La actriz presentó en Italia la pieza teatral “Cloakroom”

Tilda Swinton en teatro con una singular obra

En el Teatro della Pergola, la original actriz Tilda Swinton interpretó ayer Cloakroom (Guardarropa), una original e irónica puesta en escena, donde interactúa con el público, transformada en una misteriosa encargada de un improvisado guardarropa.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Swinton es bien conocida por sus trabajos en cine; ahora está innovando en el teatro. Foto: EFE.

Creada y dirigida por Olivier Saillard, Cloakroom es una "performance", en la que Tilda Swinton, modelo inglesa de ascendencia escocesa, mantiene una estrecha relación con prendas cotidianas, eso sí en clave de humor.

Con una pose tan amable como distante y ataviada con un vestido negro por debajo de la rodilla y de manga larga, la andrógina actriz recoge las prendas que los espectadores, de uno en uno, la entregan a lo largo del espectáculo.

Una vez en manos de Swinton, esta prendas se convierten en actores, protagonistas secundarios, con los que la actriz establece una estrecha relación antes de ser nuevamente colgados en la percha.

Por el escenario, decorado con una sencilla mesa de madera y dos burros de ropa con perchas, desfilaron abrigos, gabardinas, echarpes, teléfonos móviles, sombreros, chaquetas, bufandas, chalecos, gorros y guantes, prendas que la actriz estudia rápidamente y, a continuación, arranca su particular diálogo en base de expresiones corporales y susurros. Así, cuando le entregan una gabardina, Swinton la acaricia, la dobla y la desliza hacia una esquina de la mesa para que su ayudante la recoja y cuelgue.

A continuación, baila con un abrigo, coquetea con un sombrero, abraza a una chaqueta, besa una corbata, se abriga con una trenca o deposita una pequeña fotografía en el bolsillo de una americana.

Con un chaleco masculino, Tilda Swinton, de 54 años, intima aún más y le entrega uno de sus rubios cabellos que se arranca en ese preciso momento.

Ante un jersey en tonos grises, la actriz decide adornarle con una rama de roble cuajada de hojas secas. No duda en pintarse los labios de rojo y besar un pañuelo que guarda con cariño en el bolsillo interior de una americana. Después retira el labial con la piel de su antebrazo con un rabioso movimiento.

Swinton, que fue compañera de promoción de la princesa Lady Diana de Gales en la exclusiva escuela privada Heath Girls School, pretender dar un aire nuevo a algunas prendas y las impregna de perfume, las adorna con flores o les cuelga una cinta. Pero la actriz no está sola en el escenario. Junto a ella aparece Olivier Saillard, director del Museo de la Moda Galliera de París, y autor y actor de representaciones de gran éxito inspiradas en el mundo de la moda, que se encarga de colgar las piezas que Swinton ha recogido en la mesa del guardarropa.

El espectáculo, que se celebra bajo el paraguas de Pitti Uomo 87, finaliza con la entrega de las prendas a sus dueños, mientras el público saluda a los actores.

No es la primera vez que Saillard y Swinton trabajan juntos. En 2012 ya colaboraron en Imposible Wardrobe, donde la actriz lucía prendas que pertenecieron a Coco Chanel.

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