HOUSE OF CARDS

Las similitudes entre ficción y realidad política

Michael Kelly y el vínculo entre “House of Cards” y la política.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Doug Stamper. Foto: Difusión

Cuatro años después de convertirse en el primer gran éxito marca Netflix, House of Cards se mantiene en forma gracias a un juego entre provocación y paralelismo con la política real que aún sorprende hasta a sus protagonistas, tal y como reconoció Michael Kelly, quien interpreta a Doug Stamper, la mano derecha del presidente Frank Underwood, encarnado por Kevin Spacey, "Espero que no haya un Frank Underwood en la política real, daría miedo", bromeó Kelly durante una visita a Buenos Aires para promocionar la serie.

El estreno de la cuarta temporada, el pasado 4 de marzo, con todos los capítulos disponibles a la vez en todo el mundo a través de la plataforma digital, se esperaba como uno de los grandes acontecimientos del calendario seriéfilo de este año.

En coincidencia con unas de las eleccioners primarias estadounidenses más sorprendentes de los últimos años, el ambicioso e implacable matrimonio Underwood se juega también la Casa Blanca y, para alcanzar sus objetivos, no duda en poner en marcha la peor maquinaria posible. Junto a ellos, el fiel e inestable Doug Stamper, jefe de personal de Underwood, se encarga de esconder los trapos sucios, de extorsionar y de cerrar bocas cuando sea necesario.

"No es un mal tipo, tampoco solo un soldado, es un tipo complicado que ha hecho algunas cosas malas. Pero no creo que sea una mala persona. Le entiendo, creo. No haría lo que él hace, pero lo entiendo", explicó Kelly sobre el complejo personaje que construye en la serie.

El actor, de 47 años, originario de Filadelfia, asegura que esta temporada está "definitivamente" entre sus favoritas por cómo "engancha". Es, además, un regreso con tramas más "locas" y con más dosis de emoción que la anterior. "La temporada tres está inspirada en lo que pasa cuando ves a los personajes fallar y la temporada cuatro es una suerte de volverse a levantar", apuntó.

Aunque Kelly bromea con la posibilidad de que los pasillos y despachos en los que se hace la política "de verdad" escondan secretos tan oscuros como los de House of Cards, aún se asombra cuando los guiones predicen cosas que luego pasan en la vida real.

"La serie se hace un año antes de que se vea, así que el hecho de que algunas cosas ocurran en la vida real siempre me deja alucinado y me quedo como oh dios mío, algo se escribe sobre Rusia y algo ocurre con Rusia", contó. Avalada por, entre otros, David Fincher (El club de la pelea, La red social), la serie puso a Netflix a la altura de los canales de cable estadounidenses en cuanto a calidad de producción, y revolucionó los patrones de consumo.

"Lo mejor es el alcance. Netflix está ahora en todo el mundo así que creo que es genial que se vea en China, en Argentina, en Chile en todas partes. No todas las series que hacemos en los Estados Unidos pueden ser vistas en todo el mundo", concluyó el actor.

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