DREW BARRYMORE

El renacer más sangriento

A sus 41 años, la actriz de Hollywood se pasa a la pantalla chica para ser una zombi en Santa Clarita Diet, una comedia de Netflix.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Drew Barrymore. Foto: Difusión

Cada vez que algún millennial famoso está en problemas, preferentemente si viene de factorías infantiles como Disney o Nickelodeon, la red se llena de obvios repasos y listas con nombres y antecedentes: Lindsay Lohan, Demi Lovato, Selena Gomez o la mismísima Miley Cyrus son parte de un círculo de estrellas infantiles que cuando entraron a la adolescencia, empezaron a encontrarse con conflictos debido a la exposición, el acoso de los paparazzi y la presión de conservar la belleza y la juventud que la industria les exigía.

Y en esas listas, es probable que por una cuestión generacional, no suele aparecer Drew Barrymore, la dulce niña de E.T., el extraterrestre, que comenzó su carrera a tempranísima edad y para los 11 años ya estaba luchando con sus adicciones a las drogas y el alcohol. Tocó fondo, fue ingresada a un centro psiquiátrico, tuvo un intento de suicidio y todo aquel estrellato prematuro parecía tener su peor desenlace. Sin embargo, Barrymore emergió y lo hizo dedicándose enteramente a su pasión: la actuación, la dirección y la producción.

Desde entonces no ha hecho más que sumar participaciones, en general en comedias románticas y poniéndose en los zapatos de un personaje que o es adorable, inocente y con cierto rasgo infantil (en una versión moderna de Cenicienta, en Nunca besada o en la tragicómica Como si fuera la primera vez); o una femme fatale de pocos escrúpulos, como su Dylan Sanders de Los ángeles de Charlie. Por ahí pasa su zona de confort, una en la que no falla y que la convirtió en una figura recurrente de la pantalla grande.

Pero la intérprete decidió salirse de ahí para volver a la televisión, un formato en el que salvo participaciones especiales, no era protagonista desde el fracaso de 2000 Malibu Road, una suerte de telenovela estadounidense que se emitió en 1992 y fue cancelada tras apenas seis episodios. Netflix estrenó ayer la primera tanda de capítulos de Santa Clarita Diet, una singular comedia en la que le toca ser una dulce y sedienta zombi que se sale del canon zombi actual para introducir una variante grotesca pero que tiene su encanto.

"Pienso que encaja muy bien en 2017. Solo dame algo liviano, sencillo, digerible, mirable, divertido pero que tenga bolas", le dijo Drew Barrymore al New York Times a propósito de Santa Clarita Diet, una ficción en la que evidentemente se siente (y está) muy bien.

Renacer.

A Drew Barrymore este guión la encontró recién divorciada, enfrentando titulares del tipo: "así de desmejorada luce la actriz tras su separación", asumiendo públicamente que todo esto se sentía como un fracaso y que había aumentado de peso. Cuando trataba de enfocarse en la maternidad y el día a día, se dejó llevar por la propuesta de Victor Fresco (productor ejecutivo de Better Off Ted y Mad About You).

Y cuando todo le decía que era un pésimo momento para embarcarse en este proyecto que es divertido pero a la vez absurdo y gore, Barrymore aceptó el desafío de hacer a nivel personal el mismo ascenso que su personaje en la ficción. Sin la necesidad de comer carne humana, está claro, pero sí con el afán de mirar la vida de otro modo.

Porque al final, eso es lo que fue haciendo con cada proyecto que aceptó: darle un revés a su historia, superarse a sí misma, seguir manteniéndose vigente, activa y sonriente aunque haya finales y fracasos, aunque haya problemas de taquilla o muy a pesar de las críticas. Esta nueva dieta zombi es otra buena manera de renacer: a las risas, aunque impresione.

Una serie de comedia entre sangre, sexo y risas.

En Santa Clarita Diet, esta serie de 10 capítulos de media hora que Netflix estrenó ayer, Barrymore es Sheila Hammond, una agente de bienes raíces casada con Joel (Timothy Olyphant), con quien trabaja y tiene una hija adolescente. Viven en una linda casa en los suburbios de Santa Monica, tienen una relación rutinaria y a ella le preocupan cosas tan banales como no ser valiente como Jennifer Lawrence. O sea, una familia más de clase media-alta.

Pero Sheila siente un dolor de estómago y tras vomitar como si estuviera en El exorcista, queda inconsciente. No demorarán mucho en darse cuenta (ella, su marido, su hija y un vecino al que le piden ayuda) que en realidad está muerta —el corazón no le late, no sangra y sus pupilas no reaccionan— aunque sigue viva y, en apariencia, normal. Y para completar esta condición de muerta-viva, se le despierta un tremendo apetito por la carne cruda en general, la carne humana en particular y por el sexo.

Pero en su condición de zombi, Sheila Hammond no tiene nada que ver con el estereotipo que otras ficciones han creado de su "especie". Por el contrario, se siente más feliz y plena que nunca y está tratando de hacer una vida normal aprovechando que se siente llena de vitalidad.

Es todo muy absurdo, anormal y gracioso en esta realización de Victor Fresco, quien logra un buen piloto sin escatimar en los recursos más elementales del gore (hay sangre, hay vómito, hay escenas desagradables, así que si es fácilmente impresionable no le conviene verla) y sin preocuparse demasiado en que algo de lo que pasa tenga sentido. El fin primario es reirse, y hay que ver si Santa Clarita da algo más.

TRES PERSONAJES EN SU CARRERA.

E.T. - Película / 1982

En E.T., el extraterrestre, Drew Barrymore hizo su segunda aparición en cine y todavía se la recuerda por eso (sobre todo porque su rostro no ha cambiado mucho desde entonces). Para el gran éxito de Steven Spielberg interpretó a Gertie, la hermana pequeña de Elliott que es el niño que adopta al entrañable extraterrestre. Por ese trabajo que hizo con apenas seis años, fue nominada al Premio BAFTA a la Mejor Actriz Revelación.

Los Angeles de Charlie - Película / 2000.

Entre los momentos más populares de la carrera de Barrymore estuvo su participación en esta versión cinematográfica de una serie de televisión de la década de 1970, en la que también participaron Cameron Diaz y Lucy Liu y que tuvo dos entregas (la segunda fue Los ángeles de Charlie: al límite, en 2003). A Barrymore le tocó ser Dylan Sanders, chica mala y provocativa, de pasado turbulento.

Grey Gardens - Película / 2009.

Barrymore fue protagonista de esta película para televisión hecha por HBO junto a Jessica Lange, y consiguió así concretar uno de sus trabajos más elogiados. Interpretó a Edith Bouvier Beale, una familiar de Jacqueline Kennedy Onassis con la vida y la casa en ruinas, y por ese papel ganó el Globo de Oro y el Premio del Sindicato de Actores (entre otros) a Mejor Actriz en una miniserie o telefilme.

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