España otorgó al realizador de “Apocalypse Now” el PREMIO Princesa de Asturias

Un premio principesco para Coppola

Puede pensarse que es un merecido premio que llega un poco tarde. España le ha concedido a Francis Ford Coppola el premio Princesa de Asturias (que antes se llamaba "Príncipe" pero que ha cambiado de nombre desde que Leonor de Borbón, de nueve años, es la heredera al trono tras el ascenso recibido por su padre, hoy Felipe VI) en la categoría "artes".

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Aunque en las últimas décadas su producción decayó, Coppola es un director importante. Foto: EFE.

El director de la saga de El padrino, La conversación y Apocalypse Now fue elegido de entre un grupo selecto que incluía al trompetista Wynton Marsalis, el pianista chino Lang Lang y el bailarín español Víctor Ullate.

El jurado fundamentó su decisión en el hecho de considerar a Coppola como "narrador excepcional, (que) ocupa un lugar prominente en la historia del cine". Su carrera, afirma igualmente el acta, "ha sido una continua lucha por mantener la total independencia emprendedora y creativa en todas las facetas que ha desarrollado como director, productor y guionista".

Los integrantes del jurado destacaron igualmente el carácter del cineasta como "renovador temático y formal, sus exploraciones en torno al poder y sobre los horrores y el absurdo de la guerra han trascendido su obra artística, convirtiéndose en íconos colectivos y universales del imaginario y de la cultura contemporáneos". Uno de sus integrantes, el actor y director Josep María Flotats, sostuvo además que "el cine de Coppola, además de ser un cine espectáculo, es un cine comprometido, ya sea contra la guerra o la corrupción".

Sin duda todas esas afirmaciones son ciertas, aunque llegan un poco tarde. Y lo serían más si Coppola hubiera abandonado el cine en 1979, luego de estrenar su irregular pero fascinante Apocalypse Now.

En ese momento, el cineasta integraba una trilogía de creadores de primera línea del cine norteamericano en la que también corresponde incluir a Martin Scorsese (era la época de Taxi Driver) y Michael Cimino (que acababa de hacer El francotirador). El paso del tiempo trató de manera diversa a esos tres talentos.

Scorsese mantuvo un sostenido nivel de calidad, con algún ocasional tropiezo. Cimino se cayó pronto (tras el injusto fracaso y el maltrato por parte de los productores de Las puertas del cielo) y nunca se recuperó. La historia de Coppola fue algo más complicada.

Nacido en Detroit en 1939, integró la pléyade de jóvenes aspirantes a actores y cineastas (otros: Martin Scorsese, Peter Bogdanovich, Peter Fonda, Dennis Hopper, Jack Nicholson) que trabajaron para la factoría de films de clase B del productor Roger Corman, realizó algunas películas de bajísimo presupuesto que alguna vez omitió en su filmografía oficial, saltó a producciones más costosas, primero como libretista (¿Arde París?, Patton) y pronto como director (el musical El camino del arco iris, 1968, con Fred Astaire y Petula Clark). Su real consagración llegó con El padrino (1972), un film de gánsters que hizo historia y que conoció dos secuelas, la primera de ellas excelente (1974), la siguiente prescindible (1990).

La década de 1970 fue su tiempo de gloria. Contemporánea de El padrino II es La conversación, probablemente su mejor película y una inquietante descripción de un universo paranoico y conspirativo. Terminaría la década con la despareja pero avasallante Apocalypse Now, una de las mejores películas (junto con El francotirador) que Hollywood haya hecho sobre Vietnam.

Lo que vino después es más discutible. Su ambición de independencia (creó los Estudios Zoetrope) se estrelló contra el mercantilismo del Hollywood post 1977, reino de los Spielberg y los Lucas. Siguió haciendo cosas en las que había un espíritu de búsqueda (La ley de la calle, Cotton Club) y hasta una real calidad (Tucker, el hombre y su sueño, que es una suerte de autobiografía simbólica) pero también se dispersó en trabajos menores (Jardines de piedra, Peggy Sue: su pasado la espera, Drácula) o directamente abominables (Jack). Hoy se lo ve alejado y remoto, haciendo cosas como Tetro o Misterio fantasmal, sin las cuales se puede vivir. Pero vale la pena recuperar lo mejor de su trayectoria, y solo por ello (si no hubiera méritos adicionales) corresponde celebrar este premio que acaban de otorgarle en España.

TRES TÍTULOS FUNDAMENTALES.

El padrino - 1972.

La legendaria historia gansteril que dio origen a una exitosa trilogía. Segundo Oscar para un discutible Marlon Brando.

La conversación - 1972.

Espionaje industrial en un submundo conspirativo que conduce al protagonista (Gene Hackman) a la locura. El mejor Coppola.

Apocalypse Now - 1979.

Desmesurada, apabullante traslación de El corazón de las tinieblas de Conrad a Vietnam. Sus mejores momentos son de antología.

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