CINE

Una pesadilla filmada con todos los cuidados

A Tom Ford (este es el momento en que se dice que es un diseñador de modas exitoso devenido director de cine inquieto) le gustan los desafíos. Ponérselos él y de paso desafiar a los espectadores.

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Eddie Redmayne le dio a la película una de sus cuatro nonminaciones.a los Globos Foto: Difusión

Lo había hecho, a medias, en Solo un hombre, su ópera prima sobre novela de Christopher Isherwood y con Colin Firth como un atribulado profesor gay y que parecía un spin off de una película de Almodóvar.

En Animales nocturnos vuelve a recurrir a una fuente literaria (una novela de Austin Wright, editada en español como Tres noches) y vuelve a ponerse en zona de riesgo artístico y hacia ahí arrastra a los espectadores. Es una película donde lo que se cuenta puede resultar más inquietante que interesante, pero de un cuidado y logrado impacto visual. Es difícil permanecer indiferente ante tamaña travesía atrapante y vistosa.

Animales nocturnos es un melodrama elegantísimo mezclado, en dos niveles de realidad, con un thriller violentísimo. Hay cosas de los hermanos Coen de Simplemente sangre y del Cormac McCarthy que ellos adaptaron en Sin lugar para los débiles. Algún crítico ha mencionado al Funny Games de Michael Haneke y tiene razón.

Por un lado está Susan (Amy Adams, intensa) una millonaria y refinada galerista de arte que sobrelleva un matrimonio en crisis y con esposo adúltero (Armie Hammer) y que recibe una novela de su exesposo (Jake Gyllenhaal) dedicada a ella. Al leerla, Susan empieza a repasar su pasado y su presente y a inquietarse mal.

Y tiene razón porque la novela, que es el plano más importante por el que transcurre la trama, es una casi sádica descripción del encuentro fatal de una familia con unos forajidos en una carretera solitaria y las consecuencias que ese encuentro tiene en el marido (que en la lectura de Susan también tiene la cara de Gyllenhaal) que se une con un policía con cáncer terminal (un Michael Shannon inquietante y confirmando que es una de las grandes presencias del cine actual), a encontrar a los responsables de la muerte de su esposa e hija.

Toda esa parte, que es por lejos lo más interesante de todo este asunto, hace pasar momentos incómodos al espectador y, quizás sea una reflexión sobre la justicia y la venganza o sobre el exterior salvaje y el urbanismo frío (la casa de Amy Adams que es un castillo que encandila, el universo del arte) pero a resguardo de esa clase de insanías.

El relato de la trama puede parece confuso, pero así es y como pasaba en Solo un hombre, Ford está más interesado en cómo decir las cosas que en esforzarse por dejarnos claro qué nos está queriendo decir.

Así llena la película de buenas ideas visuales que podrán también adjudicárselas al fotógrafo Seamus McGarvey (que era lo mejor que tenían Anna Karenina y Expiación, sus dos nominaciones al Oscar) y el diseño de producción de Shane Valentino, uno de los directores de arte más activos de la actualidad. Una buena ayuda también la aportan la editora Joan Sobel y la inquietante música de Abel Korzeniowski.

Desde la imagen de los créditos tomada de una intervención artística bizarra en la que conviven la belleza y la fealdad y que es muy buena manera de colocar al espectador frente a lo ominoso. La película está montada sobre una serie de dualidades entre lo bello y lo feo, lo bárbaro y lo civilizado, el presente y el pasado.

Y es una película de actores. Adams (que está muy bien en La llegada) acá está muy limitada en su papel. Más despliegue hace Gyllenhaal pero tampoco tanto. Pero si Shannon está soberbio con su extraño personaje siempre fumando, siempre enfundado en su Stetson, también está muy bien Aaron Taylor-Johnson como el sádico líder de los asesinos.

La confusión que se va haciendo cada vez más notoria hacia un final que puede dejar cierta insatisfacción, no impide que Ford consiga una intrigante y excitante aventura cinematográfica.

Animales nocturnos [****]

Estados Unidos, 2016. Título original: Nocturnal Animals. Director: Tom Ford. Guión: Tom Ford sobre novela de Austin Wright. Fotografía: Seamus McGarvey. Música: Abel Korzeniowski. Edición: Joan Sobel. Diseño de vestuario: Arianne Phillips. Diseño de producción: Shane Valentino. Con: Amy Adams, Jake Gyllenhaal, Armie Hammer, Aaron Taylor-Johnson, Michael Shannon. Duración: 115 minutos. Estreno: 8 de diciembre.

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