CINE

Pequeña batalla de rencores

Los riesgos que no tomó Zaza Urushadze en Mandarinas terminaron por convertirla en una débil competidora de Ida (Pawe Pawlikowski), que se quedó con el Oscar a la Mejor Película Extranjera.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Versátil: el elenco calibró el tono dramático con comedia. Foto: Difusión

La anécdota de soldados enemigos conviviendo en un territorio neutral no es ninguna novedad. Sí lo es echar un vistazo a una cinematografía diminuta como la de Georgia. Y desarrollar la trama en un ameno paisaje rural con protagonistas empáticos desplegando como telón de fondo un conflicto inexplorado: La Guerra de Abjasia. Durante 1992 y 1993, la provincia georgiana intentó independizarse de Rusia, despertando la ira de grupos paramilitares prorrusos, entre ellos los chechenos.

Pero Urushadze plantea una pregunta que ya conocemos -¿De quién es esta guerra?- mediante una estructura amable, funcional y tímida: es demasiado conveniente que los personajes anfitriones no sean ni de un bando ni del otro y además ambos los respeten. El viejo carpintero Ivo (gran Lembit Ulfsak) y su vecino Margus (Elmo Nüganen, con un registro tirando a la comedia) son de Estonia. Aunque sus familias huyeron, una cosecha de mandarinas que corre el riesgo de estropearse los mantiene atados a esta comunidad abandonada. He aquí el pequeño drama de una tragedia mayor.

Si no puede ver el video haga click aquí

La bucólica rutina se interrumpe cuando frente a la casa de Margus se cruzan dos cuadrillas, dejando como saldo un georgiano y un checheno malheridos a los que cuidarán cariñosamente. La estadía transcurre con discusiones -en cierto punto infantiles- entre los enemigos, que a pesar del odio dan su palabra de no matarse frente a Ivo.

Mandarinas es predecible de principio a fin y esto empaña su potencial de "película entrañable", porque la cruel absurdidad de la guerra entre civiles que ahora están armados aquí aparece edulcorada y naf. Una temática como esta exige al menos una escena inolvidable, como las tantas de No mans land (Danis Tanovic, 2001), referencia directa de Mandarinas. Una obra bosnia de similar planteo, que sin perder el sentido del humor ni de la modernidad se hizo cargo de expresar con la rabia necesaria la banalidad de la muerte en un campo de batalla entre vecinos. Y se quedó con un Oscar.

Mandarinas [***]

Georgia/ Estonia, 2013. Título original: Tangerines / Mandariinid. Dirección y guión: Zaza Urushadze. Fotografía: Rein Kotov. Música: Niaz Diasamidze. Elenco: Lembit Ulfsak, Giorgi Nakashidze, Misha Meskhi, Elmo Nüganen. Género: Drama. Duración: 87 minutos.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)