crítica

La pérdida, esa bola de nieve que arrasa

Cómo describir la culpa de un hijo que no puede relacionarse con una buena madre. Qué hace uno si toma conciencia de su propia incapacidad de amar como es debido. De qué forma se puede cambiar la médula de un carácter sombrío. Cuál es la manera indicada de lidiar con una muerte lenta.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Margherita Buy y Nani Moretti en drama familiar.

En una película comercial, bastaría una charla recriminatoria para que el protagonista con el ceño fruncido reflexione sobre sí mismo y decida realizar una buena acción, mientras la cámara se acerca cerrando el plano. En una de Nanni Moretti, una mujer agoniza en un hospital mientras un rodaje se descontrola, un actor hollywoodense inventa tramas de cine absurdas por las calles de Roma, una adolescente estudia latín sin ganas y una cineasta tiene pesadillas que no la dejan dormir.

Para Nanni Moretti, una anciana moribunda es capaz de mencionar el tamaño de la luna de la noche anterior, y de quejarse de la visita de unos amigos que la aburren aunque esté en una cama de hospital. Hay un sentido de la normalidad que sus personajes no abandonan a pesar de que el mundo se esté derrumbando, y que hace que uno reciba la historia de Mia madre como si un amigo estuviera contándole una intimidad.

En una de las escenas finales, Ada, madre, abuela y exprofesora de latín con problemas cardíacos y respiratorios, traduce una oración para una tarea de su nieta. "Las heridas de la mente y el alma", le dice a la adolescente, mientras se coloca una máscara de oxígeno. En su última película, al igual que en La habitación del hijo (2001), este director italiano lleno de humor, curiosidad y buenos consejos, volvió la mirada hacia el drama, hacia esas heridas que puso en boca de su personaje. Pero si en La habitación del hijo la muerte de un joven aparecía como una fatalidad estúpida que trastocaba la vida de un padre, esta vez son dos hermanos adultos que deben lidiar cotidianamente con el deterioro físico de su madre.

Como si se tratara de un juego de espejos, Moretti plantea a dos personajes que manejan la situación de forma opuesta. Giovanni (interpretado por él mismo) renuncia a su trabajo y cocina las cenas para su madre, mientras Margherita (una genial Margherita Buy) intenta escabullirse de sus emociones dirigiendo una película pésima. Su jornada se divide entre las cortas y culposas visitas al sanatorio, y sus gritos y quejas en el set de filmación. Un intenso actor estadounidense, Barry Huggins (delirante John Turturro), que olvida sus líneas e inventa historias que lo relacionan a una película de Stanley Kubrick que nunca exitió, empieza a convertirse en un detonador de su fastidio. A través de esta rivalidad, Moretti permite que el espectador respire hondo y sonría, sacando de debajo de la manga, un puñado de esas escenas excéntricamente vitales que inundan su cine.

En plena crisis creativa, la cineasta le pide a los actores que "actúen sin separarse de la realidad". Con esta línea de diálogo que está en dos escenas, Moretti se burla de vicios de su profesión pero también avisa cuál pudo haber sido el eje en torno al que hizo crecer esta historia. Para escribir esta película, se inspiró una vez más en sus propios recuerdos, porque mientras su madre moría él editaba Habemus Papa (2011). Esa burbuja protectora que simboliza el cine en Mia madre, recuerda una cita de François Truffaut en La noche americana: "El cine es más bello que la vida, no hay atascos ni tiempos muertos. Avanza como un tren atravesando la noche. Hemos nacido para ser felices con nuestro trabajo, que es haciendo cine".

Pero, ¿qué es más importante que la muerte de un ser querido? ¿Puede uno esquivar esa bofetada amparándose en el mundo de la ficción cinematográfica? Moretti parece retrucar a Truffaut: hay veces en que el sufrimiento aparece como una bola de nieve que gira atrapando todo a su paso, incluso a nuestros más preciados refugios.

Mia madre [****]

Italia, Francia, 2015 Título original: Mia madre. Dirigida por: Nanni Moretti. Escrita por: Moretti, Francesco Piccolo, Valia Santella Fotografía: Arnaldo Catinari. Género: Drama Con: Margherita Buy, John Turturro, Giulia Lazzarini y Moretti. Duración: 146 minutos Estreno: 10 de diciembre.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados