Análisis

La senda al Oscar está trazada

Los Globo de Oro dejaron un panorama confuso; Bohemian Rhapsody fue el mejor drama del año

Lady Gaga. Foto: Reuters
Lady Gaga, orgullosa con su globo por la canción "Shallow", de "Nace una estrella"

Como manual de instrucciones para aliviar el camino hacia los Oscar, los Globo de Oro fueron, por lo menos, confusos. Las dos ganadoras en los premios mayores que entrega la Asociación de la Prensa Extranjera en Hollywood, mejor comedia y mejor drama, fueron, respectivamente para Green Book: Una amistad sin fronteras y Bohemian Rhapsody. Sobre ellas no hay unanimidad crítica y, en el caso de la biopic sobre Freddie Mercury, que ya se conoció en Uruguay, es una película vistosa pero menor.

Green Book, una comedia sobre pasados conflictos raciales que en Uruguay se estrena el 31 de enero, se llevó tres premios, la mayor cosecha de la noche. Recrea un viaje al sur de Estados Unidos en tiempos de segregación en la década de 1960 del pianista negro de música clásica Don Shirley (Mahershala Ali, que se llevó el premio) y su chofer Tony Vallelonga (Viggo Mortensen).

Es un reconocimiento sorpresivo: la película fue un fracaso en taquilla (no amortizó los 50 millones de inversión) y se le ha criticado su tono amable hacia algunas diferencias raciales bien marcadas.

Competía con El vicepresidente (divertida e imaginativa), Locamente millonarios (un fenómeno del año), La favorita (la muy elogiada nueva película de Yorgos Larthimos) y El regreso de Mary Poppins, que pintaba como una de las favoritas de la noche y se fue sin nada.

Bohemian Rhapsody es, eso sí, una película entretenida, con las canciones justas, unos 30 minutos finales muy emotivos y un actor que se parece mucho a Mercury (aunque el que hace de Brian May también es igualito). Pero también es una película liviana. El premio a Rami Malek (que está muy bien como Freddie) hubiera bastado: es por lejos lo mejor de la película.

A mejor drama también aspiraban Pantera negra (que fue uno de los eventos culturales del año), Infiltrado en el KKKlan (lo mejor de Spike Lee en mucho tiempo), If Beale Street Could Talk (la nueva de Barry Jenkins, el de Luz de luna sobre novela de James Baldwin) y Nace una estrella. No parecía ser la mejor del lote.

Aunque no necesariamente se consideran una antesala de los Oscar (son más una autocelebración y una fiesta bien regada de champagne), parece disparatado pensar que Bohemian Rhapsody o Green Book puedan llegar a ser la mejor película del año en los premios de la academia. Son películas atractivas, cierto, pero de consumo rápido.

En los últimos 10 años, los Globo de Oro y los Oscar coincidieron la mitad de las veces. El año pasado, la prensa extranjera en Hollywood premió a Tres carteles por un crimen y Lady Bird y la Academia a La forma del agua.

En un tono de campeonato, la gran perdedora de la noche fue Nace una estrella, que aún está en cartel, que solo se llevó el Globo de Oro a la mejor canción escrita por Lady Gaga, que hubiera merecido el premio a mejor actriz. La película tampoco está nada mal y tiene una factura bien hollywoodense, seguramente heredada de las tres versiones que ya se hicieron del tema. Su director y actor Bradley Cooper se fue con las manos vacías, aunque estaba con un traje blanco importante.

La película con más nominaciones era El vicepresidente, la historia de Dick Cheney, pero de las seis, se llevó solo una para Christian Bale por su composición del segundo al mando durante el gobierno de George W. Bush. Bale, que le agradeció a Satán por la inspiración para el papel, utilizó todos los recursos que seducen premios incluyendo un montón de quilos extras. Es una buena reconstrucción del ascenso de la derecha más conservadora de Estados Unidos desde la década de 1970 hasta ahora. Se espera que en el Oscar tenga mayor presencia.

Aunque por reglamento, no podía competir a mejor película, el mexicano Alfonso Cuarón se hizo de dos Globos de Oro con Roma, el mejor estreno del año según El País. Ganó como mejor película en lengua no inglesa y mejor dirección. Y está claro que es un camino hacia una consagración en el camino a los Oscar, aunque está claro que no le será fácil.

También fue una sorpresa anunciada, el premio a mejor actriz para Glenn Close por La esposa, una actuación llena de sutilezas que le dio su tercer Globo de Oro. Sirvió además para recordar que nunca ganó un Oscar y capaz que esta vez se le da. Su discurso de aceptación, en el que habló de su madre - quien, igual que su papel en la película, sublimó su vida al servicio de la de su padre- , fue uno de los momentos más emotivos de la noche.

El premio a Olivia Colman fue el único premio para La favorita, lo que tiene gusto a poco.

Spider-Man: un nuevo universo, que presenta a un nuevo hombre araña negro y latino, ganó el premio a la “mejor película de animación”. Ya está en cartel en Uruguay.

Y Jeff Bridges recibió con gran entusiasmo el premio honorífico Cecil B. DeMille.

La ceremonia, que tuvo una caída en los ratings (una tendencia que parece imparable para esta clase de eventos), no incluyó comentarios políticos, una intención que ya había sido anunciada por los conductores, Adam Sandberg y Sandra Oh.

Con premios repartidos, algunas sorpresas y la sensación de que este no es el mejor año para las películas de la industria, los Globo de Oro dejaron dudas sobre lo que hay esperar de aquí al 22 de enero cuando se conozcan los nominados al Oscar, el verdadero botín de tanta fiesta, tanta polémica, tanta película.

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