RESEÑA

En "Los últimos Jedi", Star Wars decide rejuvenecerse

El director y guionista Rian Johnson inyecta de nuevas ideas a una de las mejores entregas de la saga

Star Wars: los últimos Jedi
Star Wars: los últimos Jedi

(La nota no contiene detalles sobre la trama)

Lo que importa es mantener el mito. La fantasía de Star Wars cautiva por sus efectos especiales, personajes carismáticos y aventuras heroicas, enfrentando bandos claramente divididos entre el bien y el mal. Sin el mito, de todas formas, esos elementos no importarían.

Por más maravillosa que sea la creación de George Lucas, las películas de Star Wars deben cumplir, en mi opinión, una regla simple: deben ser creíbles. No en términos de física, sino en su narrativa. Una nueva película de Star Wars debe sentirse, justamente, como la pieza de un puzzle más grande que se encuentra en expansión constante.

Afortunadamente, Star Wars: los últimos Jedi, no solo es creíble, sino que es un entretenimiento cinematográfico sumamente satisfactorio gracias a su guion, actuaciones y producción. Confirma, además, lo acertado que estuvo Disney en relanzar la saga de ciencia ficción 2015 con el estreno de El despertar de la Fuerza. Hay un público interesado en ver estas películas en un lugar: el cine, el hogar que mejor les sienta.

A diferencia de la antecesora dirigida por J.J. Abrams, Los últimos Jedi no carga con el peso de ser el punto de conexión entre las generaciones jóvenes y viejas de fanáticos. Con los viejos protagonistas de regreso y los nuevos personajes ya presentados, una secuela debía ser el terreno indicado para explorar más aún las posibilidades de la ópera espacial.

El director y guionista Rian Johnson -el único realizador ademas Lucas en cumplir en solitario esa doble función- demuestra que es consciente sobre esa libertad y se anima a innovar en su turno detrás de cámaras.

Los últimos Jedi, que se estrenó ayer en Uruguay, intenta dar un paso más allá de lo que se había visto hasta ahora en las siete películas anteriores de la saga principal. Lo logra, principalmente, a base de cambios.

Mark Hamill en Star Wars: Los últimos Jedi
Vea el tráiler de Star Wars: los últimos Jedi

Johnson inyecta de nuevas ideas al mito detrás de Star Wars, ese que es tanto un imán de fanatismo como una industria de productos de mercadotecnia. Las estructuras e historias que involucran a la Fuerza, los Jedi, sus sables de luz y el linaje de la familia Skywalker, son derribadas.

En términos de imagen, además, el equipo del director propone nuevas dinámicas visuales que se suman a las locaciones hermosas y las transiciones con fundidos, dos detalles infaltables de Star Wars.

Si bien el punto de partida de no se aleja demasiado de lo que se estableció en El despertar de la Fuerza, rápidamente la película va tomando un rumbo menos convencional de lo que se ha visto.

Más allá de su apabullante derrota, la Primera Orden domina la galaxia con rigor. La fuerza política y militar liderada por el Supremo Líder Snoke (Andy Serkis) tiene a la Resistencia en su puño y, según lo establece el inicio, nada parece mejorar para el bando de los buenos encabezado por la General Leia Organa (Carrie Fisher) y que incluye al piloto Poe Dameron (Oscar Isaac) y el exsoldado de la Primera Orden, Finn (John Boyega).

Mientras tanto, la otra heroína de la película, Rey (Daisy Ridley) intenta convencer a Luke Skywalker (Mark Hamill) en unirse en su lucha contra Snoke y su aprendiz, Kylo Ren (Adam Driver).

Una de las primeras de tantas subversiones que Johnson hace es la de impregnar al relato con un pesimismo constante. Son muy pocos los momentos en los que los héroes parecen tener oportunidad de ganar. En ambos bandos, además, las alianzas de confianza se vuelven tan frágiles como la piel de un Porg, unos nuevos animales que seguro serán el peluche preferido de varios niños.

Los últimos Jedi también pone el foco en un tema que es intrínseco a la saga pero que suele olvidarse: la guerra. En la nueva película hay mucha discusión sobre estrategia militar (dominada por las mujeres al poder en el lado de los buenos), pero también sobre el negocio económico detrás de un conflicto armado y en cómo afecta al resto de las personas, que no tienen la suerte de ser mostrados como “héroes” o “villanos”.

Sobre todo, Los últimos Jedi está repleto de escenas memorables, tanto en el espacio como en la superficie, al igual que un montón de sorpresas incluyendo el regreso de una vieja cara conocida.

Hay nuevos e interesantes personajes (Laura Dern y Benicio Del Toro cumplen en sus papeles secundarios) y muy buenas actuaciones de los viejos jugadores (Hamill y Fisher son sumamente emocionales). Driver, en su papel antagonista, tiene el arco narrativo más interesante de toda la nueva trilogía.

Los últimos Jedi pretende también que la saga no sienta el paso del tiempo. Hay más comedia (un tono utilizado por Disney en el cine de Marvel, otra de sus lucrativas propiedades) y un afán por establecer que, de aquí en adelante, nada es sagrado.

Johnson ha marcado un rumbo más arriesgado para Star Wars y se ha destacado en el proceso. El mito se conserva pero se diversifica, abriendo al abanico para la inclusión de nuevas historias en uno de los gigantes, cada vez más grandes, de Hollywood.

FICHA

Star Wars: los últimos Jedi (*****)

Dirección y guion: Rian Johnson. Elenco: Mark Hamill, Carrie Fisher, Adam Driver, Daisy Ridley, John Boyega, Oscar Isaac, Andy Serkis, Domhnall Gleeson, Anthony Daniels, Gwendoline Christie, Kelly Marie Tran, Laura Dern y Benicio Del Toro Fotografía: Steve Yedlin. Música: John Williams. Origen: Estados Unidos, 2017. Duración: 152 minutos.

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