Estreno

"Las rutas en febrero", una película pequeña sobre el duelo de dejar una patria

Está en cartel, una coproducción uruguayo-canadiense que se presentó en el Festival de Cine de Punta del Este

Katherine Jerkovic
Katherine Jerkovic, la directora de "Las rutas en febrero"

Katherine Jerkovic presentó, en el reciente Festival de Cine de Punta del Este, a Las rutas en febrero como una película mestiza, cuya identidad está dividida entre Uruguay y Canadá.

La historia que narra la película es, en buena parte, la suya. Jerkovic nació en Canadá, pero creció en parte en Bélgica y en parte en nuestro país; fue aquí que decidió estudiar cine pero, allá por 1995, ante la casi nula existencia de opciones para formarse, emigró a Canadá. Cerca de cumplir los 30 años se preguntó si había tomado la decisión correcta y, de esas dudas, surgieron las ganas de dirigir un primer largometraje. La escritura del guion le llevó cinco años que, según dice, fue el tiempo que le costó procesar el duelo de renunciar a una patria.

Las rutas en febrero
Vea el tráiler de "Las rutas en febrero"

La actriz protagonista, Arlen Stewart, también tiene una raíz mestiza. Por un lado se siente canadiense y por otro lado chilena, lo que explica el buen español que habla en la película que la tiene en el 90 por ciento de las escenas ante cámara. Interpreta a una nieta que, tras la muerte de su padre, vuelve a visitar a su abuela paterna, encontrándose con una recepción fría, que no termina de comprender.

El relato transcurre en un pueblo ficticio, que luce como cualquiera del interior profundo -fue rodado entre Canelones, Florida y Lavalleja- y sigue con esmero la vida cotidiana, cuidando especialmente la luz, el sonido y el ritmo de estos espacios. Funciona como la crónica de una visita inesperada que viene a poner el dedo en una herida abierta, que vendría a ser la muerte de ese hijo que emigró lejos.

Jerkovic dice que el drama es sencillo porque quería debutar en el largo con una película minimalista, y que en buena parte el factor autobiográfico le sirvió para encontrar su propia voz como realizadora. “Yo sé que esta es una película chiquita, que no tiene un gran elemento vendedor”, reconoce. Sin embargo, el film, que se estrenó hace tres semanas en Canadá, logró excelentes críticas y ya había obtenido el Premio de la Ciudad de Toronto a la mejor ópera prima canadiense durante el Festival de Cine de Toronto, entre otros reconocimientos.

Dispuesta a rodar en Uruguay, la directora no tenía contactos en el ambiente del cine, así que escribió a cuatro productoras locales y un par argentinas. Eligió a Cordón Films —la empresa del actor Daniel Hendler en sociedad con Micaela Solé— porque fue la primera en leer el guion sin postergarlo y en interesarse por rodar. Acerca de su primera vez en un set nacional, Jerkovic dice que notó que nuestra pequeña industria es más comprometida y cooperativista que la canadiense, fuertemente influenciada por el modelo estadounidense.

Entre el equipo local trabajó la directora de arte Mariana Pereira y parte del equipo actoral, entre el que destaca la interpretación de Gloria Demassi, que debutó en el cine a los 75 años.

También deslizó que en Canadá hay una filmografía más variada temáticamente y en ello cree que influye un requisito fundamental que se exige para acceder a los fondos de financiamiento públicos: si una productora presenta dos proyectos, el segundo debe ser producido, guionado o dirigido por una mujer. Es una suerte de cuota, aunque luego es un jurado el que elige los mejores proyectos indistintamente de esta imposición. “El resultado es que el 50% de las películas que vemos tiene una fuerte participación femenina y eso se trasluce en la variedad temática y de tratamientos de las historias”, dice.

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