NATALIA OREIRO

Una uruguaya en la piel de otra estrella popular

Entrevista exclusiva con la protagonista de Gilda.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Natalia Oreiro. Foto: Difusión

El 7 de septiembre se cumplieron 20 años de la muerte de Míriam Alejandra Bianchi, a quien el mundo conoció como Gilda. Esa historia es sabida: la cantante, su madre, su hija y algunos músicos murieron cuando el ómnibus que los trasladaba se accidentó en la ruta. Sobrevivieron parte de la banda, su pareja y mánager Toti Giménez y su hijo, Fabrizio, y el mito que elevó la figura de la artista hasta un nivel místico.

De Gilda se conoce eso, su carisma, ese rostro coronado por una tiara de flores que la hacía ver tan angelical y, por supuesto, una cantidad de canciones que las cantan tanto las bandas de rock como las hinchadas de fútbol.

Pero tras ver la película Gilda, no me arrepiento de este amor, queda claro que habían muchas cosas de Míriam, la mujer detrás del nombre Gilda, que el público no conocía.

Y Natalia Oreiro, como buena fanática que la supo bailar cuando hacía de Milagros en Muñeca brava, y la volvió a homenajear utilizando sus temas para inspirarse cuando boxeaba en Sos mi vida, decidió que era hora de mostrar eso.

Este 7 de septiembre fue en Buenos Aires la avant-première de la película, y esas mil y algo de personas que la vieron la elogiaron de inmediato. Con razón: es una muy buena biopic y el trabajo de la actriz uruguaya es impecable. Se estrena este jueves en Uruguay.

Oreiro sabe todo eso, razón por la que atiende la llamada de El País de tan buen humor. No importa que ese día estuvo contestando una entrevista tras otra y que en minutos deba dar una conferencia en una sala que, le avisan, está repleta de más prensa. "Estoy recontenta", afirma.

"Esta peli fue un sueño hecho realidad". Foto: Difusión

Casi toda la película recae en vos. Pensé que el protagónico iba a estar un poco más repartido con Ángela Torres.

Fue duro para mí. Lo que me pasa es que es una enorme responsabilidad interpretar a alguien que existió, y que la gente la quiere y la recuerda tanto, porque la tiene muy presente. Sobre todo su imagen más conocida. Entonces teníamos varios desafíos: por un lado lograr que cuando el espectador se sentara en el cine la viera a ella, siempre. Pero el enorme desafío fue que nos apoyamos mucho en la Gilda mamá, esposa, maestra jardinera, y no hay tanto material de eso. Entonces todo el trabajo de investigación y composición que hicimos es para que cuando vos te metas en el viaje que es la película la puedas disfrutar desde el comienzo.

—¿Qué fue lo más importante en ese proceso?

—La colaboración que sentimos de parte de su familia, sus amigas, sus músicos que son los músicos de la película y del disco, porque ya salió el disco con tres versiones homenaje que no están en la peli…

—Grabaste "Corazón valiente" con Ruben Rada.

—¡Sí! Con el Negro, que toca percusión y para mí es "el" tema del disco (se ríe). Está buenísimo, quedó imponente.

—Volvamos a lo anterior, al trabajo con la familia.

—Me sirvió muchísimo porque pude entenderla como mujer. Porque como soy fan tuve que correrme de ese lugar para poder construir un personaje con contradicciones. Entonces saber cómo pensaba como amiga, mamá y esposa fue clave para componerla.

—Mucho de Gilda está filmado en planos cortos, o sea que la atención está en tus gestos, tu rostro, tus ojos. ¿Fue muy exigente eso?

—Una vez Eduardo Mignogna, que me dirigió en Cleopatra, me dijo: "Natalia, confiá en tu mirada". Yo era muy chica y me dijo: "el cine es mirada". La cámara capta el alma, realmente, y para mí que soy intérprete, no imitadora, era fundamental encontrar la esencia de ella, su luz, más allá de la parte estética. Pero toda esa parte que tiene más que ver con la cáscara, si no está el corazón no sirve, se ve forzado. También yo tenía el desafío de la parte musical porque canto todas las canciones, y la gente la tiene muy presente a Gilda y yo tengo mi propia carrera musical. Tuve que aprender a cantar como ella y fue hermoso. A todas las películas uno siempre las quiere, pero esta me llevó muchos años poder concretarla.

—¿La decisión de grabar las canciones fue tuya?

—Siempre que hablábamos con Lorena (Muñoz, la directora), decíamos que está bueno cuando ves que el intérprete no está doblando, que son los casos de La rosa que es sobre la vida de Janis Joplin o la película de Selena con Jennifer Lopez. Además, la peli tiene muchos momentos que suceden en vivo como los castings, las composiciones, y yo toco la guitarra y canto que era fundamental. El desafío es poder interpretarla en todo lo que ella hiciera.

