GLOBO DE ORO

Una reflexión sobre los premios

La información ya ha sido ampliamente difundida y casi no vale la pena insistir sobre ella. Boyhood y El Gran Hotel Budapest fueron los grandes ganadores del Globo de Oro, Birdman se llevó algunas estatuillas importantes.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Otro título a anotar: "Leviatán" del ruso Zviagintsev, el mejor film extranjero.

En la nota previa a los Globo publicada en esta sección el domingo pasado se advertía que el hecho de que una película tenga más candidaturas no implica necesariamente que termine siendo la ganadora. La premiación otorgada por la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood lo demostró una vez más. Periodistas latinoamericanos entusiasmados por el Oscar del año pasado a Alfonso Cuarón como director de Gravedad apostaban este año a que México repetiría. Sin embargo, Birdman tuvo que conformarse con un premio a guión (lo que no está mal) y otro a su protagonista Michael Keaton que hay que celebrar debidamente, porque todo indica que el actor proporcionó aquí el papel de su vida, y si no lo premiaban ahora no iba a ocurrir nunca.

Hipótesis.

Naturalmente , no hemos visto todas las películas, y por lo tanto no podemos afirmar puntualmente que éste o aquel premio en concreto fueron justos, y que la Asociación se equivocó en cambio al premiar aquella otra cosa. El autor de esta nota ha expresado ya en algún lado su elogio con reparos a Boyhood, una película valiosa que no es la obra maestra que algunos creen. Sin embargo tiene claro de qué lado cae el fiel de la balanza cuando se va más allá de la película y se compara en cambio las trayectorias paralelas de Richard Linklater y Alejandro González Iñárritu. Linklater es probablemente el más interesante de los cineastas "independientes" norteamericanos de hoy, y tiene en su haber varios films mayores y por lo menos una obra maestra (Antes del atardecer, 2004) a quien Tío Oscar y Abuelo Globo ignoraron minuciosamente (bueno, en realidad la película obtuvo una nominación al Oscar por mejor guión, pero quedó en eso). Que Boyhood se lleve finalmente dos de los Globo más importantes (película dramática y director) la posiciona seriamente con respecto a los premios de la Academia. Puede que ocurra con ella lo que sucedió cono Los infiltrados: no es la mejor película de Scorsese, pero su premiación fue algo así como un reconocimiento a la carrera de Marty, que había sido postergado con trabajos superiores.


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Y hubo otras sorpresas agradables. Julianne Moore competía como mejor actriz contra varias colegas formidables, pero ya era hora de que se fijaran en ella. Seguramente está muy bien en Still Alice (es raro que no esté muy bien en una película), y era la actriz con más trayectoria de las cinco nominadas. ¿Otro premio a la trayectoria, también?

Había gente interesante en la lista de protagonistas femeninas de comedia (incluyendo la gran Helen Mirren), pero Amy Adams está demostrando ser una joven realmente a atender. Probablemente fue otro premio justo.

Y es significativo que el rubro "mejor musical o comedia" le haya prestado atención a El Gran Hotel Budapest de Wes Anderson, otro "independiente" interesante. O que el rubro "actriz de reparto" haya recaído en la gran Patricia Arquette por Boyhood. Es una de las grandes olvidadas, y esta vez se acordaron de ella. Es cierto, le ganó a Meryl Streep, lo que tal vez sea injusto, pero al fin y al cabo para qué diablos quiere Meryl otro premio.


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Criterios.

Lo que parece claro es que la gran industria perdió por goleada, lo cual es una buena noticia. Ya se ha repetido hasta el cansancio que 2014 ha sido, en términos creativos, uno de los peores de la historia de Hollywood. Hasta la Asociación de Críticos de los Estados Unidos prefirió elegir como mejor película del año a Adieu au langage de Godard, que probablemente sea tan imbancable como casi todo lo que Godard ha hecho en los últimos treinta años, pero al menos es europea y culta.

Los Globo no han sido tan arriesgados, pero está claro que han marcado distancias con respecto a los "blockbusters", los efectos especiales y el 3D. Han optado por historias intimistas (Boyhood), comedias ingeniosas (El Gran Hotel Budapest), crónicas humanas desencantadas (Birdman). Y por supuesto, una labor actoral que implica interpretar a un discapacitado: Eddie Redmayne como Stephen Hawking en La teoría del todo.

Es posible que criterios similares se adviertan entre las candidaturas al Oscar. Por el momento, conviene anotar los ganadores (e incluso los simplemente nominados) de la ceremonia de ayer. Entre ellos están casi seguramente los principales premios de la próxima entrega de la Academia. Hasta hace uno o dos meses había algunas perplejidades. Hoy se pueden hacer apuestas casi seguras.

Algunos de los criterios para ganar en televisión


Normalmente, los premios al cine acaparan la atención de la prensa cuando se cubren los Globo de Oro, y la televisión queda un poco de lado. Conviene sin embargo hacer algunas observaciones al respecto.

Dos criterios parecen haber presidido el juicio de los integrantes de la Asociación de la Prensa Extranjera de Holly- wood. Uno de ellos ha sido la promoción de programas nuevos (The Affair en el rubro serie dramática", Transparent en comedia), y una atención a lo que circula por las nuevas plataformas online (Amazon en el caso de Transparent: Netflix para House Cards, con el premio a Kevin Spacey.

El otro criterio es obviamiente el de la corrección política: gente "trans" en Transparent. gays y Sisa en "The Normal Heart". Esa es claramente otra fórmula que nunca falla.

Premio por un trabajo en el que la realidad y la ficción se superponen


Hay actores que tienen sus quince minutos de fama, desarrollan luego una extensa carrera que les permite vivir decentemente pero nadie parece fijarse en ellos, y experimentan de pronto una suerte de resurrección.

Ese parece el caso de Michael Keaton, a quien todo el mundo recuerda como el Batman de las dos películas que Tim Burton dedicara al Señor de la Noche, y de quien es difícil recordar algún otro título posterior aunque no ha dejado de trabajar, generalmente en producciones de presupuesto mediano e interés idem.

Y de pronto sucede Birdman, una película que Keaton afirma que no es autobiográfica. Caben algunas dudas sobre esa afirmación. En todo caso, es la película sobre un actor que hace mucho, mucho tiempo encarnó a un famoso superhéroe, fue olvidado luego, e intenta un regreso con una obra de teatro "serio".

Es difícil creer que el director y colibretista Alejandro González Iñárritu y el propio Keaton no estaban pensando en el pasado del actor cuando encararon el proyecto. En todo caso, no hay duda de que acertaron. El Globo de Oro obtenido por Keaton por su interpretación en Birdman es seguramente el premio más importante que h obtenido en su carrera, y lo posiciona para otro mayor: el inminente Oscar. No va a ganar, necesariamente (ahí va a tener que enfrentarse con Eddie Redmayne, porque la Academia no distingue entre actor dramático y actor de comedia), pero el mero hecho de ser nominado va a constituir para el veterano intérprete una suerte de revancha contra la posición secundaria que ha soportado ya durante demasiado tiempo.

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