crítica - Cine

La pesadilla que acosa a la clase media porteña

Showroom [***]País: Argentina Año: 2015 Guión: Fernando Molnar, Lucía Puenzo y Sergio Bizzio Dirección: Fernando Molnar Fotografía: Daniel Ortega Sonido: Martín Litmanovich Dirección de arte: Augusto Latorraca Elenco: Diego Peretti, Andrea Garrote, Roberto Catarineu y Pablo Seijo. Duración: 78 minutos. Género: Comedia dramática Sala: Life Cinemas 21

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Diego Peretti protagoniza una reflexión tragicómica sobre el capitalismo.

"Estás cansado y se te nota. Necesitamos a alguien joven, con energía", le dice un jefe anciano a Diego antes de despedirlo de su trabajo, donde solía organizar eventos en un salón de fiestas para clientes de clase media. Cuarentón, con deudas y desempleado, la vida lo aprieta.

Su esposa lo hace único responsable de lidiar con la advertencia de desalojo y su hija preadolescente se niega a seguir yendo a un club deportivo con la cuota vencida. Pero Diego (brillante Diego Peretti) sigue tomando el café de la tarde con amigos adinerados, simulando que nada está pasando mientras la burbuja a base de créditos se vuelve insostenible.

Entonces aparece una oportunidad de salvarse: aceptar la ayuda de un tío bien intencionado pero ventajero. Le ofrece un trabajo como vendedor de apartamentos de una torre en construcción en el adinerado barrio Palermo, y mudarse, gratis, a una casa de veraneo en Delta del Tigre.

Showroom, la primera ficción del argentino Fernando Molnar, es una inteligente reflexión sobre el capitalismo. Diego, ojeroso y sombrío, se impone jornadas de trabajo cada vez más extensas para ser más competitivo, acumular comisiones y volver a enderezarse. Mientras, en el Tigre, su familia se adapta a un estilo de vida distinto en el que la tranquilidad de la naturaleza y la amistad con los vecinos se vuelven más importantes que ser propietario de unos metros cuadrados que prometen convertir una vida soñada en realidad.

Diego alterna entre un ambiente y otro sin sentirlos propios, sonriendo para evadir las respuestas que le cuesta dar, y sosteniéndose únicamente de la posibilidad de vender: del esfuerzo individual, la supuesta base de la fortuna justa.

Molnar (que escribió el guión junto a la pareja de novelistas y cineastas integrada por Lucía Puenzo y Sergio Bizzio), utiliza las reglas del juego de una sociedad que mide el bienestar en lujos y objetos como una cuerda de la que cincha cada vez un poco más, observando desde la cámara cómo reacciona su personaje. La historia plantea escena a escena el cuestionamiento de qué es lo que entendemos por calidad de vida y qué sacrificamos para alcanzarla. Diego, un personaje con matices patéticos y otros heroicos, funciona también como un espejo de una figura masculina en crisis, que debe lidiar con la obligación (aquí planteada como cultural y social) de ser el proveedor del hogar.

La película se luce en todos sus rubros. La música exterioriza la confusión del protagonista sonando como si fuera una banda probando sonido. La fotografía utiliza una paleta de colores grises para retratar la ciudad y la obsesión económica que trastorna su comportamiento, mientras que la vida en el Tigre es retratada con colores cálidos. El equipo de escritores, acertó también al rodear al rol principal de particulares personajes secundarios con buenas intervenciones, lo que permite una bocanada de buen humor en una historia que encierra la cínica destrucción que generan las normas del éxito en sus víctimas.

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