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La primera película de un uruguayo suelto en Hollywood

Una charla con Juan Feldman sobre Pura vida, que se estrena este jueves.

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Juan Feldman vino a Uruguay para acompañar su film. Foto: Gabriel Rodríguez.

Juan Feldman va de acá para allá en la entrada del cine Alfabeta, entre notas y gente que lo requiere. Son días ocupados para Feldman, que vino a Uruguay para acompañar el estreno de Pura vida, su primera película como director luego de dos décadas de trabajo en Hollywood.

La película, protagonizada por la oscarizada Marcia Gay Harden y el español Óscar Jaenada (Cantinflas) cuenta la historia de Jane, una bibliotecaria a la que despiden y que se va de viaje de Costa Rica, donde conoce a Juan (Jaenada), un padre soltero que la pelea todos los días como guía turístico para llegar a la cuota del colegio privado al que manda a su hija.

La historia de la película es del propio Feldman, que además de dirigirla, también la produjo y editó. "Nunca más hago todo eso junto. Fue una locura. A veces estaba en el medio de la dirección de actores, en un momento delicado, explicando algo, y sentía que me tocaban el hombro para pedirme plata para pagar el catering, o lo que fuera", dice Feldman.

El uruguayo arrancó de joven en Hollywood. Luego de haber trabajado en el rodaje de El Curro Jiménez, aún cursando facultad, se fue hacia Los Angeles para probar suerte y meterse en la industria del cine. No todo salió como planificaba. Al principio tuvo que entrar y salir de Estados Unidos varias veces por temas de papeleo. Pero una vez instalado, no dejó de trabajar hasta llegar a su primera película. "Mi caso es la historia de un éxito inmediato al que me llevó 20 años llegar (risas). Trabajo de asistente de dirección, atrás de otra gente, desde hace años. Y nada, quise contar mi propia historia".

La historia de Pura vida nació, según él, de las observaciones. "Quería contar una historia que diga algo sobre lo que yo veo allá, en el primer mundo: la soledad de la gente, que es tremenda. No sé cómo será acá, porque me fui hace muchos años, pero allá la gente está muy sola. En las autopistas se ve algo que es muy rico visualmente: hay un carril que es para la gente que va acompañada en sus autos. Ya a partir de dos personas en el auto, se usa ese carril. Y ahí nunca va nadie. ¡Siempre está vacío ese carril! Pensé en una persona introvertida, una mujer estadounidense, y contrastar su vida y su mundo con el de un latino que es todo lo opuesto: extrovertido y sociable".

Para eso, dice, trató de evitar los estereotipos. "Cada cual es un mundo, distinto. Y eso enriquece, me parece. Esa cultura, la del encuentro con el otro, me interesa, me parece que enriquece. La cultura en Estados Unidos es la cultura del miedo: No salgan, que es peligroso. No salgan, que hay terroristas. Esta película dice algo distinto: Salgan. Vayan y encuéntrense con el otro. Podemos aprender del otro", dice Feldman acerca de algunas de sus intenciones con su ópera prima.

También, agrega, es un homenaje a algo que según él se está perdiendo: la lectura. Que Jane sea una bibliotecaria le dio pie para hablar de autores que para él son importantes, además de que hay un libro en la trama de la película que tiene una justificación argumental. "También me pareció interesante alguien que vive su vida a través de los cuentos de otros, para también decir que uno tiene que participar en el vida, no solo ser espectador. No está mal leer, pero hay que salir a vivir, escribir la propia historia".

Buena parte de la película depende de que la actriz protagonista sea capaz de poner en pantalla esos rasgos. Y Marcia Gay Harden tiene un talento y una trayectoria que inspira confianza. "Cuando me puse a trabajar para conseguir al elenco, le di el guión a una directora de casting a la que le gustó y se comprometió a ayudarme. Entre los dos armamos una lista y al final llegamos a tres actrices. Todas tenían que tener un Oscar, porque yo necesitaba poner Ganadora del Oscar en el póster". Gay Harden lo ganó por Pollock en 2001.

Pura vida tuvo una repercusión respetable en Estados Unidos ("Me está yendo bien como director", dice), y Feldman ya tiene varias ofertas para seguir dirigiendo. Ya completó un segundo guión que posiblemente se convierta en su segundo largometraje, y se le notan las ganas de volver a Los Angeles para encarar un nuevo proyecto.

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