crítica

Socios y suicidas por accidente

El título, Amour Fou, recuerda a una película de Jacques Rivette aunque la referencia más clara es La marquesa de O de Eric Rohmer, una adaptación de la novela de Heinrich von Kleist, el poeta romántico alemán que está en el centro de esta estilizada comedia de la austríaca Jessica Hausner.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Birte Schonick, la apatía de la aristocracia romántica.

Échenle la culpa a Goethe y su Werther pero Von Kleist era la encarnación viva de la depresión romántica, un quejoso con deseos de matarse aunque eso sí, de acuerdo a Hausner, en compañía de una mujer. Después de intentar seducir para enfrentar la eternidad junto a una prima, consigue convencer a la tranquila Henriette que vive una apacible (tirando a aburrida) vida de mujer de aristócrata con una hija. Cuando le diagnostican cáncer, la idea de su platónico y suicida amante le empieza a interesar.

La película se propone dar una visión distinta sobre la muerte de Von Kleist y para eso se toma algunas libertades artísticas. Es la primera vez que se trata el tema de su suicidio a partir de la mujer que apareció muerta junto a él. Como se vio en su única película conocida en Uruguay (Lovely Rita), Hausner es una directora a la que le interesa lo femenino.

Acá filma a cámara fija en los escenarios palaciegos simétricos y empapelados que son como rejas afectivas para sus personajes, principalmente para Henriette. Los personajes no muestran sentimientos como si conmoverse fuera cosa de las amenazantes clases populares. La película es dura contra el patriarcado de la Prusia de comienzos del siglo XIX y del papel de la mujer en esa sociedad. La omnipresencia de la servidumbre -personificada en esa muchacha que es testigo silencioso- sirve para el apunte social y hasta cierta reivindicación de la mujer.

A Henriette se la ve siempre enmarcada en un entorno que muchas veces transcurre fuera de cuadro, como si ella fuera una presencia ajena, distante. Son prusianos, cierto, y ninguno parece demasiado contento de estar vivo. Es que son, eso, fantasmas en decorados lujosos que viven como posando y eternizados. La paleta de colores tiene tanto de Vermeer como de lo que Néstor Almendros hacía, precisamente, en La marquesa de O.

A pesar del tema, Amour fou puede ser leída como una comedia. Hay toques de humor sutiles en los intentos de Von Kleist por convencer a su prima de un suicidio colectivo como prueba de amor o en las sugerencias de reposo dadas por un médico a una mujer que, básicamente, vive reposando. Es una película de las importantes.

SABER MÁS

Amour Fou (****)

Origen: Alemania, Austria, Luxemburgo, 2014. Escrita y dirigida por Jessica Hausner. Fotografía: Martin Gschlacht. Con: Birte Schnöink, Christian Friedel, Stephan Grossmann. Duración: 96 minutos. Estreno: 30 de julio.


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