Estreno

En "5 sangres", Spike Lee se va a la guerra y a Netflix para mostrar las mismas injusticias

El director utiliza una historia clásica de la guerra de Vietnam para hablar de la desigualdad racial en Estados Unidos

Spike Lee
Spike Lee, a la izquierda, en el set en Tailandia con los protagonistas de “Cinco sangres”

Muchas de las notas que acompañan su estreno, han hablado de lo conveniente que una nueva película de Spike Lee llegue en tiempos así de convulsionados. Pero es una premisa falsa: Lee ha venido señalando sistemáticamente, historia, causas y consecuencias de la placa tectónica sobre las que se apoyan las relaciones interraciales en Estados Unidos. Y 5 sangres, que se estrenó ayer en Netflix, es solo un capítulo más de ese diagnóstico.

Algunas veces, en sus casi 40 años de carrera, lo ha avisado de manera bien explícita como en Haz lo correcto o Malcolm X o en otras se ha apoyado en géneros tradicionales. En ese estante están, por ejemplo, Jungle Fever o la reciente Infiltrado en el KKKlan, que es una de sus mejores películas y le dio un Oscar por su guion.

5 sangres -el título original, Da 5 Bloods refiere a cómo se llaman entre ellos los protagonistas- estaba destinada a estrenarse en cines y a una exhibición en Cannes, pero Netflix, su productora, la integró a su grilla ante la imposibilidad de seguir con el Plan A. Es, con sus colores, sus cambios de formatos y la música eficazmente intrusiva de Terence Blanchard, una película de cine.

Y es una de guerra en la que Melvin (Isiah Whitlock Jr.), Eddie (Norm Lewis), Otis (Clarke Peters) y Paul (Delroy Lindo), son cinco afroestadounidense camaradas de armas que vuelven a Vietnam a buscar los restos de Stormin’ Norman (Chadwick Boseman), el líder de su pelotón que murió en el frente hace 50 años.

Los actores interpretan a sus propias versiones jóvenes (no hay rejuvenecimiento como en El irlandés), un recurso interesante que habla sobre la persistencia de los recuerdos o que somos siempre los mismos. O de abaratar costos.

En realidad, -porque la películas es muchas cosas; a veces demasiadasa cosas- tienen otro objetivo mucho menos digno: recuperar un baúl lleno de lingotes de oro que dejaron escondido en la selva y cerca del cuerpo de su amigo.

5 sangres, que va y viene cronológicamente, es una combinación de El francotirador con El tesoro de Sierra Madre, que hablan de la a amistad y de la codicia. Tiene, además, algo de comedia de gente grande y algo de aquellas películas de rescates de soldados en Vietnam que en la década de 1980 protagonizaban Sylvester Stallone y Chuck Norris. La referencia es mencionada en un diálogo y uno de los amigos (Paul, el que votó a Trump) es fanático de Rambo.

Este nuevo “joint” (que es como el director define a sus obras) de Lee es, además, un drama sobre el vínculo entre un padre y un hijo. Sobre cómo lidiar con la culpa. Y sobre el pasado acechando el presente y sobre eso de que una guerra nunca termina del todo y a veces sigue en la cabeza de la gente, como dice alguien por ahí.

Esa recarga temática (y quedaron sin listar un par de asuntos y personajes adicionales) es propia de Lee quien suele abarcar mucho y correr el riesgo de apretar poco. Acá, eso funciona como parte del caos aunque dispersa la atención.
Pero es así como le gusta hacer sus películas y parte de un estilo que lo ha convertido en uno de los grandes maestros del cine americano. Esta nueva película suma evidencia para esa condecoración.

Lee combina todos esos géneros y subtramas, para hablar de la partipación de los afroestadounidenses en la guerra de Vietnam como en Miracle in Santa Ana lo hizo con la Segunda Guerra Mundial. Y, también, para hablar de lo que más le interesa: la disparidad racial que está en la base misma de la sociedad estadounidense.

Así, los personajes viven dos frentes de batalla: en Vietnam y en su propio país y ese es otro tema que trata la películas.

“Los negros representan el 11% de la sociedad estadounidense”, dice un personaje. “Pero son el 32% de los soldados en Vietnam”. Como Michael Moore, Lee sabe cómo manejar datos para confirmar sus teorías.

Como es costumbre en su cine, 5 sangres está repleta de documentos. Empieza con Muhammad Alí defendiendo su negativa a ir a la guerra (“ningún norvietnaminta me llamó negro”, dice) y por ahí aparecen Martin Luther King, Malcolm X y Angela Davis que didácticamente aportan contexto. como fotos y pies de página que intervienen la película.

Es, como siempre en Lee, un editorial ficcionlizado. Y como todo editorial, apela al maniqueísmo y al lugar común como una manera de afirmar lo que dice. Nadie lo hace tan interesante y entretenido como él.

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