Premio

Un reconocimiento a un compromiso con el cine y con su tiempo

Martin Scorsese recibió el Princesa de Asturias de las Artes, uno de los premios más prestigiosos del mundo

Scorsese
Martin Scorsese, Príncipe de Asturias de las Artes

Martin Scorsese ganó un Oscar por la película que menos lo merecía, Los infiltrados. Ahora, el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2018 reconoce toda su carrera, lo que es más que merecido. Se ha hecho un poco de justicia.

Scorsese —el director estadounidense responsable de clásicos como Taxi Driver, Toro Salvaje, El rey de la comedia, Buenos muchachos y El lobo de Wall Street— es el tercer cineasta estadounidense en recibir el premio después de Woody Allen y Francis Coppola. Otras figuras del cine en recibir el reconocimiento de la corona española fueron Luis García Berlanga, Vittorio Gassman, Pedro Almodovar y Michael Haneke.

El jurado de 15 miembros premió a “uno de los directores de cine más destacados del movimiento de renovación cinematográfica surgido en los años setenta del siglo XX, por la trascendencia de su labor creadora y por mantenerse actualmente en plena actividad, aunando en su obra, con maestría, innovación y clasicismo”, según la declaración oficial.

Innovación y clasicismo son las dos sendas en las que se ha movido Scorsese quien nació en Nueva York en 1942 y dirigió su primera película importante, Alguien golpea a mi puerta ya en 1967.

Por un lado está el cinéfilo empedernido siempre dispuesto a despachar una cita cinematográfica. Eso lo ha hecho visitando todos los géneros menos el westerns y las de guerra.

Aunque muchas veces se lo ha vinculado con los motivos violentos y ha dado razones para ello (sus películas de gangsters, Pandillas de Nueva York, Taxi Driver, Calles peligrosas), Scorsese ha hecho policiales (Infiltrados), drama (Silencio), musical (New York New York), melodramas a lo Visconti (La edad de la inocencia), terror (Cabo de miedo), suspenso (La isla siniestra), comedia (El lobo de Wall Street) y hasta una bíblica poco ortodoxa (La última tentación de Cristo). También filmó documentales cinéfilos como A Personal Journey with Martin Scorsese Through American Movies, su canon personal del cine americano, y Il mio viaggio in Italia sobre el cine italiano, documentales musicales (sobre Bob Dylan, George Harrison y un concierto de los Rolling Stones) y hasta un video clip de Michael Jackson (el de “Bad”).

Su uso de las bandas de sonidos, su trabajo en la edición (siempre junto a Thelma Shoemaker, su montajista tradicional), la inventiva visual de sus puestas en escena y el manejo de los elementos del cine al servicio de su historia, lo han convertido en el gran maestro del cine estadounidense. Es capaz de ser estruendoso como un plano secuencia (el de Buenos muchachos cuando entramos al mundo de los mafiosos; el comienzo magistral de La invención de Hugo Cabret) o dramático como un primer plano (Silencio, una de las grandes películas sobre la fe). Scorsese es excesivo, sutil, violento y pacífico.

Buenos muchachos
Vea uno de los grandes planos secuencia del cine: una escena de "Buenos Muchachos2

Integra una generación notable del cine estadounidense que consiguió reformular el cine clásico estadounidense, con una sensibilidad nuevaolera en formato de gran espectáculo cinematográfico. De ellos es junto con Steven Spielberg, de los pocos que siguen trabajando en las grandes ligas.

Su cine es una reflexión sobre la condición humana y la necesidad del cine para relatar esos avatares. Este es un Princesa de Asturias que, otra vez, hace justicia a una obra única.

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