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Los sustos paranormales con patente de maestro

El jueves llega El conjuro 2, la nueva película de James Wan.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
El Conjuro 2. Foto: Captura.

El próximo jueves se estrena El conjuro 2, la nueva película sobre Ed y Lorraine Warren, una pareja de investigadores psíquicos que los espectadores ya conocen de la primer entrega. Si en El conjuro investigaban a una muñeca llamada Annabelle que se pensaba poseída, en El conjuro 2, la investigación se realiza en el Reino Unido sobre "el poltergeist de Enfield". Por eso, los investigadores viajarán para ayudar a una madre con cuatro hijos que comparte domicilio con espíritus malignos.

El realizador detrás del éxito se llama James Wan: un director que ha logrado el éxito desde el inicio. En 2004 hizo su debut con El juego del miedo, una película de bajo presupuesto que debutó en el Festival de Sundance, que marcó no solo el comienzo de un nuevo sub- género dentro del terror: "torture porn" (por mostrar escenas violentas extremadamente gráficas), sino también el inicio de una franquicia exitosa del villano-justiciero Jigsaw (hay hasta ahora siete películas que lo atestiguan) y que, por otra parte, consagró a James Wan como un nuevo director de culto.

Pero Wan, también bajo el paraguas del género del terror, realizó en 2011 y junto a su compañero de aventuras y guionista Leigh Whannell, una película más sutil aunque igualmente espeluznante: La noche del demonio. Ahí, una familia se muda a una nueva casa y experimenta fenómenos paranormales. Es otra franquicia de la que el próximo año se verá su cuarta parte. Wan también ha dirigido otros éxitos fuera del género como la taquillera Rápidos y furiosos 7, que recaudó más de 1.500 millones de dólares. No le falta versatilidad a este director de origen malayo.

En El conjuro 2, Wan vuelve a dirigir a Patrick Wilson, con quien ya trabajó en las dos primeras partes de La noche del demonio y en la primera El Conjuro (Vera Farmiga repite el rol de Lorraine Warren).

Pero esta es, además, una película de alto presupuesto (La noche del demonio costó 1,5 millones de dólares y El conjuro 2, 25 millones). "La diferencia de tener tres y media o cuatro semanas a tener ocho o diez, es increíble", dijo Wan al New York Times. Es que tener el apoyo del estudio y un presupuesto 20 o 30 veces más grande que otras películas del mismo género es bueno. Si se sabe utilizar el dinero.

Aunque el dinero no es todo en el género del terror. "Si tuviera que señalar lo más importante en una película de miedo, entre el paisaje sonoro y las imágenes, me quedaría con el sonido", dijo Wan. "Me refiero a películas como Actividad paranormal o El proyecto Blair Witch, que no tienen una gran cantidad de elementos visuales destellantes porque no podían permitirse ese lujo. Pero es el diseño de sonido lo que crea la tensión y la atmósfera".

Otro tema que le importa a Wan es que el género vuelva a ser respetable para los grandes estudios. Películas como Tiburón, El exorcista, Poltergeist o Aquí vive el horror, "fueron películas de grandes estudios. Películas reales con presupuestos reales", dijo Wan. Y si bien es cierto que en los últimos años se han realizado películas con grandes presupuestos, como La llamada o Los otros, los cierto es que este género vive gracias a las pequeñas productoras independientes.

Pero Wan no se detiene ya que va a dirigir la nueva aventura de Aquaman (para julio de 2018) que, adelantó, será más oscura que las recientes películas de superhéroes.

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