CINE Y TELEVISIÓN

Una serie hecha para humanos y equinos

BoJack Horseman está disponible en la plataforma Netflix.

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Un caballo muy particular. Foto: Difusión

Si no sabe para dónde arrancar en la sobreoferta de series televisivas, BoJack Horseman puede ser una opción. La serie, que va por su tercera temporada, tiene doce capítulos por temporada, de media hora de duración cada uno.

El protagonista es el actor BoJack Horseman, una estrella 20 años atrás. Había actuado en una sit-com, donde hacía un personaje del tipo que hizo Arnaldo André en Gerente de familia o Arturo Puig en Grande Pa. Pero de eso hace mucho. Actualmente es un bueno para nada que vive de la fortuna que hizo en sus años de gloria.

BoJack Horseman es de lo más curioso que pueda verse en Netflix: una serie animada en la cual se mezcla la comedia con el drama y hay unas pizcas de surrealismo que potencian el humor. La animación no es el punto más fuerte de la serie porque es más bien rudimentaria. Las virtudes están en los guiones, que además de estar repleto de chistes y guiñadas a la cultura pop, diseccionan con precisión las trampas de la desmedida importancia que algunos le dan a las "celebrities".

La serie es una creación de Raphael Bob-Waksberg con Will Arnett como protagonista. Arnett logra, con su voz, darle a BoJack un carácter complejo y matizado, donde la depresión es la contracara de su divismo, y su ira es el complemento de su (bien escondida) bondad.

La primera temporada establece el mundo de los personajes y los sigue principalmente a lo largo de sus viajes emocionales.

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