Crítica: Rojo

Sutil mirada a aquel mundo que no queremos recordar

Se estrena Rojo, de Benjamín Naishtat, con Darío Grandinetti y Andrea Frigerio

Rojo, con Darío Grandinetti y Andrea Frigerio
Rojo, con Andrea Frigerio y Darío Grandinetti. Foto: Difusión

Una película enjundiosa, en argumento y en significados. Que transporta al espectador a los opresivos años de la Argentina de los 70, para mostrarle una historia larga, con muchos personajes entrelazados entre ellos, y donde entran en juego nexos políticos, corrupción y perspectivas morales. Así es Rojo, que además de ser una película de época, tiene algo de época también en el modo en que está narrada.

Este drama dirigido por Benjamin Naishtat tiene, sin embargo, todo un abanico de elementos antinaturalistas que juegan de contrapeso estético de los aspectos más miméticos de esta ficción. Y que pasan por subrayados de sonidos, en los que las imágenes provocan una dimensión enormemente reflexiva. Sin duda es una película que tiene cuidados todos sus aspectos. El sonido de los pájaros, por ejemplo, es una de las tantas sorpresas de este esmerado trabajo cinematográfico.

La historia es larga, y no para de crecer, cobrando la dimensión de una novela. Darío Grandinetti interpreta a un abogado de provincia, poderoso y corrupto. Junto a él, su esposa Susana (Andrea Frigerio), arma la típica pareja conservadora: y el director y los actores aprovechan muy bien los modales de época, las costumbres y modas de décadas atrás, para dibujar ese mundo que se movía entre las tensiones ideológicas, el sentido conservador y clasista, y los miedos a la autoridad. Y Naishtat realiza más que una pintura de época: su mirada es profunda, y va a los móviles de los protagonistas, y al marco de aquella dinámica social.

Junto con el planteo político, junto a la denuncia hacia una época, el director y su equipo ofrecen imágenes estéticamente logradas, a través de una fotografía que describe con tanta solvencia el paisaje urbano como el geográfico. Y la cámara aprovecha esas vistas amplias, algo enigmáticas, como para describir el modo de ser de los protagonistas.

Claro que se trata de un cine para gente que le gusta seguir una película con calma, y que debe ir armando en su cabeza los pasos de esta historia de muchas caras, en la que entran en juego desde un grupo de chicos y una profesora de danza, hasta un equipo de vaqueros norteamericanos. Cada pieza encaja en este argumento de final inesperado, que concreta una película muy ceñida al guion.

En estos momentos en que los ecos de La noche de 12 años siguen sonando fuerte, Rojo es una película ambientada en una época similar, y que sin embargo es mucho más rica en profundidades. Y quizá por eso mismo no sea un programa para un rango muy amplio de público. Pero el espectador paciente, comprometido políticamente, e interesado por las aventuras estéticas finas, encontrará en ella mucho para ver y reflexionar. Tanto a la hora de verla como luego, al meditar sobre ella.

Rojo, con Darío Grandinetti y Andrea Frigerio
Tráiler oficial de la premiada película protagonizada por Darío Grandinetti

Rojo [****]

País: Argentina, 2018. Guion y dirección: Benjamín Naishtat. Música: Vincent van Warmerdam. Fotografía: Pedro Sotero. Actores: Darío Grandinetti, Andrea Frigerio, Alfredo Castro y Diego Cremonesi, entre otros. Productora: Coproducción entre Argentina, Francia y Brasil, comprendiendo Ecce Films, Bord Cadre Films, Desvia Produções, Pucara Cine y Sutor Kolonko.

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