CINE

Tres historias del mundo moderno unidas por Mujica

Frágil equilibrio se exhibe esta noche en el Adela Reta.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Goya: García López (derecha) posa junto a parte del equipo de producción. Foto: EFE

Luego de ser premiado con un Goya, hoy a las 20:00 se proyectará Frágil equilibrio, el documental escrito y dirigido por el español Guillermo García López y narrado por el expresidente José Mujica. Las entradas se pueden retirar gratis en la boletería del Auditorio.

Tanto el equipo de producción como el director saben que hay dos José Mujica: uno nacional y otro de proyección internacional. "Queríamos encontrar a ese Mujica que pertenece al mundo, a la historia de la humanidad", cuenta García a El País. "No nos queríamos centrar en el Mujica de las circunstancias que lo rodeaban. Nos parecía más importante el discurso que pertenece a la época en la que vivimos", agrega.

Frágil equilibrio presenta tres ejes crueles y diferentes del mundo moderno: la realidad de muchos africanos por llegar a Europa; la situación de los desahuciados en España a quienes los bancos les quitaron la vivienda en la última crisis; y la vida de dos ejecutivos en Japón, cuyo único sentido es trabajar. Todo intercalado y conectado por frases de Mujica.

Tal vez por la diferencia cultural o la distancia geográfica, la situación de los ejecutivos japoneses sea la que más llame la atención. "No pueden ni pensar en otra cosa que no sea trabajar, eso es lo más alucinante de todo. Uno de ellos tiene tiempo para pensárselo, pero el otro no tiene tiempo siquiera para pensar. Es una realidad extraña, parece de otro planeta. Realmente creo que de las tres problemáticas que se hablan, es la que más afecta a los que viven en el primer mundo", dice García.

Si no puede ver el video, haga click aquí.

Claro que contar cómo se vivió en España cuando la policía tiraba abajo puertas para echar a los habitantes no fue sencillo ni agradable de realizar. "En todos los rodajes nos hemos enfrentado a realidades muy duras y de muy distinta índole. Ha sido complicado mantenerse al margen, muchas veces no lo hemos podido hacer, pero siempre desde nuestra posición de cineastas, ya que no somos periodistas, activistas ni cooperantes, nosotros hacemos cine. Creo que lo hemos podido abordar e intentamos ser honestos con estas realidades. Manipular los elementos cinematográficos con la intención de llegar al espectador y tocar sus emociones, nada más. No hemos querido posicionarnos a nivel de bandera en ningún lugar, porque creemos que estas historias se merecen algo más que un partidismo", afirma.

Para universalizar el discurso se optó por no identificar a los personajes. Esa decisión se tomó para "ayudar a que los espectadores se identifiquen con estos personajes colectivos. Hacerlos sentir que puede ser su caso mañana, o que pudieron ser de generaciones más atrás", señala el realizador.

Obtener el Goya a Mejor Documental llena al equipo de gratitud. Gracias al "boca a boca", la película ha sido vista por mucha gente, y esa es la finalidad de la película, dar visibilidad a problemas no siempre difundidos. Entre los agradecidos, el director menciona al productor uruguayo Pablo Godoy-Estel y a Marina García López, quienes trabajaron desde Uruguay. Es que la visibilidad que da ese premio también abre puertas, y García cuenta que ya tienen proyectos, documentales y de ficción, para seguir contando historias.

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