Crítica

Policial político que habla de cosas de hoy

Crítica de Infiltrado del KKKlan, película dirigida por Spike Lee que se estrenó ayer en Uruguay.

Infiltrado en el KKKlan
Infiltrado en el KKKlan, la nueva película de Spike Lee. Foto: Difusión

Si algo le preocupa a Spike Lee es el estado de situación de su país. Principalmente, el vínculo racista de opresor a oprimido de los blancos a los negros estadounidenses, en una tradición que extiende desde la esclavitud hasta hoy. Entre esos dos momentos ha habido derrotas, victorias, muchos avances y algunos retrocesos de los que Lee ha ido dando cuenta en una extensa y elogiada filmografía.

Su otra preocupación es su arte, el cine, el que aborda con una cinefilia lúdica, inventiva y orgullosa de su cultura. Eso lo ha convertido no solo en el gran director afroestadounidense de la historia, sino uno de los grandes directores del cine moderno.

Cuando su interés social y político y sus virtudes se alinean, consigue cosas muy buenas (el díptico de Do The Right Thing y Red Hook Summer, Clockers, El verano de Sam) que son las que forjaron su prestigio. Otras veces, Lee ha mostrado cosas poderosas (Malcolm X), experimentales (Get on the Bus), interesantes (Crooklyn, Fiebre de amor y locura) o simplemente decepcionantes. En ese último estante habría que ubicar las dos últimas, Da Sweet Blood of Jesus, un incomprensible relato que incluía vampirismo afroestadounidense y Chi-raq, un musical sobre la violencia en los barrios de Chicago.

Ficha
Infiltrado en el KKKlan
Infiltrado en el KKKlan [****]
DirectorSpike Lee
GuionCharlie Wachtel y David Rabinowitz y Spike Lee y Kevin Willmott sobre un libro de Ron Stallworth
ConJohn David Washington, Adam Driver, Laura Harrier, Michael Buscemi

Estados Unidos, 2018.
Título original: BlacKkKlansman.
Música: Terence Blanchard.
Fotografía: Chayse Irvin.
Edición: Barry Alexander Brown.
Duración: 135 minutos.
Estreno: 8 de noviembre, 2018.

Es paradójico que sus películas más populares hayan sido las menos “negras” y las más tradicionales: La hora 25 con Edward Norton y El plan perfecto con Denzel Washington, Clive Owen y Jodie Foster. Son sus dos películas más impersonales, aunque La hora 25 es de sus mejores.

Infiltrado en el KKKlan está entre lo mejor de Lee. Es una historia real aunque el guion se permite algunas libertades. A fines de la década de 1970, Ron Stallworth (John David Washington, el hijo de Denzel), el primer policía negro en Colorado Springs, Colorado, se infiltra en el Ku Klux Klan. Lo hace por teléfono, claro, y manda en su lugar a Flip Zimmerman (Adam Driver), un policía judío. Se ponen, solitos, en medio de las tropas enemigas. Así como si nada, llegan hasta el gran maestro, David Duke (Topher Grace) y logran descalabrar una organización terrorista.

El infiltrado del KKKlan. Foto: Difusión
Tráiler de la película "Infiltrado en el KKKlan"

En el medio, con su conciencia dividida, Ron comienza una historia de amor con Patrice (Laura Harrier), una activista vinculada a los Panteras Negras y que, como corresponde, odia a la Policía. Zimmerman debe sobrellevar sus propios demonios, un daño colateral de la misión.

En su primera lectura, Infiltrado en el KKKlan es un policial divertido, con una ambientación de época importante, personajes increíbles y un poco maniqueo. Una escena compara el vetusto rito de iniciación en el Ku Klux Klan con Harry Belafonte describiendo el linchamiento de un negro a comienzos de siglo a un grupo de jóvenes. El recurso es fácil, sí, pero funciona.

Las ideas visuales abundan. Y hay momentos de comedia, una escena de musical (con coreografía a lo Soul Train de “Too Late to Turn Back Now”), pantallas divididas y cuanto chirimbolo considere Lee que se necesite.

La película se abre con una escena clásica de Lo que el viento se llevó y hay citas a El nacimiento de una nación dejando claro la idea de una persistencia racista promovida por el cine. En ese comienzo Alec Baldwin interpreta a un político racista de la década de 1950 en un ambiente muy nouvelle vague.

Y la película se cierra con imágenes reales de los incidentes en Charlottesville, tras el ataque de un supremacista blanco. Las políticas racistas siguen ahí vigentes y peligrosas cuando las azuzan las figuras políticas.

Esto es un Spike Lee político, divertido accesible y profundo. Como su cine.

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