca brava, en donde su personaje jugaba al fútbol, le tiraba platos por la cabeza a los tipos, peleaba, era rebelde... Toda una generación de chicas rusas se empezaron a sentir empoderadas frente a la sociedad patriarcal rusa que es muy fuerte. Fue más allá de un éxito televisivo. Se generó un hecho social que sigue hasta hoy, porque prendés la tele en Rusia y a la misma hora en un canal está Muñeca brava, en otro Natalia en Lynch y en otro canal está la serie que hizo con Suar (Solamente vos).

—¿Y cómo incide la personalidad de Oreiro en todo eso?

—Creo que por un lado tiene que ver con esa consecuencia con el trabajo que ella tiene, que es algo en lo que ambos conectamos mucho. En la película hablamos bastante de eso.

—¿De dónde viene esa conexión?

—De sus orígenes. Ella viene de una familia trabajadora, de un barrio trabajador, de un entorno de gente que tuvo que ponerse la bolsa al hombro y salir a trabajar. Gente que tuvo que estar cuerpo a cuerpo con el trabajo, gente que tuvo que tener un espíritu de superación. Pero, la realidad es que no hay una explicación única. Hay factores, pero el misterio de por qué esos factores existen y se conjugan no lo vamos a develar nunca. Puedo asegurarte que por fuera ella no es ni el 10 por ciento de linda de lo que es como persona. Porque ella tiene una luminosidad interior muy, muy fuerte, que va de adentro hacia afuera. Personas lindas hay muchas, pero ella tiene algo que... Como dijo el director Billy Wilder cuando hizo la película Sabrina: "Es imposible no enamorarse de Audrey Hepburn". Acá pasa lo mismo: es imposible no enamorarse de Natalia Oreiro.

—¿Aparecés en la película? ¿Muestra de alguna forma la amistad entre ustedes?

—No, no quise aparecer, yo soy la cámara. Pero sí se escucha reírme porque hay muchos momentos muy graciosos. Lo que sí creo que hay es una mirada de alguien muy cercano. Porque hay un acercamiento a la intimidad de Natalia que ella así nomás no hubiera mostrado y que yo no hubiese buscado. La gente la va a ver en situaciones muy íntimas, desde cepillándose los dientes hasta llorando porque extraña a su hijo, ya que la gira duró 30 días, y también debido al ritmo y al frío. Solo al inicio y al final el hijo estuvo presente junto a Ricardo Mollo.

—¿Natalia ya vio el corte final? ¿Qué opina?

—Sí, claro. Ella estuvo en todo el proceso, porque además somos amigos y nos divierte trabajar juntos. La consulto mucho en mis procesos creativos y tenemos un gran ida y vuelta. Creo que es una película muy uruguaya. Empieza y termina en el Cerro de Montevideo, un barrio que tiene mucho que ver con los inmigrantes y nuestras raíces culturales, y es el barrio donde vivió toda la familia de Natalia y con el que ella se siente identificada. Por eso para mí Nasha Natasha es un viaje de autosuperación de una chica que nace allí. Toda la esencia de nuestro personaje principal parte y termina ahí, en el Cerro de Montevideo.

—¿Por qué decís que es una película muy uruguaya?

—Porque de alguna forma creo que si Natalia fuera de otra parte no sería igual. Natalia Oreiro tenía que ser uruguaya. Y entonces hay como una especie de orgullo patriótico de ver un estadio en la Siberia lleno de banderas uruguayas, de ver a la gente hablando en español, de las chicas rusas que cuentan que fueron a Montevideo y que pasearon por el Cerro. Mi abuela, Lala, siempre decía sobre Natalia: "Da gusto que sea uruguaya, y que a una uruguaya le esté pasando todo eso".

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