CRÍTICA - CINE

Rímel, besos, y fastidio en el ejército israelí

La cineasta israelí Talya Lavie no le teme a la provocación.Ya en esta Motivación cero, su ópera prima cuestiona la obligatoriedad del servicio militar femenino, bromea con el Holocausto y con las sucesivas guerras que protagonizó Israel, y denuncia el machismo en una sociedad en la que conviven la modernidad y la ortodoxia religiosa.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
"Motivación cero", una coproducción franco-israelí. Foto: Difusión

Todo esto, a través de historias que tienen la forma de una comedia adolescente. El guión —que escribió Lavie— le da un puñetazo a las lecturas políticamente correctas, convirtiéndolas en el escenario ideal para desarrollar sus burlas.

Motivación cero combina distintos lenguajes y tonos narrativos que van desde la comedia negra hasta el melodrama amoroso, haciendo fluir el film con una agilidad envidiable. Está estructurado en tres partes (El remplazo, La virgen, La comandante), que se desarrollan en una base militar en el desierto donde un grupo de mujeres jóvenes cursan el entrenamiento básico obligatorio, compartiendo habitación y oficina a pesar de sus diferencias.

¿Qué tienen en común? Soportan el tedio rompiendo récords en el Buscaminas y arrasando con latas de Coca Cola y snacks. Mientras, cumplen con desgano las absurdas tareas administrativas que les son asignadas. Daffi, por ejemplo, es "suboficial de papeles": tritura documentos a lo largo de la jornada. También prepara el café y los bocaditos para las reuniones de los oficiales. A eso se limita la responsabilidad femenina.

Ambientada una década atrás, la narración avanza de la mano de dos amigas, Daffi (graciosísima Nelly Tagar) y Zohar (aún mejor, Dana Ivgy). Daffi es coqueta y quiere vivir en Tel Aviv, algo así como la Nueva York de Israel. Por eso redacta insistentes cartas al Jefe del Estado Mayor, argumentando que es alérgica a la arena y que su pelo se está estropeando por la aridez del desierto. Zohar, es el polo opuesto. Peleadora e irreverente, cuestiona con malos modos el sentido común de las tareas que deben cumplir, pero no por cuestiones ideológicas sino por puro aburrimiento. Y, a pesar de su soberbia, está preocupada por perder la virginidad con el primer soldado dispuesto. En medio de batallas con engrapadoras, la oficial a cargo Rama (Shani Klein) las presiona para que tomen gusto por el ejército y cumplan al 100% con el régimen. Por supuesto, sus castigos solo ocasionan otro cúmulo de gags.

Por un lado, esta es una película sobre el fin de la adolescencia, sobre la mutación de la amistad y ese mundo que empieza cuando ya no hay que cumplir con obligaciones (la escuela, el liceo, el servicio militar). Para Lavie, el campamento militar se parece más a uno de esos campamentos de verano que vemos en las películas de Hollywood, donde la vida transcurre entre juegos, caprichos, burlas, y torpes experiencias amorosas.

Pero envolviendo a estas historias hay temáticas importantes y profundas que Lavie pincha. Entre varias, la victimización del pueblo judío, las miradas enfrentadas sobre el prestigio del ejército, y la degradación de la mujer, una denuncia que entusiasma al cine israelí reciente y a sus directoras, que cada vez hablan más alto y con menos pelos en la lengua.

Motivación cero [***]

Israel/Francia 2014. Título original: Zero Motivation. Dirección y guión: Talya Lavie. Fotografía: Yaron Scharf. Música: Ran Bagno. Con: Dana Ivgy, Nelly Tagar, Shani Klein, Heli Twito, Meytal Gal, Tamara Klingon, Yonit Tobi. Duración: 97 minutos.

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