—¿Ya tocabas la guitarra?

—No, me enseñó Ricardo (Mollo, su esposo). Toco algunos temas, pero siempre me los enseñó él, y estos temas me los pasó él.

—¿Cuál fue la primera escena que grabaste?

—El casting. Yo decía: "¿el casting vamos a hacer?" ¡Yo estaba renerviosa! Y me dijeron: "bueno, usemos esos nervios y que se vean en la peli".

—En la escena del show final, en el público se percibe una emoción muy genuina.

—Porque eran los fans de verdad de Gilda. Si bien hay muchos extras y actores, los que están cerca, que les ves las caras atravesadas por el dolor y la emoción, son fans que nos acompañaron en el cementerio, los conciertos. Eso es imposible de actuar, ¿viste? Les veías las caras y veías lo que les estaba pasando de verdad. Era muy fuerte para ellos. Y la avant-première la hicimos justo el día del aniversario de su muerte y fue divino lo que pasó: vino la mujer del hijo; el hijo la vio en la casa porque no se animó a venir…

—Toti Giménez, quien fue pareja y mánager de Gilda, se había mostrado crítico con el proyecto y después de ver la película reconoció que quedó muy conmovido.

—¡Qué bueno! Bueno, me alegro mucho. Es difícil hacer una película así, teníamos que sortear muchos desafíos y por suerte está teniendo una repercusión hermosa.

—¿Crees que, como Gilda, también fuiste conquistando desde el público popular al más, por decirlo de alguna manera, intelectual?

—(Piensa) Siento que ella la tuvo más complicada que yo, porque pareciera que ese tipo de sueños se pueden cumplir cuando uno es joven. Después de los 30, con dos hijos y un trabajo estable es como, ¿por qué ahora? Y nunca es tarde para jugársela por lo que uno sueña. Para mí esto fue muy natural, lo hago desde chica. Después, en relación a los prejuicios, nunca tuve la mirada en el afuera. Quizás cuando era más chica estaba esperando más deseosa personajes dramáticos y no llegaban, pero tiene que ver con una edad. Creo que lo bueno de los actores es ir atravesando los personajes a medida que te va tocando cronológicamente. Naturalmente me fue sucediendo y fui demostrando que tenía ganas de que eso sucediera. Nunca lo viví como algo traumático, fue pasando.

—¿Despegarte de este personaje te va a costar mucho?

—Para mí es un sueño hecho realidad esta peli, fue gestada por mí y hace muchos años lo estoy deseando y trabajé activamente para que suceda. Pero entiendo que uno tiene que despegar de los proyectos para que vengan cosas lindas. Musicalmente la voy a seguir cantando porque lo hacía previamente, canto sus temas en Rusia donde la gente se sabe sus canciones. Así que me escucharán homenajearla del lado musical, pero la película ahora es de la gente. Yo tengo que rumbear para otro lado.

Entre el disco y el documental.

El viernes se editó Gilda, no me arrepiento de este amor, la banda sonora original de la película que ya está disponible en Spotify y llegará a disquerías uruguayas editado por Sony. Incluye todas las canciones cantadas por Natalia Oreiro que aparecen en la película más otras versiones, entre las que resalta una de "Corazón valiente" a dúo con Ruben Rada.

Mientras tanto, Oreiro espera que pase el tiempo para avanzar con Nasha Natasha, el documental sobre su vida que realizó Martín Sastre y que ya fue presentado en el Festival de Cine de Moscú. "Obvio que es mi próximo proyecto importante y la intención es estrenarla en simultáneo en Rusia y en Uruguay", explica la actriz sobre su siguiente desafío.

El duro camino hacia una película esperada.

La intención de llevar la vida de Gilda al cine existe desde hace tiempo, pero su hijo, Fabrizio Cagnin, no había querido ceder los derechos. Hasta que la directora Lorena Muñoz y la actriz Natalia Oreiro, quien había manifestado sus deseos de interpretar a la cantante, decidieron embarcarse en este proyecto y luchar hasta el cansancio por hacerlo.

Al final, entre las dos escribieron una carta y además Oreiro grabó una canción de Gilda. Las dos cosas fueron entregadas a Cagnin, quien finalmente accedió a que esta biopic empezara a tomar forma.

Muñoz y Oreiro lograron trabajar con la familia de la cantante y con sus amigas, que incluso cedieron objetos personales y prendas de vestir. También se acercaron a los músicos que sobrevivieron al accidente, quienes terminaron actuando en la película (en sus propios roles) y grabando para el disco que se acaba de editar.

Todo ese proceso tuvo como fin reconstruir la vida de Míriam más allá de su cara más conocida, la de la cantante de música tropical. Gilda, no me arrepiento de este amor recorre todas sus otras facetas, con sus luces y sombras.

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