CINE

Romance inmaduro en film generacional

Crítica de "Los modernos", película uruguaya que se estrenó el jueves.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Los modernos es una opera prima en blanco y negro. Foto: Difusión

Primero, hablemos de las intenciones de esta película.Hay mucho de valioso en la forma en que Marcela Matta y Mauro Sarser decidieron hacer su ópera prima, sin esperar fondos públicos (solo consiguió 34.000 dólares), ajustando la narrativa a las posibilidades logísticas (multitarea, blanco y negro, locaciones prestadas, sueldos a pagar de acuerdo al éxito), apostando a un elenco con actores nuevos en el cine, sin miedo al diálogo (el 99% de las escenas son habladas) ni al sexo (de hecho, se presenta como un drama sexual). Los modernos es sin duda arriesgada.

Por todo esto, es una primera pelícla que llega izando una bandera ideológica sobre cómo se podría hacer cine en Uruguay. Sacando a flote una fórmula a la que ya conocida —por ejemplo en 25 Watts— pero que ahora parece estar alineada a las exigencias de buena parte de la generación más joven de cineastas, que es crítica, impaciente y, a su modo, parricida. Los modernos, en su contexto, simboliza un enfrentamiento a la "pasividad" que se le suele achacar al cine uruguayo que gana fondos; algo contradictorio si notamos que ahora más que nunca la oferta de géneros es variadísima. Sus formas y objetivos narrativos son un producto de su postura, digamos, política: hacer un relato clásico, que todas las subtramas cierren, y diseñar personajes que empaticen con los conflictos, confusiones y sentimientos de los espectadores.

Ahora, el resultado: Los modernos, en sus virtudes y en sus defectos, peca de soberbia. Quiso ser una película sobre "los temas que desvelan a una generación de treintañeros", y eso es demasiado: hay material para tres películas en una.

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Los que les ponen el cuerpo son Fausto (el propio Sarser) y Clara (excelente Noelia Campo), una pareja despareja de intelectuales, que a pesar de no querer lo mismo no logra separarse. Luego aparecerán otros intereses románticos que tendrán a los protagonistas emocionados y preocupados, como una actriz que trabaja en obras pretenciosas o una fotógrafa lesbiana cuya vida se trastoca. Como contrapeso, hay una pareja de amigos que aparentemente funciona bien.

Todo gira en torno a Fausto y su mirada hípercrítica, sus diálogos nacidos de la honestidad brutal y con aires de verdad absoluta. Puede ser que esto sea una cáscara sobre la que luego se demuestre que incluso hasta el más altanero puede caer en los errores que desprecia. Pero ese permanente desafío egocéntrico que impone el personaje resulta molesto y finalmente, se agota en sí mismo.

Por el argumento de la película desfilan conflictos laborales, vocacionales, amorosos, sexuales, matrimoniales, de paternidad, y la lista sigue. Los modernos puede resumirse como un retrato filosófico generacional, como un rejunte de todo aquello que una generación habla con sus psicólogos o con una copa de vino en la mano en una reunión de amigos. Y que termina en un verbo pesado: madurar.

Lo que falla en la dirección es justamente cómo moldear toda esta masa para que resulte en un relato que sea interesante en su discurso y desafiante en su estilo. Más aún si se quiere conseguir un vaivén emocional en el tono que fluctúe de la comedia al drama.

Esa expectativa de la trama en la primera mitad se sostiene, pero luego del climax que antecede al tercer acto se entrevera, se estira y no termina de concluirse, y así lo clásico del relato termina por desfigurarse. El desafío era valiente y difícil.

Hacer cine sobre la vida y emocionar con su neurosis es como hacer malabares con bolas de fuego, una prueba de la que lograron salir airosos algunos pocos maestros como Woody Allen, Mike Leigh, Nanni Moretti o, más recientemente, Louis CK. El riesgo es bueno, pero también la autocrítica.

Los modernos [**]

Uruguay / 2016. Guión, dirección, montaje: Marcela Matta y Mauro Sarser.Fotografía: Germán Luongo. Música original: Francisco Fattoruso.Con: Noelia Campo, Mauro Sarser, Stefanía Tortorella, Federico Guerra,Marie Helene Wyaux y María Paz Rodríguez.Duración: 135 minutos. Estreno: 29 de setiembre.

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