ALEJANDRO BAZZANO

"Siempre busco contar algo uruguayo"

En la década de 1990 intentó hacer ficción en la televisión uruguaya con Subterráneos, una serie que incluía trama policial, a Osvaldo Laport y hasta una escena de riesgo que salió en la tapa de los diarios.

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Alejandro Bazzano. Foto: Marcelo Bonjour

No era el momento y Bazzano partió hacia España donde hoy es uno de los directores más solicitados de la ficción televisiva española. Su último trabajo es Mar de plástico, una serie que ya va por dos temporadas y que se puede ver en Netflix, para la que dirigió una media docena de episodios. Ahora quiere concretar otro sueño: dirigir una biopic sobre Alfredo Evangelista, el uruguayo que peleó contra Mohamed Alí. Y como siempre consigue lo que se propone, seguro la veremos pronto.

Subterráneos fue toda una conmoción en la década de 1990: era ficción uruguaya. ¿Cómo recordás aquello?

—Tenía la ilusión de hacer una serie de ficción acá en Uruguay y tuvimos la suerte de ganar el primer concurso del Fondo Nacional del Audiovisual (el Fona) y con ese dinero hicimos el piloto. Fue una apuesta bastante audaz ya que quisimos hacer una serie de género con un detective privado resolviendo casos, y la situamos en un Montevideo futurista con una imagen oscura del futuro, un poco influenciados por películas como Delicatessen o Brazil. Era crear un mundo que no existía, una locura total.

—No fue fácil...

—Era una quimera. Pero era joven y creía en lo imposible. Era un problema económico: si se recauda tanto dinero por hora en el horario prime time, el capítulo no puede costar más que eso. Así no había manera de financiarlo.

—¿Cómo llegaste a España?

—Años después, no pude sortear la crisis y como lo que más me interesaba era hacer series de televisión, decidí irme.

—No te fue mal.

—Los primeros años fueron complicados porque llegué sin contactos y el venir de Uruguay no les decía demasiado. Lo que me abrió las puertas fue Subterráneos que la llevé a todas las productoras. Al final me dio la oportunidad una compañía vasca que hacía un programa de sketches, Agitación masiva, para Telecinco. Fue un comienzo bien amable: me fue muy bien e hice un periplo por las productoras ya con material producido en España. Eso me validaba lo hecho en Uruguay.

—¿Cómo es ser director de televisión en España?

—Es un mercado interesante y competitivo. La duración de los capítulos son un poco más largos que lo tradicional y llegan a los 70 minutos, lo que hace que cada capítulo sea un largometraje. Para eso tenemos 10 días de grabación.

—¿Y hay lugar para la creación personal a ese ritmo?

—Siempre que trabajemos en algo que tenga un contenido artístico aunque sea limitado por los tiempos, hay un margen para plantear una secuencia de una manera distinta.

—¿Cómo fue la experiencia de Mar de plástico?

—Para llegar ahí pasé por series que tuvieron bastante trascendencia en España como Hospital central, una de las series más longevas de España. Ahí empecé con un solo capítulo y terminé dos años dirigiendo en prime time. Y en una de las series más populares de su momento. Y de ahí hice una "dramedia", Física y química dirigida para los jóvenes. Ahí pasé a Acusados con Blanca Portillo y José Coronado, en una serie histórica que se llamó Toledo y en Los misterios de Laura. Y la misma productora me ofreció ser uno de los tres directores de Mar de plástico, un proyecto que fue un éxito de público y de crítica. Ya llevamos ganados varios premios, incluso dos a la mejor dirección.

—Y ahora vas por tu primer largometraje...

—Sí, después que conseguí el sueño de dirigir series en España ahora es hacer cine. Estábamos buscando un guión con una historia que vinculara Uruguay con España. Por una cuestión presupuestal a mí me interesaba que interesara en el mercado español, aunque siempre busco contar algo uruguayo. Y bueno, yo había visto la pelea de Alfredo Evangelista con Ali siendo niño y mi padre era amante del boxeo, y en la premiación del Fona donde se premió Subterráneos, ganó Bichuchi, el documental de Aldo Garay sobre Evangelista. Recuerdo que me interesó muchísimo saber lo que había sido de aquel personaje. Y así años después me puse a investigar, encontré que Alfredo está vivo y en Zaragoza, lo contacté y le hice mi primera de tres o cuatro entrevistas. Y su historia es increíble.

—¿Es conocido en España?

—Es conocido en la generación que lo vio pelear y más en una época donde la trascendencia era otra. Pero el aguantarle los 15 rounds a Ali lo metió en la historia y le dio un prestigio. Y fue campeón de Europa. Y el tocar a lo más alto tan joven, a los 22 años, hizo que todo lo otro le pareciera más fácil y se fue confiando, no dirigió bien su carrera y empezó a destruir todo lo que había conseguido. Llegó a lo más alto y terminó en lo más bajo. La película está armada como un largo flashback contado desde el momento en que lo detuvieron. Este año se cumplen 40 años de la pelea.

—¿Quién hará de Evangelista?

—Hay una propuesta de casting que es un actor español, Sergio Peris-Mencheta que trabajó en Love Ranch, que hizo del boxeador argentino Ringo Bonavena. Le enseñé el guión y le encantó.

—El cine de boxeo es un género en sí mismo.

—La historia del cine está llena de películas de boxeadores y ha sido muy importante la relación del boxeo con el cine. Es el hombre contra el hombre, como dos gladiadores.

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