Estreno

En primera plana: el periodismo, aquel oficio heroico

Hoy se estrena la favorita del Oscar, basada en un caso real de investigación periodística.

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"En primera plana" tiene seis nominaciones al Óscar. Foto: Kerry Hayes

Han sido vapuleados por la Web y han perdido puestos de trabajo de a miles en una zafra salvaje de despidos y retiros incentivados. Su imagen pública apenas está por encima de los lobistas y los que atienden los call centers.

Pero contra todos los pronósticos, los héroes del momento son una pandilla de desaliñados y veteranos periodistas de diario.

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Esos reporteros y editores están en el centro de En primera plana, que se estrena hoy en Uruguay, y que cuenta cómo The Boston Globe se las ingenió para descubrir la complicidad institucional en las denuncias del abuso sexual de niños por parte de sacerdotes.

Es una película con un inusual grado de intención y algo más que un tufillo a nostalgia por el negocio de los diarios, una industria que se ha visto radicalmente transformada desde que ocurrieron los sucesos que se cuentan en la película, hace 14 años.

"Queríamos mostrar el poder del periodismo local fundamentado y de trinchera", dice Tom McCarthy, director y coguionista de la película.

"El periodismo en las películas tiende a ser vapuleado o glamorizado", continúa. "Estamos intentando mostrar un proceso que es un trabajo duro, agotador y crucial. Se necesitan instituciones para vigilar instituciones"

Está nominada para seis Oscar (incluyendo mejor película, mejor guión y mejores actores secundarios, Rachel McAdams y Mark Ruffalo) y fue recibida con ovaciones en el circuito de festivales donde fue favorablemente comparada con Todos los hombres del presidente, que mostraba el trabajo de los periodistas que expusieron el escándalo de Watergate (y que, a su vez, ganó cuatro Oscar).

"Además de recursos, también hubo una pérdida de la voluntad en el periodismo", dice Martin Baron, quien dirigía el Boston Globe en la época en que transcurre En primera plana y ahora es editor ejecutivo del Washington Post.

En las décadas que siguieron a Todos los hombres del presidente, las películas sobre periodismo han sido sobre errores o historias que terminaban mal como El precio de la verdad, Kill the Messenger o la aún no estrenada en Uruguay, Truth.

En primera plana, por el contrario, es acerca de una de sus victorias, y la película revela la forma mundana en que periodistas del Boston Globe la consiguieron. Como meticulosamente lo recrea la película, reporteros y editores golpearon incansablemente puertas, tomaron copas con fuentes, arrancaron documentos públicos de las manos de funcionarios suspicaces y quemaron un año de presupuesto antes de entregar un informe coherente sobre el abuso sexual de los sacerdotes. El esfuerzo le dio al Globe el premio Pulitzer por servicio público. La esforzada realidad del periodismo en equipo —quejarse del jefe, analizar documentos— están bien lejos de la atmósfera de intriga y misterio de Todos los hombres del presidente. Pero alcanza para acelerar los corazones.

"Esos camiones con diarios al final, son como una flota acorazada", dice Roy J. Harris Jr., un antiguo reportero de The Wall Street Journal. Harris, quien monitorea los premios del periodismo en su siempre actualizado Pulitzers Gold: A Century of Public Service Journalism, y ofrece un panorama de la caída del periodismo de largo aliento retratado en En primera plana. El número de envíos para los Pulitzer de servicio público, dice, cayó 59% en los últimos 25 años.

Esa caída ocurrió mientras muchos diarios —en respuesta a los desafíos de la menguante publicidad y la competencia online— han achicado su personal o redujeron la producción de proyectos de investigación en profundidad, esos que consumen tiempo y dinero.

Amenazas y nostalgia.

En una escena crucial, los protagonistas en Spotlight pasan largos ratos escudriñando viejas guías diocesanas guardadas en un lúgubre rincón del Globe. McCarthy que pasó dos años y medio investigando el tema para escribir el guión, también muestra a los periodistas leyendo recortes viejos de diarios guardados en sobres manila en la morgue de la redacción.Cine, Oscar 2016, En primera plana

El fantasma de internet pende sobre los periodistas en En primera plana. En una escena, Liev Schreiber, quien interpreta a Baron, está en el estacionamiento del Globe hablando con un periodista interpretado por Ruffalo. Un cartel anunciando la tecnología de moda se hace notar encima de ellos: "AOL anywhere".

"Había un cartel feo y enorme ahí, así que decidimos divertirnos un poco", dice McCarthy sobre la decisión de cubrirlo con el aviso de aquel gigante de internet hoy venido a menos. "Quería enfatizar lo analógica que eran la investigación y el equipo periodístico pasado de moda que conseguían esos resultados asombrosos".

El calendario local de las oscarizadas.

Cada vez quedan menos películas nominadas para los Oscar sin estreno en Uruguay. En primera plana tiene seis nominaciones y todo indica podría ser la gran ganadora de la noche. Su más serio rival es Revenant: El renacido que tiene 12 nominaciones y que ya está en cartel en Uruguay. De las principales contendientes en las categorías más llamativas el 4 de febrero se estrenan Carol, el romance lésbico con Cate Blanchett (nominada a mejor actriz) y La chica danesa (que tiene a Eddie Redamayne como mejor actor). De las que están nominadas a mejor película faltan ver Brooklyn (que aún no tiene fecha precisa aunque será este mes) y La habitación se estrenaría el 25 de febrero, tres días antes del Oscar.

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