JUAN SASIAÍN

"La realidad que veo es la que tiñe mis películas"

El cineasta habla sobre su cine, en el que, afirma, el viaje es un componente crucial.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Juan Sasián. Foto: Difusión.

—Está en cartel en Uruguay, en Sala Pocitos, su segunda película, Choele. El título refiere al pueblo donde transcurre la historia de este padre e hijo, el patagónico Choele Choel. ¿Por qué allí?

—Nací en Buenos Aires y una vez por año me voy de gira de teatrero por todo Argentina y ahí me quedo en lugares, charlando con la gente y aprovecho para escribir historias y buscar locaciones para mis películas. Así surgió mi primera película, La Tigra, Chaco, y así descubrí Mina Clavero donde transcurre la próxima.

—¿Qué le llamó la atención de Choele Choel?

—Dos cosas. Una que me invitaron a almorzar a una casa y había una niña con su padre que trataban de construir un amor familiar con el gran dolor de una madre ausente. Intuí que ahí había una tónica para escribir un relato. Y en la casa había un taller mecánico que es el que usé en la película.

—Ahí fue que construyó esta historia de un padre (Leonardo Sbaraglia) que recibe a su hijo (Matías Larray) por el verano...

—Trasladé esa historia a este papá e hijo que se quieren amar, es temporario, tienen mucha ausencia y no saben cómo lidiar con eso.

—¿Cuál es la otra cosa que le llamó la atención?

—Después de ese almuerzo me fui al río a la tarde, se largó a llover y me encontré con otros actores y se dio una cosa de seducción y amor muy fuerte. Así que vinculé eso de los despertares amorosos junto al río y las familias rotas en un pueblo del interior.

—No podría ser un paisaje urbano.

—Mi imaginario paradisíaco es acá en Uruguay, en La Floresta donde pasé todos los veranos de mi infancia. Y ahí es donde me tiraba a leer bajo un árbol horas y horas, así que no podría ser urbano. Porque encuentro mi zona de paz en esos pueblos donde hay una tranquilidad y calma como de compartir un tiempo determinado.

—¿Ves películas cuando estás filmando para buscar inspiración?

—En realidad, leo mucho. Pero Historias mínimas es una película que me influyó mucho. Y el cine de Eric Rohmer. Pero en esa época estaba leyendo mucho Murakami.

—¿Entonces hay algo muy literario en tu cine?

—Hay mucho de viaje. Hace 14 años que viajo por los pueblos y lo que más me influencia está en la gente, en los relatos de la gente que veo en vivo, no en ficción. La realidad que veo es la que tiñe mis películas.

—Hace 14 años que recorre Argentina, ¿sobreviven estos pueblitos como el de Choele?

—Sí, y cada vez es más contrastado con la ciudad pero siguen ahí. Se distanció un poco, y le extraña mucho al capitalino que siga habiendo esos lugares tan tranquilos. Lo que sí hay es una inundación tecnológica en los pequeños pueblos: mucha invasión de celulares y Facebook que los hace tener más vértigo y menos tiempo libre. Es raro eso.

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