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¿Qué es real y qué es ficción en "Los dos Papas", la nueva película de Netflix?

La película es sobre la transición entre el papa Benedicto XVI y el papa Francisco; BBC Mundo publicó un análisis para saber qué es real y qué no

"Los dos papas", la película de Netflix. Foto: Netflix
"Los dos papas", la película de Netflix. Foto: Netflix

Es un encuentro cumbre (y ficcionalizado) entre un Papa en trámite de retiro y otro que va a ocupar su lugar. Para contar esa historia que une lo celestial con lo terrenal y la ficción con la realidad, Los dos Papas, que es una producción de Netflix, lo hace desde el tono de comedia y es el resultado cumbre de varios nombres importantes del cine.

De esta manera, la película de Fernando Meirelles (Ciudad de Dios) se plantea resolver desde la ficción uno de los mayores misterios que han marcado la historia del Vaticano en los últimos 600 años: la renuncia del papa Benedicto XVI y el inesperado ascenso de un cardenal argentino, Jorge Bergoglio, al Trono de San Pedro.

Los dos Papas, que se estrenó a principios de diciembre en Cinemateca y el 20 de diciembre en la plataforma de streaming, está nominada a cuatro categorías de los Globos de Oro, entre ellos a mejor actor y mejor película.

En los papeles papales están Anthony Hopkins como Benedicto XVI (el que se va) y Jonathan Pryce, quien después de interpretar al argentino más importante del siglo XX (Juan Domingo Perón en Evita) ahora compone al más importante de lo que va del siglo XXI, el cardenal Jorge Bergoglio, quien se convertiría en el Papa Francisco.

Lo llamativo de Los dos Papas es que presenta dos visiones contrapuestas del dogma, de la vida y de la fe católica que se cruzan de forma casi arquetípica en la aspiración de un mejor futuro para la crisis de la Iglesia. Seguramente, quienes hayan visto la película se preguntaron en más de una ocasión qué aspectos del guion forman parte del universo de la ficción y cuáles son hechos verídicos.

Para sacarle la duda a los curiosos, BBC noticias realizó una investigación de datos para describir qué escenas ocurrieron de verdad y cuáles fueron creadas por el guionista de la película, Anthony McCarten.

El cónclave y la elección de Benedicto XVI

La historia comienza en abril de 2005 con un hecho real: el papa Juan Pablo II murió. Tras el deceso, cardenales de todo el mundo deben viajar a Roma con el objetivo de elegir a un nuevo pontífice a través del cónclave. Así, quien obtenga dos tercios de los votos, será el sucesor de San Pedro. 

De esta manera, en 2005, como cuenta la película de Netflix, el alemán Joseph Ratzinger, quien era el prefecto de la Congregación para la Causa de la Fe y mano derecha de Juan Pablo II, fue elegido el sucesor del Papa.

Sin embargo, es menos claro el lobby que la película sugiere que hace Ratzinger para su elección o sus ansias desmedidas de poder. "De hecho, diversos vaticanistas aseguraron que, en realidad, el viejo prelado alemán -un erudito filósofo- buscaba más jubilarse y retirarse a escribir, que gobernar la Iglesia en el momento tan complicado en el que se encontraba", informa el artículo escrito por BBC Mundo. 

No se sabe qué otros candidatos estuvieron entre los votos de los cardenales, porque es un voto secreto. Por lo tanto, la información sobre el cónclave es extremadamente limitada y probablemente lo que muestra la película sobre ese capítulo de la historia es, en su mayoría, ficción.

Sin embargo, el diario inglés asegura algunos detalles que salieron a la luz estos años. Entre ellos, unos documentos filtrados al diario italiano La Strada, que reflejaron que durante el cónclave de 2005, el nombre de Bergoglio quedó en el segundo puesto en la votación, aunque, como se esperaba, Ratzinger fue elegido.

De lo que sí no hay evidencias es de que Bergoglio haya lamentado la elección del alemán, como cuenta el film, o que la apuesta de los cardenales por un Papa "conservador" haya motivado su posterior renuncia al puesto cardenalicio, como también parece sugerir la película de Meirelles.

La renuncia de Bergoglio y el encuentro con Benedicto

BBC Mundo cita que en la parte argentina de Los dos Papas se muestra al entonces cardenal Bergoglio esperando una carta de Roma que apruebe su renuncia, a la espera de poder retirarse a una pequeña parroquia local. Así, el personaje encarnado por Jonathan Pryce le cuenta a una de sus asistentes que envió por correo su carta de renuncia al Vaticano y espera respuesta.

Pero el Derecho Canónico informa que todo obispo debe presentar su renuncia de forma obligatoria al puesto cuando llega a los 75 años (Bergoglio tenía 76 cuando fue elegido Papa) y el pontífice puede aceptarla o no. Como cuenta la película, Bergoglio ofreció su renuncia a Roma cuando llegó a la edad establecida. Sin embargo, es falso que los obispos utilicen el correo postal para estos menesteres. El artículo de la BBC informa que los trámites se suelen realizar a través de las nunciaturas apostólicas.

Imagen de la película "Los dos Papas". Foto: Difusión
Imagen de la película "Los dos Papas". Foto: Difusión

A su vez, se informa que no hay constancia de que Bergoglio viajara a Roma para reunirse con Benedicto XVI, ni que hayan tenido encuentros y conversaciones previas a su elección como papa en la residencia de verano de Castel Gandolfo. Al menos, no como en el film se retrata.

