50 sombras de grey

Las razones de un éxito erótico

Un estreno que se instala entre la novela romántica y algo de transgresión sadomasoquista.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
La mezcla de historia de amor y sexo rudo parece funcionar de cara al público.

Uno de los desconciertos que genera 50 sombras de Grey lleva a preguntarse si se trató desde el principio operativo de "marketing", o si su éxito arrollador se produjo naturalmente, y en todo caso las campañas masivas se produjeron luego de que el público comenzara a responder en forma masiva. Todocomenzó a fines de 2011, en forma de electrónico "on demand" al que el boca a boca (o el uso de las redes) convirtió en un inesperado éxito. Después de eso, la novela erótica de E.L. James saltó del universo virtual al papel, y vendió millones de ejemplares. También escribió dos secuelas, Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas. Que finalmente se hiciera una película era casi tan inevitable como que la noche siga al día. Ya se sabe que también las secuelas llegarán a la pantalla.

Pulsiones.

El autor de esta nota confiesa no haber leído nnguno de los libros de James o (privilegio del que espera en seguir disfrutando, como diría Borges), pero conoce el suficiente número de reseñas negativas a cargo de gente confiable como para que difícilmente cambie de opinión. El dato es irrelevante, empero, a la hora de juzgar una película: lo que sucede en la pantalla debe sostenerse (o caerse) por sí mismo, independientemente de su origen en otro medio (literario, teatral, periodístico o lo que sea).

A estas alturas casi todo el mundo sabe de qué trata la serie de James, pero conviene informar a la minoría que sigue ignorándolo. La protagonista Anastasia Steele (en la película, Dakota Johnson) es una joven universitaria, amante de Jane Austen, las hermanas Brontë y Thomas Hardy, que en determinado momento se involucra con el enigmático millonario Christian Grey (Jamie Doran), con quien emprende un tortuoso viaje de exploración erótica.

La autora James reconoce que las descripciones sexuales bastante explícitas de sus libros han sido uno de los elementos que han atraído a los lectores, pero agrega explicaciones adicionales: "En su esencia es una historia de amor sencilla que trata de una joven ingenua, más fuerte de lo que sabe, que conoce a un hombre con un pasado doloroso, y sobre el poder sanador del amor incondicional. Aunque las escenas sexuales se llevan los titulares, lo que le llamó la atención a los aficionados de la trilogía fue la historia de amor."


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En el fondo, James no se equivoca: en su versión cinematográfica por lo menos, que sintetiza un libro largo de un modo que la autora ha aprobado, la película tiene mucho de Corín Tellado con una dosis de sadomasoquismo, elemento que por supuesto solía faltar en las novelas de kiosko de la prolífica autora española. De lo que se trata, en definitiva, es de una historia en la que el hombre no quiere que los sentimientos interfieran ("yo no hago el amor, yo...", bueno, en los diarios está mal visto el verbo que el protagonista masculino utiliza tras pronunciar esas palabras), y la mujer en cambio busca compromisos más profundos. Sin el sexo (muy estilizado y extremadamente "soft": nada de genitalia, nada de vello púbico), estaríamos directamente ante una novela rosa, a secas. Se equivoca Stephen King al sostener que el material de James es "porno para mamás". Puede ser para mamás, pero dista de ser porno, a menos que se tenga un concepto muy amplio de él. Y cabría discutir incluso si es erótico.

Valoraciones.

Los tres libros y la película se prestan más para una reflexión de tipo sociológico que para la estricta valoración artística. Uno de los acercamientos más interesantes es el que han propuesto Cristina Pujol y Meritxell Esquirol, dos profesoras españolas de sociología de la comunicación, quienes señalan que 50 sombras de Grey y sus continuaciones "combinan el habitual discurso del amor romántico tradicional con una vivencia de la sexualidad femenina libre y plena, pero convirtiéndola en un objeto comercial".

"La liberación sexual de la mujer que vende 50 sombras de Grey es mentira", sostienen las dos investigadoras. En la saga, añaden, "la feminidad sigue siendo un valor mercantil; aunque parece que el libro democratice la representación de la mujer, en realidad hace referencia a un ideal femenino que consume sexo como quien compra un objeto glamoroso o sofisticado".

En el fondo, están diciendo las profesoras, se trata de un esquema que perpetúa una visión machista de las relaciones humanas: "Grey modela Anastasia según la mirada dominante, hipersexualizándola por el deseo, sofisticándola y aportándole glamour", explican. "La sexualidad femenina se diseña como un producto sofisticado", añaden, "y se vende como un estilo de vida a consumir".

Sociología a un lado, parece claro que libros y film han encontrado el nicho de mercado al que apuntaban, y que éste es bastante grande. Se trataría, simplificando mucho, de un público de clase media que disfruta viendo cómo viven los "asquerosamente ricos", y que está dispuesto a consumir algo parecido a la "transgresión sexual" que no traspase, sin embargo, ciertas fronteras de eso tan impreciso que se llama buen gusto. El cine y la literatura están en realidad tan lejos del resultado como lo están los Dan Brown o los James Patterson de este mundo, pero el fenómeno revela cosas sobre la gente.

Directora famosa como fotógrafa y videasta


El equipo de producción de "50 sombras de Grey" quiso que fuera una mujer quien se encargara de llevar a la pantalla el material. Al igual que en el libro, querían un "punto de vista femenino", y creyeron encontrarlo en la directora Sam Taylor-Johnson (antes Taylor-Wood; Johnson es el apellido del marido), nacida en Londres en 1967 y con una fama previa como artista en los terrenos de la fotografía y el video.

Algunos de sus trabajos incluyen filmaciones de David Beckham, Elton John o Pet Shop Boys. Sus fotografías se exhiben en el museo Guggenheim, en la National Portrait Gallery de Londres y en las mejores galerías del mundo, incluyendo retratos de Laurence Fishburne, Sean Penn, Dustin Hoffman, Paul New-man, Willem Dafoe y Robert Downey Jr.

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