El "Vatileak" y la elección de Bergoglio como Papa

La película también se toma un tiempo para recrear uno de los mayores escándalos del catolicismo en décadas: los "Vatileaks". Al igual que el famoso Wikileaks, el escándalo en el Vaticano se trata de una serie de documentos secretos que se filtraron a la prensa en 2012. En este caso, la información dejaba ver la corrupción, los chantajes y escándalos sexuales dentro de la Iglesia y del Banco Vaticano.

Como cuenta Los dos Papas, fue el mayordomo de Benedicto XVI, Paolo Gabriele, quien filtró gran parte de los archivos. Es más, según algunos vaticanistas, esta podría haber sido una de las causas que llevaron al Papa a replantearse continuar frente a la Santa Sede.

En cambio, Benedicto XVI alegó "falta de fuerzas" para poder hacer frente a los desafíos de la Iglesia, informó durante su histórico anuncio de renuncia en 2013. Pero esa aparente falta de fuerzas es abordada de otra manera en la película: la culpa y una presunta crisis de fe tras la débil respuesta que dio a los escándalos de abusos sexuales a menores por parte de los curas católicos y en especial, el mexicano Marcial Maciel.

Imagen de la película "Los dos papas". Foto: Difusión
Imagen de la película "Los dos papas". Foto: Difusión

BBC Mundo informa que, sin embargo, "no hay información pública que apunte a que Ratzinger se haya arrepentido de cómo manejó la crisis de los abusos, o que se hubiese reunido en la Capilla Sixtina para compartir sus planes de renuncia con el cardenal argentino".

"Mucho menos que hayan tenido lugar las conversaciones entre ambos sobre la crisis de fe, los problemas para escuchar la voz de Dios, el intercambio sobre la 'humildad' o los zapatos de Bergoglio o el atracón de pizza y Fanta que se dan en la Capilla de las Lágrimas", se informa.

A pesar de eso, Meirelles asegura que los diálogos de la película, si bien forman parte de la ficción, sí están basados en la realidad. "Todo el diálogo, todo esto está tomado de discursos o entrevistas o de sus escritos (de los dos Papas) (...) Lo que dicen en la película es lo que dijeron en algún momento de sus vidas", le contó al diario USA Today.

El verdadero pasado del papa Francisco

La trama de la película está centrada en Bergoglio, su vida y los momentos que marcaron su ascenso al gobierno de la Santa Sede. BBC Mundo asegura que en esta recreación, nuevamente se mezcla la realidad y ficción.

Como describe el guion, durante su juventud y antes de entrar como seminarista en la orden de los jesuitas, Bergoglio trabajó como técnico en los laboratorios de Hickethier Bachman, en Buenos Aires, donde tenía una buena relación con su jefa. Sin embargo, no hay constancia de que hubiera regalado un anillo o se hubiese comprometido con mujer alguna.

Lo más complejo es la supuesta relación de Bergoglio con el gobierno militar de Argentina, que estuvo en el poder entre 1976 y 1983. "En la película, Meirelles presenta la cercanía del entonces jefe de los jesuitas con el régimen de Videla como un 'esfuerzo para proteger a sus sacerdotes'", informa BBC Mundo.

El papa Francisco saluda desde el balcón de la basílica de San Pedro. Foto: AFP.
El papa Francisco saluda desde el balcón de la basílica de San Pedro. Foto: AFP.

Entre otras cosas, se le cuestiona por supuestamente haber quitado protección a dos curas de su congregación jesuita, que luego fueron detenidos y permanecieron en cautiverio durante cinco meses en la Escuela Mecánica de la Armada hasta que fueron liberados.

Los ataques contra Bergoglio a causa de su relación con el gobierno de facto encabezado inicialmente por el general Videla, tomaron mayor fuerza cuando en 2010, el diario argentino Página 12 publicó una nota donde se le acusaba de haber colaborado con las autoridades de la época. Sin embargo, en su libro biográfico, el Papa argentino se tomó unos fragmentos para rechazar las acusaciones. "Hice lo que pude con la edad que tenía y las pocas relaciones con las que contaba, para abogar por personas secuestradas", escribió.

¿Papa "bueno" y papa "malo"?

Una de las principales críticas que recibió Los dos Papas, en especial desde propia Iglesia católica, es la dicotomía que presenta entre sus dos personajes principales: Bergoglio es visto como el papa bueno, mientras que Benedicto como el malo.

En diálogo con BBC Mundo, el católico Steven Greydanus aseguró que esta es una visión falsa. "El casting esquemático del papa Benedicto XVI como un reaccionario rígido y el futuro papa Francisco como revolucionario reformador, tiene menos que ver con la realidad de ambos hombres que con la necesidad de conflicto, y una preferencia ideológica por la narrativa de la liberación progresiva que triunfa sobre el tradicionalismo oculto".

Siguiendo con las críticas, la agencia ACI Prensa se quejaba de que la película "no representa a Francisco y Benedicto XVI". Meirelles, quien no niega su simpatía por Francisco, cree que su retrato del papa emérito es más suave incluso que la realidad. "Para ser sincero, creo que el papa Benedicto es mejor en nuestra película que en la vida real, es más carismático. Anthony Hopkins no puede evitarlo, es encantador. Por lo que [la película] fue buena para el papa Benedicto", le dijo a USA Today.

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